Rehabilitación neuropsicológica, ¿qué variables tener en cuenta?

Para plantear una rehabilitación neuropsicológica es necesario tener en cuenta múltiples variables relacionadas con el tipo lesión, las características personales de la persona y el contexto en que se desenvuelve. En este artículo, nos centramos en identificar su influencia.
Rehabilitación neuropsicológica, ¿qué variables tener en cuenta?
María Paula Rojas

Escrito y verificado por la psicóloga María Paula Rojas.

Última actualización: 31 enero, 2022

Actualmente, la rehabilitación neuropsicológica está tomando protagonismo en los servicios de salud por su utilidad en sucesos traumáticos relacionados con el cerebro. Hay que recalcar que el proceso de rehabilitación es vital para dar más autonomía a la persona y, por ende, una mejor reintegración en la sociedad.

Existen múltiples aspectos que se deben tener en cuenta en el momento de escoger el plan de rehabilitación neuropsicológica. Cada una de ellos puede llegar a afectar tanto en el desarrollo de la terapia como en los resultados de la misma. Pero, ¿cuáles son esas variables?

Cerebro

Variables lesionales relacionadas con la rehabilitación neuropsicológica 

En primer lugar, están las variables lesionales. En ellas se destacan aspectos relacionados directamente con el daño que recibió el paciente. Sobre todo, en la afectación directa que puede tener la estructura y la función cerebral.

Localización

Uno de los aspectos que se deben considerar es la localización o el motivo por el que se dio el daño cerebral. Dentro de las principales causas están: trauma craneoencefálico, ictus, tumores cerebrales o enfermedades infecciosas que afectan el cerebro.

Es importante mencionar que el ictus puede tener dos variantes principales.

  • Por un lado, el isquémico, que consiste en la obstrucción de una o más arterias del cerebro. Cuando hay este tipo de daños, la afectación principal se da en la sustancia blanca.
  • La otra variante es la hemorrágica, la cual tiene como consecuencia de una rotura de arteria. Como resultado, genera un derrame de sangre y por ende, muestra más afectaciones en la sustancia gris.

Por otra parte, el trauma craneoencefálico (TCE) también se puede clasificar en dos tipos.

  • El primero es el TCE abierto, en este caso las lesiones pueden llegar a ser más focales, afectando partes más específicas del cerebro.
  • En segundo lugar, encontramos el TCE cerrado, en este caso las lesiones suelen ser más difusas.

Identificar el origen y la localización de la lesión es importante para conocer tanto las partes afectadas como las preservadas. Estas van a ser la base para guiar y desarrollar las estrategias y actividades más adecuadas en la rehabilitación neuropsicológica.

Intensidad

La gravedad de las lesiones modula en muchos casos la importancia de las consecuencias. Una de las medidas que se utiliza para conocer el nivel de intensidad es la duración de la amnesia después del daño. Es decir, la cantidad de tiempo que tarda la persona en recordar que sufrió un daño en el cerebro y que está en un proceso de recuperación.

Otra manera de medir la intensidad de la lesión es a través de la escala Glasgow en el momento de la hospitalización. Este cuestionario mide en nivel de conciencia por medio de las respuestas oculares, verbales y motoras de la persona que ha sufrió el daño.

Su puntuación ideal es de 15 puntos, que es la que obtendría una persona sin daño. Por otro lado, las personas con puntuaciones de 3, 4 y 5 han mostrado problemas para desarrollar independencia en el futuro.

Tiempo de evolución

El periodo de evolución se relaciona con el tiempo que tarda el paciente en comenzar a mostrar una mejoría. En este caso, es importante tener en cuenta el espacio que hay entre la lesión y el inicio de tratamiento.

Por lo tanto, es relevante un inicio rápido de la rehabilitación neuropsicológica. Cuando la mejora se da en poco tiempo, se considera que la afectación es leve. Por el contrario, cuando el tiempo de recuperación de la persona es mucho mayor, se considera que la afectación es grave.

Variables personales

Estas variables son importantes para conocer las bases que desarrolló el paciente antes de la lesión. Este aspecto puede beneficiar la planificación de los objetivos a largo plazo en la rehabilitación neuropsicológica. Se deben tener en cuenta tanto el estado funcional antes de la lesión como con las características del paciente.

La primera variable personal que se tiene en cuenta es la edad. En los adultos se ha encontrado que la juventud, como en otro tipo de lesiones, favorece la recuperación. Es decir, que lo resultados de la rehabilitación neuropsicológica generalmente son más rápidos cuando los pacientes son más jóvenes.

Otra variable que se debe tener en cuenta es la reserva cognitiva, ya que esta trabaja como un neuroprotector. Se ha encontrado que las personas con un mayor nivel educativo tienen un mayor número de conexiones neuronales. Como consecuencia, se crea una compensación funcional más completa. Esto ayuda a que los síntomas sean menos limitantes y la rehabilitación neuropsicológica más efectiva.

Cerebro bajo una lupa

Variables contextuales en la rehabilitación neuropsicológica

Las variables contextuales se relacionan con el ambiente en el que vive el paciente después de haber sufrido el daño cerebral. Asimismo, se tiene en cuenta el apoyo que tiene la personas durante en el proceso de rehabilitación neuropsicológica.

El primer factor es la familia. Por un lado, son lo que dan información sobre el desarrollo del paciente en diferentes contextos. También, van a ayudar a la intervención tenga una continuidad entre lo que se hace en terapia y lo que se hace en casa.

Ayudan cuando fomentan la independencia y potencian la motivación del paciente. Todo esto facilita que el proceso rehabilitador se generalice a todas las actividades diarias. Asimismo, su intervención puede ser muy importante para trasladar los logros conseguidos en terapia a la vida diaria.

El equipo rehabilitador también es una variable. En este caso, hay que tener en cuenta tanto el entorno en el que trabajan como el comportamiento de los profesionales. Una actitud positiva, tanto del equipo como del paciente, siempre va a mejorar el pronóstico. Dicho de otra manera, el trabajo va a ser más efectivo.

Conclusión

Para terminar, es importante indicar que el proceso de rehabilitación debe realizarse por un equipo profesional; por otro lado, en este periodo entran en juego también diferentes variables o factores que va a condicionar o influir en el resultado.

Para que el proceso se desarrolle adecuadamente, los pacientes, la familia y el equipo rehabilitador deben estar cómodos y satisfechos con la propuesta de intervención. Esto ayuda a tener un ambiente adecuado, actividades acordes a las necesidades y una buena adaptación en la vida diaria.


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