Que nunca te falten los motivos para seguir adelante

06 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Las ganas a veces vienen y van, y que ocurra esto es normal. Ahora bien, lo que nunca debe faltar son los motivos para segur avanzando en la vida, a pesar de las dificultades, a pesar de los miedos. Solo así escribiremos grandes historias sintiéndonos protagonistas.
 

Los motivos para seguir adelante son las escaleras que nos ayudarán a salir de cualquier situación complicada. Así, en el caso de que estos fallen o no estén, todo se suele venir abajo.

Las personas necesitamos algo más que objetivos vitales, hace falta que esas metas tengan pleno sentido para nosotros, que se alcen como esa fuerza interna capaz de darnos aliento, esperanza y direcciones claras.

En los últimos años, ha florecido con gran impulso la literatura de autoayuda enfocada a trabajar nuestra motivación. No faltan tampoco los grandes gurús, esos que prometen convertirnos en personas capaces de alcanzar el éxito, la felicidad y la plenitud personal.

Todas esas metas son respetables, no hay duda. Las partituras gustan, pero a veces la música desafina un poco.

Si algo sabemos bien desde el campo de la psicología es que no es nada fácil mantener la motivación durante mucho tiempo. No basta con decirle a una persona «tú puedes con todo lo que te propongas», porque además de no ser cierto, suelen fallar otras dimensiones. Así, aún dándole a alguien unas sofisticadas herramientas para que pueda alcanzar sus metas, es común que se rinda en algún momento o incluso que acabe dudando de su autoeficacia.

Este tema, en realidad, es más complejo de lo que pensamos porque para ayudar a alguien a lograr algo, primero, debemos saber desde dónde parte. Y, a veces, partimos desde el más absoluto vacío o desde un presente en el que el pasado pesa en exceso. Ahí donde abundan las ideas irracionales, la falta de autoestima y una historia personal delicada.

 

La motivación sin motivos no sirve. La clave está por tanto en saber qué es lo que queremos para luchar por ello a pesar de las dificultades… a pesar de la adversidad pasada o presente.

Chico en montaña pensando en los motivos para seguir adelante

A partir de hoy, que no te falten motivos para salir adelante

Algo que vale la pena comprender en primer lugar es que la motivación, como las ganas, suele decaer con frecuencia. Ahora bien, que esto suceda es normal, porque no todos los días tenemos un mismo nivel de activación.

Hay momentos en los que fallan las energías y los ánimos se debilitan por diversas circunstancias. Así, lejos de fustigarnos por ello, no cabe más opción que asumirlo: no somos superhéroes, somos personas con épocas mejores y otras peores.

No obstante, mientras las ganas van y vienen, lo que siempre debe permanecer en nosotros son los motivos para seguir adelante. Recordar a diario qué queremos y porqué lo queremos debe actuar siempre como ese botón de reinicio capaz de activarnos cuando es necesario.

Conozcamos por tanto qué claves pueden ayudarnos a mantener esta mentalidad.

Desde dónde partes y qué es lo que quieres

Todo viaje empieza desde un lugar, desde un punto de partida. Así, a la hora de establecernos metas y esos motivos por los que nos daremos ánimo y aliento cada día, es necesario clarificar cuál es nuestra situación actual siendo realistas. De nada nos valdrá, por ejemplo, ponernos como objetivo convertirnos en grandes músicos si no sabemos tocar ningún instrumento.

 

Tampoco podemos soñar con tener un buen trabajo en otro país si no tenemos formación, si no conocemos el idioma de esa zona. Por tanto, es bueno tener claro desde dónde partimos y cuál debe ser el trayecto hacia eso que queremos lograr.

Asimismo, además de disponer de ese plan de ruta, hay que tener en cuenta que en ese viaje personal hacía nuestros objetivos, no valen las prisas. Hay que ir paso a paso, avanzar con calma y aprendiendo siempre del proceso.

Flexibilidad y aceptación (tus objetivos pueden cambiar)

Albert Ellis reconocido psicoterapeuta cognitivo y padre de la terapia racional emotiva conductual señalaba que es positivo tener metas, pero no hay por qué seguirlas rígidamente. ¿Por qué razón? Básicamente porque en el viaje de la vida las necesidades pueden cambiar en un momento dado, aunque lo que nunca puede fallar son los motivos para seguir adelante.

Puede que tu objetivo hasta no hace mucho fuera, por ejemplo, tener una buena pareja, un compañero o compañera de por vida. Sin embargo, en la actualidad esa meta ha podido variar por diversas circunstancias.

Ahora partes desde otra realidad y ese objetivo ya no es prioritario. Después de varias experiencias valoras otras cosas, pero eso sí, a pesar de no haber encontrado el amor verdadero no te faltan motivos para ser feliz igualmente, para seguir avanzando y creciendo en bienestar.

Mujer escribiendo al aire libre sus motivos para seguir adelante
 

No basta con desear, tus motivos exigen movimiento y acción

Para que nunca te falten motivos para seguir adelante, lo mejor es no detenerte. A pesar de las dificultades, a pesar de las decepciones, lo ideal es seguir acumulando experiencias en la mochila. De este modo, algo que debemos comprender es que nada se conquista solo con desearlo, porque la vida no espera, ni sabe de magia ni de trucos, ya que los auténticos magos somos nosotros mismos.

Muévete y las oportunidades aparecerán. Mira a tu alrededor, levántate cada vez que te vengas a bajo, haz de tus motivos tu motivación y de la acción cotidiana el motor con el que alcanzar metas cotidianas.

Eres todas tus historias y las que te faltan por escribir

El pasado no se puede dejar atrás como quien cuelga un vestido viejo en un armario y cierra las puertas. El ayer forma parte de nosotros, está integrado en nuestro ser y como tal debemos asumirlo como experiencia, como un hilo más en el tejido de nuestro ciclo vital.

Las personas somos nuestras historias, tanto las pasadas como las presentes y, sobre todo, aquellas que nos faltan por escribir. Así, para que esos próximos capítulos se conviertan en grandes relatos, no deben faltar los motivos para seguir adelante, para continuar ilusionándonos y sintiéndonos artistas y arquitectos de nuestro propio destino.

Pensemos en ello.