Realidad virtual aplicada al campo de las demencias

22 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
Probablemente conozcas más de un juego de realidad virtual. Pero, ¿conoces los beneficios que puede tener su uso en el campo de los trastornos neurocognitivos? Aquí te lo contamos.

La realidad virtual consiste en la representación de escenas o de imágenes de objetos, producida por un sistema informático que da sensación de su existencia real. Esta tecnología permite realizar una inmersión en un mundo creado artificialmente. Y  lleva las experiencias a otro nivel, permitiéndonos incluso “ponernos en el pellejo” de otra persona (encarnación virtual).

El avance de la tecnología ha permitido que la realidad virtual sea aplicada a campos como la educación o la medicina. En concreto, vamos a centrarnos en su aplicación en el campo de los trastornos neurocognitivos, o demencias. ¿De qué manera creéis que la realidad virtual puede mejorar la calidad de vida de estas personas? Salgamos de dudas.

Adentrándonos en el mundo de las demencias

Las demencias son síndromes adquiridos producidos por una causa orgánica capaz de provocar un deterioro persistente de las funciones mentales superiores. Esto deriva en una incapacidad funcional.

Afectan principalmente a las funciones ejecutivas, es decir, a la memoria, el lenguaje, la atención, la capacidad de razonamiento, la orientación espacio temporal…

Habitualmente, la enfermedad empieza a manifestarse con pequeños olvidos en actividades cotidianas, pérdidas de memoria a corto plazo, desorientación, dificultad para realizar determinadas tareas… A medida que avanza la enfermedad, es frecuente que se presenten problemas para realizar las actividades de la vida diaria, problemas de conducta e incluso dificultad para orientarse personalmente.

Actualmente, el término “demencia” ha sido sustituido por “trastornos neurocognitivos”. Esto ha permitido ampliar su definición e incluir grados más leves de afectación, considerando no solo los debidos a demencias degenerativas. Ha permitido incluir también las disfunciones en personas jóvenes derivadas, por ejemplo, de un traumatismo craneoencefálico.

Entre las causas de los trastornos neurocognitivos encontramos, entre otras: las demencias corticales como la enfermedad de Alzheimer, la demencia por cuerpos de Lewy, la demencia frontotemporal, la demencia vascular… y las demencias subcorticales, como las causadas por el VIH, la enfermedad de Huntington, o la enfermedad de Párkinson.

La OMS estima que entre el 60 y el 70 % de los diez millones de casos de demencia se deben a la enfermedad de Alzheimer. Se estima que en 2030 el número de personas con demencia ascienda hasta los 76 millones a nivel mundial. Y hasta los 130 millones en 2050.

Investigación y detección precoz a través de realidad virtual

La investigación realizada a través de videojuegos se vale de una de las capacidades más deterioradas en la enfermedad de Alzheimer: la orientación espacial.

Se estudia el funcionamiento normal de los mecanismo neuronales activados en la navegación espacial. Lo que permite estudiar los cambios de este sistema con el paso de los años, detectar precozmente alteraciones y prevenir su deterioro.

El videojuego de móvil Sea Hero Quest se convirtió en la investigación de demencia más grande del mundo, con datos de más de cuatro millones de personas, el equivalente a 12.000 años de investigación. Con su salto a la realidad virtual, permitió obtener datos de muchísima mayor precisión.

Otro ejemplo de esto es un estudio realizado en el Centro de Enfermedades Neurodegenerativas de Bonn (Alemania) en el que se demostró que el nivel de habilidad de los jóvenes para recorrer laberintos visuales puede ayudar a predecir la posibilidad de sufrir alzhéimer en el futuro.

En la misma línea, el Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica de Chile, mediante un ejercicio de realidad virtual que consistía en nadar hasta encontrar una plataforma oculta, consiguió analizar signos precoces de la enfermedad de Alzheimer, antes de que la enfermedad diera la cara.

Realidad virtual empleada para la comprensión de la enfermedad y para el entrenamiento de cuidadores

En muchas ocasiones, como familiares de una persona con demencia, no somos capaces de ponernos en el lugar de la persona enferma. Eso puede limitar la calidad de los cuidados que le damos o incluso puede hacer que no seamos tan sensibles a sus necesidades por no conocerlas de primera mano.

En el año 2016, una empresa española, Vyson, junto con el Centro de Investigación de Alzheimer (UK), crearon la experiencia virtual A walk trough dementia. Esta experiencia permite ponerse en el lugar de una persona con demencia y vivir las dificultades que experimentan en su actividad cotidiana. ¿Qué mejor manera de concienciarnos que vivirlo en primera persona?

“La demencia se come el pensamiento del enfermo y a su vez destroza los sentimientos de los que le quieren y le cuidan”.

-Dr. Nolasc Acarín Tussell-

En Chicago, Carrie Shaw, hija de una enferma de alzhéimer, fundó Embodied Labs y diseñó unas simulaciones que permitían entrenar a familiares, cuidadores y sanitarios: prepararlos para los cambios que podían acontecer conforme la enfermedad se desarrollaba. Opinaba que, si los cuidadores o terapeutas eran capaces de ponerse en el lugar del enfermo, serían mejores cuidadores.

“Si los proveedores de atención médica en capacitación pudieran entrar en las perspectivas del paciente y otros miembros del equipo de atención, ¿los haría proveedores más efectivos?”.

– Carrie Shaw (fundadora de Embodied Labs)-

Estimulación cognitiva y tratamiento de la demencia a través de realidad virtual

La realidad virtual y la realidad aumentada son campos aún en investigación. Pero, para fortuna de estos pacientes, se han obtenido resultados bastante esperanzadores y abren una puerta a encontrar una cura para las demencias. Como afirma Diego Redolar, director del Cognitive Neurolab del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, la aplicación de técnicas de realidad virtual en los momentos iniciales de la enfermedad puede ayudar a ralentizarla.

La realidad virtual no solo es empleada para favorecer la estimulación cognitiva y aumentar la reserva cognitiva, sino que además su uso es muy importante para la mejora del estado de ánimo. Es muy prometedor desde el punto de vista afectivo y emocional. Como explica Redolar, una de las primeras áreas afectadas en la enfermedad de Alzheimer son el hipocampo y las neuronas que lo conforman.

Estimular éste área puede ayudar a mejorar el estado de ánimo de estos enfermos. The Way Back, diseñado por Andy Garnett es una serie de cortometrajes en los que, a través de realidad virtual, se lleva a ancianos con alzhéimer a momentos felices de su vida y se les da la oportunidad de revivir momentos históricos. De esta manera, se permite llevar a cabo la terapia de teminiscencia, que permite fortalecer la identidad de los pacientes.

“El alzhéimer borra la memoria, no los sentimientos”.

-Pasqual Maraga-

Además, en fases más avanzadas de la enfermedad pueden empezar a aparecer problemas de conducta y de control de los impulsos. En este punto, la realidad virtual se emplea como forma de tranquilizar a los pacientes. Disminuye sus niveles de estrés y ansiedad hasta en un 70 %, tal como afirma una de las empresas desarrolladoras de este tipo de herramientas, Tribermex. Es una técnica de distracción muy efectiva en estos casos.

Un gran paso para el hombre y un grandísimo paso para la enfermedad

Por mucho que en ocasiones nos sintamos auténticos esclavos de la tecnología viéndonos obligados a estar actualizados, lo cierto es que el avance tecnológico nos brinda oportunidades que hace unos años eran solo imaginables en el guión de una película futurista de ciencia ficción.

La realidad virtual tampoco constituye una cura para la enfermedad, pero toda la investigación y los datos que nos proporciona permiten estar cada día un pasito más cerca de encontrar una solución. De momento, habrá que conformarse con herramientas y tratamientos que mejoren la calidad de vida y ralenticen el avance de la enfermedad, que no es poco, y mejorar el estado de ánimo de los pacientes, así como la capacitación de sus cuidadores.

Si es con estos fines, creo que sí compensa ser un esclavo de la tecnología.