¿Sabes cómo plantear un problema a tu pareja de manera positiva?

Poder hablar con tu pareja de forma asertiva respecto a los problemas que los aquejan, es fundamental para sostener una relación sana.
¿Sabes cómo plantear un problema a tu pareja de manera positiva?

Última actualización: 02 mayo, 2024

Muchas veces, cuando emitimos un mensaje, es más importante su forma (cómo lo decimos) que su contenido (qué decimos). Ser capaces de comunicar correctamente lo que queremos decir no es tarea fácil, hemos de sintonizar las palabras, los gestos, las emociones, nuestra actitud, etc. De hecho, cuando nos dirigimos a nuestras parejas podemos percibirlo más complicado aún. ¿Sabes cómo plantear un problema a tu pareja de manera positiva?

La “comunicación” es toda una especialidad en psicología. Existen psicólogos que se dedican, tanto a intervenir para mejorar las habilidades comunicativas de aquellas personas que se lo solicitan como a entender de qué manera nos afectan los medios de comunicación en nuestro día a día.

Tanto se ha estudiado la comunicación, que a día de hoy tenemos muy claro que unas buenas habilidades comunicativas son muy importantes en todos los apartados de nuestra vida. Sin embargo, si hay uno en el que tienen un impacto especial es en el de la pareja.

Saber plantear un problema a tu pareja de manera positiva puede ayudarte a superar conflictos y a aprender de ellos. Por ello, en este artículo te explicamos las 8 estrategias más importantes para lograr una comunicación positiva con tu pareja.

8 estrategias comunicativas más eficaces para plantear un problema a tu pareja

1. Busca el momento correcto: se necesita privacidad, tranquilidad y la atención de tu pareja

Para poder plantear un problema a tu pareja de manera positiva necesitas encontrar el momento correcto, esto significa que, necesitas contar con privacidad, tranquilidad y atención. Muchas veces con la pareja se comparte una breve parte del día, la tarde/noche, en la que hay miles de cosas que hacer y el nivel de cansancio es alto. Recuerda: momentos así no son los mejores para plantear un problema.

Pareja diciéndose "te quiero" sin palabras

Tienes que valorar cómo de urgente es tu problema para saber si puede esperar o no. Lo mejor siempre es buscar un hueco en el que la pareja esté disponible, ambos estéis tranquilos y no haya distracciones. No hay nada más incómodo que intentar explicar o entender algo y que nos interrumpan. Con lo cual: fuera móvil, niños, televisión o música. Tienes que buscar la atención de tu pareja al 200%. Por supuesto, la tuya tampoco puede estar a un nivel inferior.

 “Cuando alguien te muestra quién es de verdad, confía”

-Maya Angelou-

2. Atiende al lenguaje corporal

Es muy importante que físicamente tu cuerpo transmita serenidad y no un estado de altera o defensa cuando vas a plantear un problema a tu pareja. Es normal que si tienes que plantearle un problema importante a tu pareja, te encuentres nervioso o incómodo. En este sentido, intenta mantener el control y vigilar detalles como: tener una posición corporal abierta, evitar los brazos cruzados, mirar a los ojos sin intimidar e intentar no moverte excesivamente.

Colocarse frente a frente y estar cerca el uno del otro, sin que haya nada de por medio te ayudará a crear un clima más positivo . Por ejemplo, sentarse en el sofá y mantener el contacto visual, utilizando un tono de voz tranquilo puede ser mucho mejor que sentarse en la mesa frente a frente. Estos pequeños detalles ayudan a que la comunicación del problema tenga un tinte más positivo y cercano.

3. Sé específico y concéntrate en el presente

No irte por las ramas es fundamental cuando vas a plantear un problema a tu pareja. El primer paso para mantenerte en el tronco es aclararte contigo mismo y saber qué quieres decir y qué buscas con el planteamiento del problema. Es muy importante que antes de lanzarte a hablar sepas qué sientes, qué quieres y qué cambios buscas en la situación para que deje de ser un problema.

En este sentido, es mejor que digas lo que sientes y piensas de manera clara y breve. No tienes por qué repetir lo mismo una y otra vez. Escoge palabras fáciles de entender, explícate con ejemplos recientes y lo más cercanos al presente que puedas. El pasado es importante para entender dónde estamos y por qué estamos así, pero a la hora de plantear un problema tienes que concentrarte en hablar de qué ocurre y cómo quieres que cambie la situación.

4. Utiliza la técnica del sándwich: algo positivo+el problema+algo positivo

La técnica del sándwich tiene sentido cuando queremos corregir al otro, pero queremos reducir el impacto emocional de esa crítica; por eso viene bien aprenderla si quieres plantear un problema a tu pareja. Consiste en envolver el mensaje central con elementos positivos, colocándolos antes y después en la comunicación. Por ejemplo: “Sé que trabajas muchas horas y esto me gusta mucho porque demuestra que te esfuerzas por tu familia, pero siento que podrías colaborar más en las tareas de la casa, y estoy segura de que podemos buscar una manera para que puedas hacerlo”.

El objetivo de esta técnica es aprovechar el efecto psicológico de primacía y recencia, estos efectos explican cómo lo que más recordamos de un mensaje es lo que se encuentra al principio y al final del mismo. Por ello, mencionar el problema en el medio del mensaje, empezando y terminando por algo positivo, es una excelente fórmula para plantear el conflicto y que la sensación final sea positiva.

5. Haz de la flexibilidad tu mejor aliado y aprovéchate de la magia del las palabras

Las palabras que elijas a la hora de plantear el problema son fundamentales. Así, para plantear un problema de manera positiva, tus palabras tienen que transmitir flexibilidad, reflejar un deseo o una sugerencia, y no un ultimátum. Por ejemplo, si utilizas un “podrías” en lugar de un “tienes que” es mucho más probable que la otra persona te escuche abiertamente.

Comenzar a plantear tu problema con palabras como “me gustaría”, “necesitaría”, “me haría muy feliz” es mucho mejor que decir “quiero que”, “deberías de” o “necesito que”. En realidad el mensaje es el mismo, pero las palabras pueden hacer magia en este sentido, haciendo que la otra persona acepte -e incluso se comprometa con- un cambio al que de otra forma se opondría.

6. Muy importante: convencer a tu pareja de que el problema tiene solución

Si quieres plantear un problema de manera positiva no puede faltar el momento en el que sugieras una solución. Explicar un problema y no aportar una solución no es una buena idea: si no sugieres alguna manera con la que se pueda desencallar a situación, estarás conduciendo a la pareja a un callejón sin salida. Otro aspecto importante, es que la solución sea una sugerencia y no una imposición. Se trata de resolver el problema, no que la otra persona haga exactamente lo que tú quieres.

Antes de plantear el problema es muy importante que hagas una “tormenta de ideas” o “brainstorming” y valores posibles soluciones para sugerir. No se trata de que le expliques a tu pareja cuál crees tú que es la solución, porque para la solución sea justa y efectiva, tiene que ser valorada por los dos miembros de la pareja. Se trata de que sugieras qué crees que se puede hacer si él o ella está de acuerdo. Porque si se trata de un problema en el que la pareja como unidad está implicada, la responsabilidad del origen, mantenimiento y solución del problema se reparte entre dos.

“El hecho de ser honestos es lo que hace que las relaciones perduren”

-Lauryn Hill-

7. Transforma tus quejas en deseos

Detrás de cada queja se esconde un deseo, por ejemplo, cuando piensas “por qué no reconoce más mis esfuerzos” o “siempre llega tarde, no me toma en serio”, el deseo que hay detrás de cada una de estas quejas es “quiero que reconozca más mis esfuerzos y que me haga saber que se da cuenta de las cosas que hago” y “quiero que seas puntual porque para mí es importante” .

Transformar la queja en una deseo es toda una habilidad, se necesita práctica, pero no es imposible. El primer paso es dejar de lado todas las emociones tan potentes y desagradables que nos genera la queja y pensar en qué es lo que realmente queremos pedir.

En segundo lugar, es muy importante transmitir el deseo en un lenguaje positivo, que dé pie a actuar y no inmovilice al otro. Es decir, para plantear un problema a tu pareja de manera positiva tienes que explicar qué quieres que pase ahora, sin concentrarte en aquello que te molesta (la queja).

8. Permite un momento de reflexión a tu pareja

No exijas una respuesta o una acción inmediata, deja que tu pareja piense en lo que le has planteado. Si no exiges una respuesta en el mismo momento en el que planteas el problema, le quitas presión a tu pareja. Y quitarle presión a alguien para que tome una decisión, es una de las maneras más efectivas de transformar el problema en desafío en positivo. Porque se le otorga libertad al otro, se le deja que lo valore sin presiones y que nos conteste una vez que haya pasado el “impacto” de hacerle consciente de que algo va mal.

Pero cuidado…todo momento de reflexión para que sea útil, tiene que tener fecha de caducidad. Dicho de otro modo, hay que poner un plazo. El plazo que le des a tu pareja va a depender de los tiempos personales de cada uno, y sobre todo, de la urgencia e importancia de solucionar el conflicto. Pero no se trata de tomarse un tiempo indefinido para pensar, porque si esto es así, lo que está ocurriendo es que se evita el problema. Y la evitación del problema no hace más que enquistarlo.

Si tienes presente estas ideas a la hora de plantear un problema a tu pareja, podrás hacerlo de manera positiva, y así será mucho más fácil aprender del conflicto, conocerse un poco más y fortalecer vuestra unión.


Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.