Relaciones de pareja basadas en la fase de enamoramiento, ¿cuáles son sus consecuencias?

¿Qué papel juega la fase de enamoramiento en una pareja? ¿Qué lugar ocupa este componente cuando la relación se consolida? En este artículo te lo contamos.
Relaciones de pareja basadas en la fase de enamoramiento, ¿cuáles son sus consecuencias?
Leticia Aguilar Iborra

Escrito y verificado por la psicóloga Leticia Aguilar Iborra el 29 julio, 2021.

Última actualización: 29 julio, 2021

En la fase de enamoramiento, la implicación de ambos miembros de la pareja suele ser muy grande. La sintonía entre las dos partes y la disposición absoluta hacen que casi todo obstáculo quede en anécdota. Hablamos de distancia, pero también de diferencia de edad o de estilo de vida.

Sin embargo, pasada la fase de enamoramiento, lo más normal en una relación de pareja estable es atravesar algunas crisis en función de las demandas que constituya el ambiente. Por esto y otras razones que se describirán a continuación, el enamoramiento no es el único ingrediente que sostendrá una relación de pareja a lo largo del tiempo.

¿Cómo suele ser la fase de enamoramiento?

Como bien sabemos, las emociones tienen una duración limitada. Es decir, toda emoción, ya sea positiva y negativa, tiene su inicio, su pico máximo y después tiende a bajar conforme pasa el tiempo. Este tiempo suele ser variable, dependiendo de las circunstancias y del origen de la propia emoción. De la mano de toda emoción, suelen haber reacciones psicofisiológicas asociadas, sean agradables o no.

Así, en la fase de enamoramiento confluyen con una serie de reacciones psicofisiológicas en cadena, en su mayoría agradables, que suelen aparecer al ver a una persona. Mismamente, si el amor es correspondido, exaltan otro tipo de emociones como la felicidad y la euforia, segregándose una serie de neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina.

Pareja arropada con una manta

Las emociones no son eternas, la fase de enamoramiento tampoco

En la fase del enamoramiento, las parejas suelen creer un ambiente “idílico” donde cada uno de los miembros no suele tener demasiado en cuenta el coste de adaptación. Incluso, dependiendo de las experiencias previas, puede llegarse a fantasear con las características inherentes de la otra persona.

La fase de enamoramiento da una energía extra a los enamorados. Dos personas que se quieren conocer porque están “encantadas” con lo que ya saben del otro. El tiempo compartido es en sí un refuerzo muy poderoso.

Además del enamoramiento, para que ambos miembros estén dispuestos en llevar una relación de pareja duradera, deben darse más ingredientes como la intimidad y el compromiso. Este último cobra especial importancia cuando la relación de pareja está consolidada pues, la cascada de reacciones psicofisiológicas que al principio se daban con estímulos muy pequeños ahora requieren de estímulos mayores.

¿Puede sobrevivir una pareja solo con el enamoramiento?

Difícilmente una relación de pareja puede perdurar si no hay una transición adecuada de la fase de enamoramiento a la siguiente etapa. Como se ha comentado en líneas anteriores, la intimidad y el compromiso son necesarios de alguna manera para que la relación se consolide.

Las emociones, muy intensas en las primeras semanas y frecuentes, suelen espaciarse y disminuir en intensidad entre los 8 – 30 meses. Así, en muchos casos llegamos a una visión más realista de la pareja. De ignorar o edulcorar los defectos o las características que nos nos gustan pasamos a verlos y a tener que negociar con ellos. Por otro lado, llega el momento de establecer una rutina que no suponga un desgaste inasumible para ninguno de los dos.

Las consecuencias de basar una relación de pareja solo en el enamoramiento

En resumen, algunas consecuencias frecuentes de basar una relación de pareja solo en el enamoramiento son las siguientes:

  • Dependencia afectiva: el deseo de ser amados y correspondidos es inherente en todas las personas. No obstante, cuando se busca ese “cóctel emocional”, sumándose el miedo a sentirse abandonados, puede que alguno de los miembros se olvide de sí mismo.
  • Falta de valores y objetivos comunes: algo relacionado con la falta de compromiso. Una vez cesa la fase de enamoramiento, compartir un proyecto u objetivo en común mantiene el deseo de permanecer juntos.
  • Disonancias entre los miembros: esto se refiere a las diferencias individuales entre cada uno de los miembros de la pareja y la no aceptación de estos. Si una relación de pareja se basa solamente en el enamoramiento, se cae en el riesgo de no dar pie a la necesidad de individuación de cada uno de los miembros de la pareja. Sumándose la dificultad de aceptar tales diferencias y necesidades de tiempo a solas.
  • Infidelidad: nuevamente mencionándose el cóctel emocional, si este no se encuentra con la pareja, probablemente se caiga en el riesgo de buscarse en otro lado porque “ya no se siente lo mismo que antes”.
  • Ruptura: las rupturas suelen verse socialmente como un fracaso en la relación de pareja. Sin embargo, no es más que otra opción que la pareja puede tener. Esto puede ayudar en algunas ocasiones a que la relación termine sin conflictos.
Pareja enfadada

En resumen…

La fase de enamoramiento es el elemento base en el comienzo de una relación. No obstante, construir una relación sin dificultades es algo bastante complejo, más aún en ausencia de otras variables como la intimidad y el compromiso.

Estas dos últimas forman la base completa junto al enamoramiento para que, ante adversidades, la pareja pueda hacer frente a los acontecimientos que aparezcan. Es a su vez importante considerar, dentro del contexto de la pareja, el grado de individualidad y tiempo para cada uno. De lo contrario, la relación de pareja cae en el riesgo de basarse más que en un compromiso mutuo, en una necesidad afectiva.

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  • Cyrulnik, B. (2007). El amor que nos cura. Barcelona: Gedisa. Willi, J. (2002). Psicología del amor: el crecimiento personal en la relación de pareja. Bilbao: Herder.