Qué significado tiene la distancia en tu vida

Edith Sánchez · 13 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 13 diciembre, 2018
Tener un adecuado manejo de la distancia en nuestra vida supone implementar las acciones necesarias para aproximarnos a lo que queremos mantener cerca y poner las barreras del caso si lo que buscamos es apartarnos o alejarnos.

La distancia es un concepto físico que en el caso del ser humano tiene implicaciones psicológicas. Prueba de ello son esas expresiones coloquiales de uso cotidiano como “guardar las distancias”, “ser cercanos” o “aproximarse” a alguien. También se habla de “distanciarse” de las situaciones, o de “alejarnos” de aquello que nos afecta.

En términos físicos, el tema de la distancia también tiene mucha relevancia para el ser humano. Cada cual tiene sus propios espacios y los aborda de manera específica. Necesitamos de diferentes grados de distancia física en nuestras relaciones sociales. También un espacio vital individual, pues todo ello tiene implicaciones en nuestra vida.

Los celulares ayudan a estar conectados a los que están a distancia. Los celulares permiten a los que se conectan… mantenerse a distancia”.

-Zygmunt Bauman-

La distancia es un concepto que también se aplica a los objetos y su efecto en la psiquis humana. La sensación que genera una habitación con muchos objetos atiborrados es diferente a la que produce otra, en donde haya pocas cosas, distantes entre sí. Veamos todo esto más detenidamente.

La distancia física y sus efectos

La distancia encuentra su forma de expresión más evidente en el plano físico. Distanciarse o aproximarse físicamente es una manifestación de la distancia o aproximación emocional. Esto no solamente se evidencia en la lejanía o proximidad entre el cuerpo de una persona y la otra, también se expresa en gestos, tonos de voz y posturas.

Los investigadores Lawrence E. Williams y John A. Bargh, el primero de la Universidad de Colorado y el segundo de la Universidad de Yale, llevaron a cabo un estudio intensivo sobre el tema. Llegaron a la conclusión de que “las representaciones perceptivas y motoras de la distancia física influyen en los pensamientos y sentimientos de las personas”.

Esto quiere decir que la distancia física influye en los juicios y en los estados afectivos de las personas. En su investigación, Williams y Bargh incentivaron a algunas personas a tomar distancia física de personas que antes les eran muy cercanas. Con el tiempo mostraron que esa distancia había afectado el apego que sentían hacia ellas.

Mujer triste por dolor de corazón roto mirando por la ventana

La distancia y el conflicto

Las conclusiones a las que llegaron los investigadores Lawrence E. Williams y John A. Bargh tienen repercusiones en diferentes aspectos, entre ellos, el del conflicto. Uno de los resultados de sus experimentos señala que los sentimientos de distancia pueden moderar la intensidad emocional de los estímulos”. En otras palabras, lo que está lejos nos afecta menos.

Esto prueba que esa medida de tomar distancia física de aquello que nos afecta negativamente, es eficaz. El alejamiento lleva a que la influencia de esa persona, o de esa situación, se modere. Por lo tanto, contribuye a que los sentimientos disminuyan en intensidad y, en lugar de ello, haya una perspectiva más desapasionada. Alejarse físicamente de personas o espacios conflictivos ayuda a matizar esos conflictos.

Sin embargo, en el ser humano, e incluso en los animales, la proximidad y la distancia son también un asunto emocional y mental. Se puede estar físicamente lejos de algo o de alguien y, sin embargo, el lazo puede ser incluso más estrecho e intenso que si lo tuviéramos a un centímetro. Y también ocurre lo contrario: estamos físicamente cerca de algo o alguien, pero, a la vez, a años luz de aquello.

La distancia en el mundo subjetivo

Si queremos cortar los lazos con algo o alguien, la distancia física es solamente el primer paso. Sí o sí va a alterar significativamente el vínculo que tenemos con esa realidad. Lo que no va a suceder es que lo corte definitivamente, en función de la lejanía misma. Para que esto suceda se necesita que también se construya una distancia afectiva.

Si queremos tener proximidad emocional con alguien, también debemos tener cercanía física. Esto implica estar presentes, físicamente, en su vida. Con la presencia en sí, pero también con la cercanía física, esto es, con abrazos, palabras, caricias, etc. La cercanía emocional, por su parte, implica tener a esa persona en mente y acercarnos a su mundo interno, por medio de la conversación.

Pareja hablando frente a frente pare representar la toma de decisiones en la pareja

Al mismo tiempo, si el objetivo es distanciarnos de alguien, debemos hacer lo correspondiente. Esto es, alejarnos físicamente primero. No estar ahí de cuerpo presente, pero tampoco hacer presencia de forma subrepticia, es decir, espiando a esa persona o manteniéndonos al tanto de su vida, o pensando constantemente en ella. Esto contribuye a poner la distancia emocional del caso, o sea, un corte con su influencia en nuestra vida.

LÓPEZ, R. M. (2009). Cómo utilizar los espacios en nuestro beneficio: el poder de la Proxemia. Manager Business Magazine, (30).