Las razones por las que no te atraen las personas que te convienen

Hay personas que te convienen y otras que no, y aun así puede que solo te sientas atraído por las segundas. Te contamos a qué se debe y cómo puedes solucionarlo.
Las razones por las que no te atraen las personas que te convienen
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz.

Última actualización: 07 abril, 2022

Escoger a una persona como pareja es una decisión trascendente. En función de la personalidad y los valores de ese individuo, así como del grado de afinidad, disfrutaremos de un vínculo más o menos sano y satisfactorio. Sin embargo, es posible que muchas veces te hayas encontrado con un gran dilema: no te atraen las personas que te convienen.

Quizá has conocido a alguien que reúne todas las cualidades necesarias para ser el compañero perfecto. Es inteligente, sensible, sincero, divertido e incluso atractivo. Y, aun así, no logras sentir esa conexión que sí experimentas con personas egocéntricas, dependientes y conflictivas que sabes que no te convienen. ¿Por qué te sucede esto? A continuación abordamos las posibles respuestas.

La apariencia y el carisma

Estas son dos razones más comunes que seguramente alegas para justificar por qué no te atraen las personas que te convienen. Y es que es cierto que las personas egocéntricas y narcisistas pueden ser realmente encantadoras, carismáticas y llamativas. Son individuos que saben controlar muy bien la imagen que proyectan, suelen ser sociables, expansivos y seguros de sí mismos, y esto les hace ver atractivos a ojos de los demás.

Una persona más calmada o introvertida, pese a sus múltiples cualidades positivas, suele pasar más desapercibida en los primeros encuentros. Y es que se requiere de tiempo y una mayor profundidad en la relación para descubrir todas sus virtudes.

Aun así, si solo te sientes atraído por personas inadecuadas, las razones pueden ser diferentes a la mera apariencia, pese a que no te hayas dado cuenta.

Hombre mirando a una mujer sonriendo

La intensidad emocional

Cuando no hemos realizado un trabajo interior, lo más probable es que establezcamos relaciones poco saludables y que tendamos a repetir los mismos patrones una y otra vez con diferentes personas. Si te has acostumbrado a que en tus vínculos haya una elevada intensidad emocional, es probable que las personas más equilibradas te parezcan aburridas.

Con intensidad emocional no nos referimos al grado de amor sino a conductas poco apropiadas como los celos, las peleas, los gritos y las reconciliaciones. De algún modo te has habituado a que esa sea tu imagen del amor, un amor posesivo y dañino que ocupa cada espacio de tu mente y de tu vida. Uno amor tormentoso en el que los conflictos te destruyen y las reconciliaciones te permiten respirar de nuevo.

Cuando se han encadenado varias relaciones de este tipo, resulta difícil conectar a un nivel más sano. La calma y la estabilidad que puede proporcionarte una persona se confunden con aburrimiento y falta de interés. Y es que debes reaprender a vincularte.

Nos atraen quienes están en nuestra misma sintonía

¿Has pensado alguna vez que la forma en que fuiste criado puede ser un hándicap a la hora de vivir relaciones de pareja armoniosas? Esto es así porque de adultos repetimos las dinámicas que aprendimos durante la infancia. El estilo de apego que estableciste con tus padres es el que ahora guía tu forma de vincularte en pareja.

El ideal nos dice que deberíamos establecer un apego seguro, que nos permita confiar en nosotros y en los demás, sentirnos valiosos y valorar al otro, y ser capaces de abrirnos emocionalmente sin llegar a depender. Sin embargo, según se ha encontrado, solo dos tercios de la población están en esta categoría.

El resto de las personas presentan estilos de apego inseguro y, según se ha observado, es más probable que se vinculen con otros en su misma situación.

Esto no significa que tu pareja deba ser igual a ti, de hecho, con frecuencia escogemos a quienes tienen heridas complementarias a las nuestras. Una persona con apego temeroso, que busca constante afecto y tiende a la dependencia, suele vincularse con parejas evitativas, que huyen de la intimidad y se muestran egoístas. Así, el caos, el conflicto y la insatisfacción están servidos.

Sin embargo, no es una elección que se realice a nivel consciente; no te atraen las personas que te convienen porque simplemente “no puedes verlas”, no están en tu radar emocional por encontrarse en una dinámica tan diferente a la tuya. Son tus heridas infantiles las que eligen por ti.

Hombre y mujer mirándose de frente

Si no te atraen las personas que te convienen, trabaja en ti

¿Te has sentido identificado con las anteriores descripciones? Si es así, no pienses que las relaciones que has vivido hasta ahora son una condena a futuro. Realmente, solo son el reflejo de un trabajo interno que queda por hacer; son alarmas que te indican que hay algo que sanar.

No puedes forzarte a que te atraigan cierto tipo de personas, pero sí puedes colocarte en la sintonía para que esto suceda naturalmente.

Cuando comprendas de dónde vienes y por qué eres como eres hoy en día, podrás comenzar a sanar, podrás resolver ciertos temores o carencias emocionales que te siguen acompañando. Y cuando esto suceda, comenzarán a atraerte personas totalmente diferentes y buscarás para ti mismo las mejores relaciones, pues tus prioridades habrán cambiado contigo.

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