Saber cuando somos irracionales ayuda a mejorar nuestro bienestar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 6 julio, 2018
Laura Reguera · 6 julio, 2018

Tener presente que nuestra interpretación de la situación es la que hace que aparezcan emociones negativas o que estas se intensifiquen más de lo necesario es el paso previo para interiorizar y trabajar lo que vamos a exponer en este artículo: aprender a identificar las creencias irracionales que aparecen en este proceso.

¿Nunca te ha sucedido que te ha enfadado algo y, cuando ha pasado el tiempo, has comprobado que era una tontería? Por ejemplo, quizás te has sentido triste porque creías que tu pareja te iba a dejar y luego no ha pasado nada o quizás, tuviste una discusión con tu mejor amigo y pensaste que no te iba a hablar más y tampoco sucedió. Como vemos, en ocasiones, nuestras ideas irracionales nos juegan malas pasadas y nos hacen sentirnos mal cuando no hay un motivo realista para ello.

“Te sientes principalmente de la forma en que piensas”.

-Albert Ellis-

¿Qué son las creencias irracionales?

Las creencias irracionales son las ideas que tenemos sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que no se ajustan a la realidad. Y suelen manifestarse en forma de “debería…” o “tendría que…”. Además, las consideramos como obligaciones que cumplir.

Mujer con pensamientos negativos

Las creencias irracionales generan malestar porque imponen condiciones para la propia valía y felicidad que son casi imposibles de lograr. Este hecho es el que hace que sea necesario aprender a identificarlas, para posteriormente modificarlas y transformarlas en más adaptativas.

Ahora bien, todos experimentamos este tipo de creencias en mayor o menos medida. Lo importante es tratar de equilibrarlas para evitar que nos generen malestar o al menos disminuirlo. Es decir, hay que aprender a ser conscientes de su aparición, su significado y pensar en otras formas realistas de ver aquello que nos sucede. Esto es complicado, pero es el camino a seguir para tomar las riendas de nuestro bienestar.

Las 12 creencias irracionales más importantes

El psicólogo Albert Ellis enumeró 12 creencias irracionales básicas. Son las siguientes:

1. Necesidad de aprobación: es la necesidad absoluta de ser amados y aceptados por los demás. Cuando somos pequeños es normal, pero al crecer tenemos que tratar de hacer las cosas por la importancia que tienen para nuestra persona, no para el resto.

2. La culpa y la condena: es la tendencia a juzgar y a condenar tanto a los demás como a nosotros mismos. Ahora bien, la realidad es que no podemos controlar el comportamiento de otras personas.

Por otro lado, cuando somos nosotros los que hacemos algo que consideramos inapropiado, debemos tratar de remediarlo o de aprender para el futuro, pero quedarnos fustigándonos de poco nos ayuda a mejorar.

3. La frustración conduce inexorablemente a la depresión: si algo no sale como nos gustaría consideramos que es horrible. Volvemos a lo mismo: si algo nos frustra, debemos tratar de mejorar para lograr nuestros objetivos y, si esto no es posible, aceptar la situación.

“Incluso cuando las personas actúen de manera desagradable hacia ti, no las condenes ni tomes represalias”.

-Albert Ellis-

4. El sufrimiento humano es inevitable, está causado por eventos y personas externos. Es nuestra interpretación de los acontecimientos la que hace que aparezcan emociones negativas, por lo tanto, el control del sufrimiento está en nuestras manos.

5. Debemos preocuparnos por las amenazas o peligros potenciales. Anticipar de forma constante que algo malo nos va a pasar nos genera ansiedad. En lugar de esto, debemos centrarnos en el presente y, si aparece algún peligro en el futuro, ya lo afrontaremos en su momento.

6. Es más fácil evitar que enfrentarse a las situaciones. Como ya expliqué en otro artículo, a corto plazo puede que evitar sea la opción más fácil, pero esto no quiere decir que el malestar desaparezca, sino que a largo plazo será mayor.

“Los mejores años de tu vida son aquellos en los que decidas que tus problemas son sólo tuyos. No es culpa de tu madre, la ecología o el presidente. Uno se da cuenta así del control de su propio destino”.

-Albert Ellis-

Mujer corriendo mirando hacia atrás

7. Es necesario confiar en otros más fuertes que en uno mismo. El apoyo social es necesario, pero esta idea genera una dependencia excesiva hacia los demás. Lo ideal es aprender a ser más independientes y a hacer las cosas por nosotros mismos, lo que nos ayudará a sentirnos más realizados.

8. Miedo al fracaso y a la incompetencia. No somos perfectos y por supuesto que cometemos errores. Tenerlo presente nos ayudará a sentirnos mejor y a ser más conscientes y realistas de nuestras capacidades.

9. La carga de los traumas pasados sobre el presente. Si algo nos ha afectado en el pasado, nos va a doler siempre. Esto se ve mucho en las rupturas sentimentales. La gente se queda con esa primera experiencia dolorosa y se cierra en banda a conocer gente nueva, cuando la realidad es que cada experiencia es distinta de las anteriores y no implica que conlleve el mismo sufrimiento.

10. Se debe tener un perfecto control sobre las cosas. Tratar de controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor genera mucho malestar, ya que es imposible hacerlo. Aceptarlo es fundamental para disfrutar de la vida y evitar así que la frustración se apodere de nosotros.

11. La felicidad humana puede ser alcanzada sin esfuerzo, por inercia y sin hacer nada. Al contrario, cuando algo nos motiva realmente y requiere que nos impliquemos de forma activa en ello, reporta mayores alegrías que aquello que nos viene dado porque sí.

12. No se tiene control sobre las emociones propias y no se pueden evitar ciertas emociones… Si esto fuera cierto, ¿qué hacemos leyendo este artículo?

En algunas de estas creencias irracionales nos veremos reflejados y en otras no. La cuestión es que todos las tenemos en mayor o menor medida. No te fustigues a ti mismo… ¡Es normal! Conocerlas es el primer paso para modificarlas y conseguir sentirnos mejor poco a poco.

Imagen principal cortesía de Ryoi Iwata