Romances de oficina: cuando el amor aparece en el trabajo

Los romances de oficina son un fenómeno común. El gran problema que presentan es que no siempre terminan bien. En el resultado, influyen distintas variables que analizamos a continuación.
Romances de oficina: cuando el amor aparece en el trabajo
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 07 abril, 2022

Los romances de oficina son frecuentes. De hecho, podríamos decir que una parte importante de las relaciones de pareja empieza en los entornos de trabajo. Es más, se estima que en los escenarios laborales cerca del 40 % de los empleados ha sentido algún tipo de atracción afectiva o sexual hacia algún compañero de trabajo.

La razón de ello es lógica: pasamos buena parte de nuestra vida en estos espacios reducidos, y es casi inevitable que desarrollemos cierto deseo hacia alguien en particular. Al fin y al cabo, como señalan muchas teorías sobre las relaciones, es común enamorarnos de quien vemos con frecuencia y nos es familiar.

Ahora bien, más allá de esta realidad tan frecuente, hay otras variables de interés. Muchos de estos romances, por ejemplo, dan paso a más de una infidelidad. Es decir, hay empleados que ya tienen una relación previa, pero que terminan engañando a sus parejas con esos compañeros del trabajo. Todo un clásico.

Es un tema interesante y en el que influye un buen surtido de variables que vale la pena analizar.

Chica chocando mano para representar los romances de oficina
Muchos romances de oficina traen consigo un gran número de chismes y rumores por parte de los compañeros de trabajo.

Romances de oficina, una realidad más compleja de lo que creemos

Cuando hablamos de romances de oficina, podemos visualizar, casi al instante, cualquier película romántica de bajo presupuesto que dan en la televisión los fines de semana. Evocamos, sin duda, algo idílico y de resolución feliz. Sin embargo, este tipo de relaciones que se originan en los entornos laborales no son, en todos los casos, experiencias satisfactorias para los protagonistas.

Bien es cierto que muchas parejas se han formado en estos contextos, y han construido una vida feliz y satisfecha. Ahora bien, es interesante saber que este tipo de situaciones pueden dar pie a conflictos, rumores y vivencias con muchas fricciones. Todo ello puede originar dinámicas muy problemáticas en el clima laboral de toda organización.

Esto explica por qué algunas empresas aplican políticas de “antifraternización” para que esto no suceda. Obviamente, hay quien lo considera poco ético y lógico. Al fin y al cabo, como señala la psicóloga Madeleine A. Fugere, autora del trabajo La psicología social de la atracción y las relaciones románticas, pasamos un tercio de nuestra vida en el trabajo. La proximidad física y la familiaridad intensifican la atracción, y esto es algo que no se puede evitar.

Los romances de oficina siempre existirán, y estos son los eventos que suelen acompañarlos.

Atracciones reales versus intereses soterrados

Hay auténticos flechazos en los entornos laborales. Son esos guiados por una atracción y un enamoramiento palpable e intenso. Sin embargo, también hay relaciones engañosas que están motivadas en exclusiva por beneficios profesionales.

Hay hombres y mujeres que buscan cautivar a distintas figuras, ya sean compañeros de trabajo o altos cargos, con fines ambiciosos y egoístas.

El reto de lidiar con las percepciones/chismes de los compañeros de trabajo

Gran parte de los romances de oficina no pasan desapercibidos a ojos de los otros compañeros. De pronto, uno puede convertirse en el foco de todos los chismes y comentarios por ese affaire con alguien del trabajo. Habrá veces en que se lidie con ello con facilidad y sin ningún problema, pero también se puede dar paso a una dinámica compleja e incómoda.

Una investigación de la Universidad DePaul, en Chicago, destaca algo interesante. Los compañeros que salen con alguien con un cargo más elevado son vistos como menos confiables y agradables. Además, se les suele acusar de favoritismos. Cualquier situación en la que alcancen un logro respecto a los demás, será justificada por esa relación.

Pareja hablando en el sofá sobre los Romances de oficina
Enamorarse de alguien del trabajo es algo frecuente, puesto que compartimos tiempo, similitudes y familiaridad.

Cuando la similitud y la proximidad rompen relaciones y crean otras nuevas

Hay algo realmente común: enamorarnos o sentirnos atraídos por alguien del trabajo cuando ya tenemos una pareja estable. El hecho de que suceda esto es alto voltaje, porque pone en riesgo nuestra relación original, hace temblar nuestros cimientos y derivamos en un caos emocional. Sin embargo, pocas experiencias son más recurrentes.

Porque no solo estamos con las mismas personas cada día, sino que a menudo se crean vínculos de familiaridad y de auténtica intimidad. Por no hablar de que compartimos tiempo con personas con quienes hay muchas similitudes a nivel profesional y personal. Se viven unas mismas anécdotas, unas mismas situaciones desafiantes y hasta responsabilidades parecidas.

La familiaridad une, la similitud atrae, las confidencias construyen espacios de refugio entre dos, y si además aparece la atracción física, la alquimia es más que propicia para que surja el deseo y hasta el amor. Por tanto, son muchas las veces en que estamos obligados a tomar decisiones serias sobre nuestra vida afectiva, y esto nunca es fácil. 

También podríamos hablar de algunas experiencias incómodas, como el hecho de finalizar una relación con un compañero de trabajo y tener que compartir tiempo y espacio con esa figura. La carga emocional puede ser turbadora a todos los niveles.

Para concluir, las relaciones de oficina no siempre son cuentos de hadas. En ocasiones, pueden convertirse en auténticas pesadillas.

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