Parejas que se han quedado separadas durante la pandemia

Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
El amor en tiempos de incertidumbre no es fácil y más, cuando afrontamos el confinamiento separados de nuestras parejas. Esta dura situación nos pone a prueba y por ello, debemos tener en cuenta una serie de consejos para afrontar mejor esta realidad.
 

Son muchas las parejas que se han quedado separadas durante la pandemia. Las causas son múltiples y las circunstancias muy particulares en cada caso. No obstante, sea como sea, este hecho supone un desafío más añadido a la compleja situación actual, una prueba de fuego en la que ambas partes deben movilizar esfuerzos, intenciones y confianzas para lograr que el vínculo se mantenga.

Algo que ya intuían los expertos es que el confinamiento iba a suponer todo un desafío para las relaciones de pareja. No obstante, la mirada se sitúa siempre en quien comparte un mismo hogar y en los posibles problemas ocasionados por tantas horas compartidas bajo un mismo techo.

Los matrimonios y los compromisos también están en estado de alarma y quien ya atravesaba por desavenencias previas, puede ver ahora cómo se elevan más aún las crisis emocionales.

Sin embargo, también está esa otra cara de la moneda. La de quienes se han visto repentinamente separados a causa de la pandemia.

Parejas jóvenes que aún no disponían de una casa en común, permanecen en sus domicilios distanciados de sus parejas. También hay quien, por razones profesionales, geográficas o familiares, realizan esta cuarentena a decenas de kilómetros de la persona amada.

 

No es fácil. Y no lo es porque el amor en tiempos de incertidumbre no sitúa una fecha concreta en el horizonte donde se produzca el reencuentro y la vuelta a la normalidad.

Transitar por la cotidianidad sin la presencia física, sin la cotidianidad que antes acomodaba el afecto y los proyectos en común, resulta algo extraño y desafinado. Algo que genera sufrimiento en muchas parejas, veámoslo.

Chico triste con un ventana representando a las parejas que han quedado separadas durante la pandemia

Parejas que se han quedado separadas durante la pandemia ¿cómo manejar la situación?

Las parejas que se han quedado separadas durante la pandemia no lo han hecho por deseo propio. Las circunstancias que acompañan a cada persona son únicas y a menudo, podemos estar ante realidades muy particulares.

Tenemos, por ejemplo, a los adolescentes que lidian la separación de sus primeras parejas desde la distancia, sin saber cómo manejar esta situación tan inesperada. La tecnología ayuda, está claro, pero algunos mantienen ese amor de manera furtiva a escondidas de los padres.

Asimismo, también están esas parejas separadas por grandes distancias e incluso por un continente. Por otro lado, tenemos a quienes ya vivían en domicilios distintos pero se veían los fines de semana.

 

Las relaciones afectivas son realidades muy variadas, pero por diferentes que sean las unas de las otras, el sentimiento es real y la dificultad que se vive en esta circunstancia, profunda.

Reflexionemos en algunas estrategias que deberíamos considerar para cuidar de ese vínculo desde la distancia.

Confianza: el amor no se demuestra estando las 24 horas conectados

Las parejas que se han quedado separadas durante la pandemia tienen en las nuevas tecnologías su mejor aliado. Los mensajes y las videollamadas son canales extraordinarios donde poder hablar, venos, interaccionar, reír y compartir. El día se hace más liviano y podemos seguir compartiendo instantes de afecto y magia.

Sin embargo, hay algo más importante que el estar conectados: la confianza. Ello significa que uno puede estar dos, tres o cuatro horas sin mandar un mensaje sin que nada haya cambiado.

El amor no es estar las 24 horas juntos ni todo el día manteniéndonos en línea o conectados por Zoom o Skype. El amor también se demuestra dejando espacios, tiempos para cada uno.

Los compromisos y los planes de futuro no están cancelados

 

La distancia es dura, la falta de contacto físico duele y desconcierta cuando no está presente en una relación. Sin embargo, la actual pandemia está suponiendo un ejercicio de feroz supervivencia para todos, y no lo es menos para las parejas que se han quedado separadas durante la pandemia.

Un modo de atenuar el dolor emocional del presente es situando esperanza en el futuro.

Los compromisos y planes de futuro no están cancelados. Procuremos hablar de esas cosas que nos quedan por hacer y por vivir.

Hablemos de viajes, de esas cosas que podemos hacer el día de mañana. Situemos ilusiones futuras cuando el presente se nos hace cuesta arriba sin tener a la persona amada junto a nosotros.

Chica hablando por móvil representando a las parejas que han quedado separadas durante la pandemia

Que nunca falte el «¿cómo estás tú?»

Podemos hablar con nuestra pareja sobre lo que hemos hecho hoy, sobre nuestras preocupaciones y miedos. Sin embargo, no dejemos de lado nunca la reciprocidad y recordar que amar es cuidar, es preocuparnos por el otro. No dejemos pasar un día sin preguntarle a ese ser amado cómo está y cómo lleva la situación.

 

En el actual contexto el estado de ánimo suele fluctuar bastante a lo largo del día y si por la mañana nos acompaña el entusiasmo, es posible que a media tarde nos visite la angustia. Tener a nuestra pareja para compartir esos momentos es de gran ayuda.

Un tiempo para conocernos más

Vivir situaciones inesperadas nos permite conocer de manera más profunda a las personas. En en los momentos complicados cuando más deben quedar en evidencia nuestros valores, nuestros afectos, intenciones y personalidad. Ahora tenemos una oportunidad singular y excepcional para saber más cosas sobre nuestra pareja.

La distancia es al fin y al cabo un escenario que nos obliga a reconstruir la relación y en la cual, se generan nuevos espacios para redescubrirnos, indagar en pensamientos, deseos, historia personal, metas y esperanzas. Puede ser difícil, no hay duda, el amor por vía telemática resulta frío, pero nos sigue permitiendo comunicar y eso es esencial. Aprovechémoslo.