Quiero para todos los niños la mejor versión de mi infancia

Cristina Roda Rivera · 5 enero, 2016

En épocas de vacaciones o navidades vivimos cómo si fuésemos niños, con esa ilusión fascinante que te hacía sentirte feliz no por lo que recibieras de regalo, sino porque el áurea de misterio y de ilusión provocaba que todo se viese distinto a tu alrededor. La infancia estaba llena de ilusiones, sueños y juegos.

Si lo recordamos así es porque al menos una parte de nuestra infancia valió la pena, soñamos con cosas que no eran del todo verdad pero en esta vida a veces la imaginación es necesaria. Los niños se ilusionan como locos sin saber si luego se decepcionarán, porque todavía no saben que cuando la ilusión se desvanece queda la verdad, que a veces es dura.

Yo no quiero engañar a los niños que tengo a mi alrededor, simplemente quiero para todos los niños la mejor versión de mi infancia. Quiero ilusionarles pero también explicarles que el remordimiento y el miedo no giren su vida.

La infancia, es el tesoro irrecuperable, en el que todo parecía tan sencillo que creo sin temor a equivocarme que es la auténtica vida de los seres humanos en el mundo.

La infancia es jugar abriendo los sentidos

La infancia es ir descubriendo y explorando a través de los sentidos. Cada cosa que sucede al rededor de un niño es un motivo para curiosearlo. Ellos despiertan al mundo a través de los sentidos y es con ellos con los que crecerán y vivirán nuevas experiencias.

En muchas ocasiones he visto como muchos niños dudaban sobre qué regalo pedir para Navidad o cumpleaños. Les daría un consejo: pedid ayuda para buscar un lugar secreto, puede ser algo abandonado, incluso en el gran terreno de toda la escuela, de una casa o de un parque. Un escondrijo que les permita refugiarse y explorar…

Hay también que jugar a saltar los charcos, aunque salpiquen. Si no lo hacen de niños, de adultos será mucho más difícil y la sensación lo merece. Que convivan con un animal, cuando crezcan se darán cuenta de que al recordarlo sus lágrimas evocarán su primer y valioso aprendizaje emocional.

Niños jugando en globo

La cuestión es que en la infancia nos desarrollamos a través de los sentidos y no hay mejor manera que comenzar a hacerlo que a través del juego. El juego supone para ellos una puerta abierta a la incertidumbre y la curiosidad, por eso no hay que dejar de promoverlo.

En la infancia se posan daños que duran toda la vida

Una crítica constructiva puede ayudar a un niño a sacar lo mejor de sí mismo, desplegar potenciales competencias y habilidades emocionales que estaban latentes pero dormidas. Sin embargo, una crítica destructiva, rozando el insulto o la burla puede quedar grabada para siempre. Si sucede delante de otros, todavía con mayor fuerza.

Yo jamás querría eso para un niño. Un niño necesita sentirse único y especial, lleno de amor pero también de disciplina. Dar amor a los niños nunca es malcriarlos. Contarles cuentos para hacerles sentir tan bien que creen estar viviendo lo que sueñan, tampoco es peligroso… A través de la atmósfera mágica de los cuentos se enseñan valores, modales, ambición, superación, normas de convivencia y lo difícil que a veces son las relaciones de amistad.

La infancia debe estar llena de besos, abrazos y caricias para ser buena

No hay nada que reconforte más a un niño que la atención. Sentir que a la salida del colegio verán a alguien que va a buscarlos y que además se ha acordado de traer su merienda preferida, les entuasiama. Ser recibidos por un beso, una sonrisa o un abrazo es ya perfecto para ellos.

Los niños son adictos a los abrazos, les encantan. Es la mejor forma en la que saben que están protegidos. Un abrazo es la prueba de que su mundo es seguro, aunque en ocasiones estén terriblemente asustados. Concede abrazos todas las veces que puedas. Bésalos sin descanso en su mejilla,cuando hacen algo bien. Los niños generan endorfinas por las muestras de afecto continuadas que reciben, disminuyendo su frustración y por tanto su agresividad.

Madre abrazando a su hija

En la infancia se debe sentir la disciplina, no el control

Algunos padres o tutores piensan que la disciplina se gana gracias a una autoridad, pero en realidad la autoridad también hay que darla como relevo de autonomía a los niños para fomentar su independencia, autocontrol y autoestima, algo que durará para toda la vida.

“Al leer sobre las vidas de los grandes hombres, descubrí que la primera victoria que ellos tuvieron fue sobre sí mismos. La autodisciplina siempre fue lo principal”

-Harry S.Truman-

Cuando un niño nota que le han dado total confianza, no quiere traicionarla. Esta confianza lo impulsará a la autonomía, al descubrimiento, a la validación de sus puntos de vista. Entenderá que llega un momento en el que la disciplina y el descubrimiento van juntos, y que aunque tenga un “supervisor” que observa todos sus pasos, no le impedirá tomar riesgo y poder caerse aunque siempre los que lo quieren estarán para levantarlo.

Creo sin duda alguna, que una buena infancia evita en un futuro que nos rompamos en pedazos una y otra vez, que tengamos miedo o culpa. Es por ello que deseo la mejor versión de mi infancia para todos los niños.Solo una generación criada así, podrá arreglar los males de este mundo.

Imágenes cortesía de Fairy Tales