Rafael Sanzio: biografía del gran pintor renacentista

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 1 marzo, 2019
Camila Thomas · 1 marzo, 2019
Rafael sigue siendo considerado la principal figura artística del clasicismo italiano del Alto Renacimiento. Descubre cuál fue el recorrido de vida de este increíble artista.

Rafael es, sin duda alguna, uno de los más grandes pintores del Alto Renacimiento. Fue un célebre artista, destacado respecto a sus contemporáneos gracias a sus Madonnas, sus retratos, frescos y composiciones arquitectónicas.

El Renacimiento Italiano es un periodo que se caracteriza por una estilización de las figuras y un desarrollo de la perspectiva. Una mirada a los clásicos grecolatinos, tratando de recuperar la belleza que, desde su punto de vista, se había perdido con la oscuridad medieval. Durante esta época, surgieron algunos de los más grandes artistas de la historia.

Los artistas eran considerados también científicos; el humanismo es un movimiento ligado a este periodo, un movimiento en el que el arte, la filosofía y las ciencias iban de la mano. Los pintores eran expertos en la observación de la naturaleza, de esta manera, lograban plasmar los efectos de luz y sombra. Pero no solo la naturaleza era su objeto de estudio, sino que los artistas del Renacimiento observarían también a la sociedad.

Los artistas renacentistas analizaron muy de cerca las interacciones culturales y se dejaban inspirar por ellas. Así, sus vidas estaban impregnadas por sus investigaciones.

Descubre cuáles fueron los factores que llevaron a Rafael Sanzio a convertirse en uno de los más grandes artistas de la historia.

Primeros años del genio

Rafael nació el 6 de abril de 1483 en Rinoello Sanzio, Urbino, Italia. En ese momento, Urbino era un centro cultural que alentaba las artes. Aunque la fortuna de su familia había sido destruida por la guerra, el padre, Giovanni Santi, sabía leer y escribir. Santi también era pintor en la corte de Urbino.

Urbino
Urbino

De su madre, Rafael supo poco, pues murió tempranamente y su padre contrajo un segundo matrimonio tras su fallecimiento. Rafael fue considerado un niño prodigio, su padre alcanzó a darle lecciones tempranas y a transmitirle los principios de la filosofía humanista en la corte del duque de Urbino.

En 1494, cuando Rafael tenía 11 años, murió su padre y se hizo cargo de la difícil tarea de administrar su taller. Su éxito en este papel superó rápidamente al de su padre.

Rafael pronto fue considerado uno de los mejores pintores de la ciudad. En su adolescencia, incluso le encargaron pintar para la Iglesia de San Nicola en la ciudad vecina de Castello.

“El tiempo es un bandido vengativo que roba la belleza de nuestra juventud”.

-Rafael Sanzio-

Estancia en Perugia y periodo Florentino

En 1500, un maestro pintor llamado Pietro Vannunci, también conocido como Perugino, contacta a Rafael. Perugino invitó a joven Rafael a convertirse en su aprendiz en Perugia, en la región de Umbría, ubicada en el centro de Italia.

Durante este período, Rafael inició el desarrollo de su estilo propio. Sanzio era un joven lleno de vitalidad, que amaba la ciudad y su gente. Tras haber trabajado en Siena, el joven Rafael llegó a Florencia. La ciudad le recibe en 1504 con la recomendación de la duquesa de Urbino al Gonfaloniere.

En Florencia, Sanzio recibió una gran influencia de las obras de los pintores italianos más famosos del momento. Entre estos pintores, encontramos a Fra Bartolommeo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Masaccio. Para Rafael, estos artistas innovadores habían alcanzado un nivel completamente nuevo de profundidad en su composición.

“Leonardo da Vinci nos promete el cielo. Rafael nos lo da”.

-Pablo Picasso-

Al estudiar detenidamente los detalles de su trabajo, puede apreciarse cómo el periodo florentino fue crucial para Rafael. Así, desde su estancia el Florencia y bajo la influencia de estos grandes pintores, Rafael logró desarrollar un estilo personal aún más expresivo. Sanzio no residió en Florencia en forma continua, viajó trabajando en distintos lugares del norte de Italia.

Su estancia en Roma, la capital del arte

Rafael se mudó a Roma en 1508 para pintar Le Stanze (las estancias), en el Vaticano. Estas obras se realizaron bajo el patrocinio del Papa Julio II.

Entre los años 1509 a 1511, Sanzio trabajó en Las Estancias del Vaticano. Le Stanze se convertiría en uno de los ciclos de frescos más respetados del Alto Renacimiento italiano, especialmente, aquellos ubicados en la Stanza della Segnatura (Sala de la Signatura del Vaticano).

Esta serie de frescos incluye algunas de las piezas más famosas de Rafael: El Triunfo de la Religión y La Escuela de Atenas. Aquí, Sanzio plasmó la filosofía humanista que había aprendido en la corte de Urbino cuando era niño.

Durante su estancia en Roma, Rafael fue más prolífico que en ningún otro momento de su vida. Obtenía la inspiración de las obras de sus contemporáneos. El ambiente artístico de la ciudad y la propia Roma en sí llevaron a Rafael a lo más alto de su carrera.

La escuela de Atenas
La Escuela de Atenas

Rafael y la arquitectura

En 1514, después de que el arquitecto Donato Bramante muriera, el Papa Julio II contrató a Rafael como su principal arquitecto. Bajo esta designación, Rafael creó el diseño de una capilla en Sant ‘Eligio degli Orefici.

Sanzio había adquirido fama por su trabajo pictórico en el Vaticano. De esta manera, pudo contratar a un equipo de asistentes para ayudarlo a terminar de pintar frescos en la Stanza dell’Incendio. En consecuencia, logró liberarse de estas tareas para centrarse en otros proyectos.

Sanzio seguía aceptando comisiones, incluidos los retratos de los papas Julio II y León X y su pintura más grande sobre lienzo, La Transfiguración (encargada en 1517).

A pesar de ello, ya había comenzado a trabajar de lleno en arquitectura. Los detalles en la arquitectura de Rafael ya auguraban un cambio de estilo: era el nacimiento del barroco.

Muerte y legado

El 6 de abril de 1520, en el día de su cumpleaños número 37, Rafael murió repentina e inesperadamente por causas misteriosas en Roma, Italia; sin llegar a concluir su gran obra: La Transfiguración. En la celebración de la misa de su funeral en el Vaticano, La Transfiguración inacabada de Sanzio se colocó frente a su ataúd.

A su muerte, había más de 50 aprendices en el taller del artista, uno de los más grandes en su tiempo. Pero su taller no era lo que más interesó al público del momento, sino que la propia muerte prematura del pintor causó muchas especulaciones.

La Transfiguración
La Transfiguración

Vasari, uno de los primeros historiadores del arte, se refiere a la muerte de Sanzio como un hecho misterioso. Vasari culpó la temprana muerte del pintor a “los excesos del amor”. Aunque estas puedan parecer hipótesis un tanto graciosas, nunca se confirmó cuál fue la razón de la muerte del gran Sanzio.

Rafael dejó un legado considerable y fue celebrado y reconocido incluso durante su vida. Sus funerales fueron majestuosos y miles de personas asistieron a honrar su memoria. Curiosamente, el renombrado pintor nació y murió en viernes santo. Su cuerpo fue enterrado en el Panteón de Roma, Italia.

Sus pinturas son de inmensa claridad compositiva y contienen elementos equilibrados. Sanzio es, indudablemente, el pintor que llevó a la maestría la perspectiva en la pintura. Tras su muerte, el movimiento de Rafael hacia el manierismo influyó en los estilos de pintura en el avanzado período Barroco de Italia.

Sanzio sigue siendo ampliamente considerado como la principal figura artística del clasicismo italiano del Alto Renacimiento. La inscripción de su lápida dice “Aquí yace Rafael, por el que en vida temió ser vencida la naturaleza, y al morir él, temió morir ella.”