Qué hacer cuando dejas de amar a tu pareja

Si dejas de amar a tu pareja, es posible que experimentes sentimientos confusos. No es nada fácil terminar una relación que ha sido importante. Sin embargo, lo indicado es afrontarlo con madurez y respeto.
Qué hacer cuando dejas de amar a tu pareja

Escrito por Edith Sánchez

Última actualización: 17 marzo, 2022

No es fácil identificar el momento en que dejas de querer a tu pareja. El amor nace de una forma espontánea, y no es posible datar su origen. Lo mismo ocurre con el desamor. En la mayoría de los casos, sencillamente sucede y no hay manera de dar marcha atrás.

El primer problema al que te enfrentas, si dejas de amar a tu pareja, es darte cuenta de esto. Un objetivo que puede ser realmente complicado si llevas en la espalda años de convivencia e hijos. En el fondo, sabes que te enfrentas a la posibilidad no de acabar con una relación, sino con una familia, lo que puede resultar abrumador.

Tampoco es fácil asumirlo incluso si la relación no ha llegado a esas instancias. Saber que vas a herir al otro puede llegar a generarte una angustia muy grande. Sin embargo, si dejas de amar a tu pareja, lo más indicado es asumirlo y enfrentarlo. ¿Cómo hacerlo? Sobre esto hablaremos en este artículo.

Algunos dicen que es doloroso esperar a alguien. Otros dicen que es doloroso olvidar a alguien. Pero el peor dolor se produce cuando no se sabe si esperar u olvidar”.

-Taylor Swift-

Cuando dejas de amar a tu pareja

Mujer triste pensando
Dejar de amar a la pareja supone una angustia muy grande.

Cuando pasa, de lo primero que solemos darnos cuenta es de una confusión sobre lo que sentimos. Sabes que la relación ya no te entusiasma, pero también que toda pareja pasa por etapas así. En este sentido, lo normal es que dejes pasar el tiempo, quizás con la expectativa de que “algo” suceda y se vuelva a encender la llama del interés en el otro.

Si el amor todavía está presente, ese “algo” sucede y en el momento menos esperado te ves de nuevo derritiéndote de ternura por el otro. Sin embargo, si dejas de amar a tu pareja, pasa el tiempo y ese momento mágico no llega. Si al otro le ocurre lo mismo, se sentirá en el ambiente y será un poco más fácil encontrar el camino a seguir.

La situación más problemática se da cuando dejas de amar a tu pareja, pero esa otra persona sigue muriéndose de amor por ti. Es entonces cuando suele desatarse una dinámica más que incómoda. No te sientes en capacidad de corresponder a alguien que se desvive por complacerte o que evidentemente te necesita. Un escenario así puede ser muy pesado desde el punto de vista emocional.

Posponer y conflictuar

Pareja discutiendo
Cuando se deja de amar a la pareja es común comenzar a hacer desplantes sutiles.

Es muy habitual que las personas opten por callar lo que en verdad sienten, con el ánimo de no herir al otro. De manera consciente o inconsciente, se empieza a acudir a la táctica de hacerle ver al otro que ya no se le ama, pero sin decírselo.

Es posible que comiences a hacerle desplantes sutiles. A demostrarle tu falta de interés incumpliendo las citas que tienes con esa persona, olvidando llamarle o deteriorando la comunicación. Le empiezas a gritar que ya no le amas, pero no se lo dices con palabras.

También puede ocurrir lo contrario. Cuando dejas de amar a tu pareja, puedes llegar a sentirte tan culpable que prefieras fingir para no hacerle daño. Tratas de representar el papel de persona enamorada, lo que empieza a agobiarte cada vez más. Te enredas en tu propia telaraña. ¿Qué hacer entonces?

Los adultos hablan

Aunque te parezca que no, si dejas de amar a tu pareja esa persona lo notará. Quizás se resista a aceptarlo, pero tanto el amor como el desamor siempre terminan siendo evidentes. El otro puede reaccionar de varias maneras: intentando, a veces desesperadamente, reconquistarte. También puede comenzar a desconfiar de ti, tornarse agresivo o encerrarse en sí mismo.

Esta es una de esas situaciones que no son agradables para nadie, pero que pueden mejorar o empeorar, dependiendo de la forma como la manejes. Instalar el juego de gestos desconcertantes y palabras a medias no es una buena opción. Te desgasta a ti y desgasta al otro. Supone una dosis de sufrimiento adicional que es innecesaria.

Por más difícil que sea, lo más sano es hablar con franqueza y respeto. Es frecuente que al enfrentar la situación te des cuenta de que el otro también siente lo mismo y tenía problemas similares para hacértelo saber.

Si no es así, en todo caso es mucho más fácil que el otro enfrente su duelo con reglas de juego claras y no que se queme en un mar de incertidumbres. Si dejas de amar a tu pareja, pero mantienes el afecto y el respeto por esa persona, debes actuar como una persona adulta. Cuéntaselo con cariño, agradece y permítele que se sienta respetado.

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  • Cáceres, C., Manhey, C., & Vidal, C. (2009). Separación, pérdida y duelo de la pareja: Reflexiones imprescindibles para una terapia de divorcio. De familias y terapia, 27, 41-60.