Quien tiene magia no necesita trucos - La Mente es Maravillosa

Quien tiene magia no necesita trucos

Cristina Medina Gomez 12 marzo, 2016 en Emociones 6558 compartidos
mano con magia

Cuanta más gente conocemos más somos conscientes de que las personas que saben llevar al ‘genio’ dentro no necesitan nada para llegar a los demás: John Lennon tenía magia en todo lo que hacía, Dalí no necesitaba un solo truco para pintar lo que le apetecía y Charles Chaplin ni siquiera tenía que hablar para ganarse a medio mundo.

No quiero decir que todos seamos estos talentos que nos ha dado la historia, a lo que me refiero es que la mejor manera que podemos tener de darnos a conocer es saber qué somos y mostrarnos tal cual: sin filtros, sin máscaras, sin superficialidad; porque quien tiene magia no necesita trucos. 

Sé natural, ni imperfecta ni perfecta

El otro día leía una publicación en las redes sociales de Michelle Jenner sobre la supuesta perfección que se nos exige inconscientemente y que, muchas veces, también nos exigimos. Nos depilamos, atendemos durante horas a la vestimenta, nos maquillamos y nos miramos 100 veces al espejo: como tratando de buscar lo que en el fondo no somos.

mujer con naturaleza

Después salimos a la calle y pensamos que lo que ven los demás en nosotros es lo importante, así que nos esforzamos por ‘estar a la altura’. Sin embargo, no somos imperfectos ni perfectos: nuestra esencia es lo que nos une a los demás, la causante de las complicidades y las diferencias entre unos y otros.

Por esta razón, la naturalidad y la honestidad es el comportamiento que más nos hará disfrutar de lo que vivimos y que nos ayudará a tener relaciones más duraderas y profundas: por ejemplo, los defectos se desenmascaran pronto, por lo que es mejor amarlos desde el principio.

Ella está loca, pero es mágica

Seguro que alguna vez has escuchado esta frase anterior y lo que quizá no sabías es que lo dijo otro genio, Bukowski. No hay mentira en su fuego añadía. Lo que venía a transmitir era lo que ya hemos comentado arriba: las personas que se dan a los otros, sin pensar en la manera en la que lo hacen, son verdad y nos gustan.

La ‘loca’ de Bukowski es aquella que se entrega de manera fiel y sin distorsiones de ningún tipo. Es aquella que entiende que los resultados más reales de su vida los va encontrar en la sencillez de quien sabe lo que siente y cómo quiere sentirlo.

En este sentido, ¿por qué nos agrada la espontaneidad de los niños? Porque ellos son capaces de poner el corazón y el alma en todo en lo que hacen, normalmente construyen sus amistades sin prejuicios, son inocentes y se sorprenden muchas más veces que los adultos. Además, no entienden el sentido del rídiculo y, sobre todo, son sinceros.

Hay quien llega a ser magia, aunque nunca llegue a saberlo

Cuando Vanesa Martín mencionó esto en un concierto suyo me acordé de aquellos amigos que lo dan todo porque crezcamos como personas y nunca nos paralicemos. En ese momento me vinieron a la cabeza todos esos momentos en los que los demás nos salvan sin ser conscientes de la importancia de lo que están haciendo por nosotros.

Mano dando una flor a otra como símbolo del perdón

La sencillez y la magia de quienes dan lo que tienen sin buscar nada a cambio es lo que de verdad merece la pena tener al lado, más que las falsas apariencias que son sinónimos de fracaso: todos hemos descubierto alguna vez algo de alguna persona importante que nos ha sorprendido por completo.

Por todos estos motivos es enriquecedor que nos rodeemos de aquellos que saben que pueden ser magia y lo son, de los que no necesitan de trucos para mostrarse de cara a los demás. Así, no por azar dicen que lo mejor de las relaciones desinteresadas y recíprocas es desconocer quién tiene la suerte de conocer a quién y esto solo puede ocurrir con sinceridad de por medio.

“Te veía

hacer esas cosas sencillas

que tú haces

para que el mundo

entre en razón;

y no sabía

a quién

darle las gracias.”

-Karmelo Iribarren-

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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