¿Sabías que la espiritualidad ayuda a gestionar el estrés?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 octubre, 2018
Eva Maria Rodríguez · 29 octubre, 2018
Hay diferentes formas en las que la espiritualidad ayuda a gestionar el estrés. Rezar, meditar o el arte son algunas de ellas. Pero, ¿qué hace que la espiritualidad nos ayude con el control del estrés?

En los últimos años, diferentes investigaciones han demostrado que la espiritualidad ayuda a reducir el estrés. Aunque para muchas personas hablar de espiritualidad es hablar de religión, en realidad se puede vivir la espiritualidad independientemente de las creencias religiosas o de manera independiente a la propia religión sin que ello suponga ningún tipo de contradicción.

En este sentido, se considera que una religión es un conjunto codificado de creencias y prácticas compartidas por un grupo de individuos con respecto a su relación con un poder superior. Por su parte, la espiritualidad se refiere a la relación de un individuo con un espíritu, que puede ser un poder superior (como un dios) o simplemente una representación de la conexión del ser humano con una realidad metafísica más grande que uno mismo.

Es por que eso que las personas pueden ser religiosas sin ser espirituales y personas que son espirituales sin ser religiosas. Incluso podemos encontrarnos con personas que viven su espiritualidad al margen de la religión que profesan.

Cabe destacar que la investigación ha encontrado que la espiritualidad ayuda a proteger de la depresión en la medida en que engrosa la corteza cerebral. Un estudio realizado en 2014 en la Universidad de Columbia encontró un engrosamiento de partes del córtex cerebral asociado a la meditación regular u a otra práctica espiritual o religiosa. Esta podría ser la razón por la que esas actividades protegen contra la depresión, especialmente en personas predispuestas a la enfermedad.

Escaleras hacia el cielo

Expresión de la espiritualidad para la gestión del estrés

Las personas espirituales tienen varias formas de expresar la espiritualidad, como rezar, asistir a servicios religiosos, interactuar con personas que comparten las mismas creencias, meditar, a través del arte o la música (creando o contemplando/escuchando), contemplando la naturaleza, etc.

Por ejemplo, las personas religiosas suelen encontrar en la oración un forma de estar más conectados con su dios. Rezar les ayuda a sentirse tranquilos, más seguros y más enraizados, lo cual puede ayudar a reducir el estrés. La meditación tendría beneficios parecidos a la oración, que también ayuda a reducir presión arterial y aumenta la inmunidad, entre otros factores favorables para el control del estrés.

Oración y  meditación pueden traer paz interior y una sensación de calma.

Ser agradecidos y expresar gratitud también son formas de expresión de la espiritualidad que ayudan a gestionar el estrés. La gratitud puede reducir la experiencia de estrés. La contemplación del arte o de la naturaleza o la propia expresión artística también pueden ayudar a gestionar el estrés si se plantean desde un punto de vista de la vivencia espiritual, del agradecimiento.

La espiritualidad ayuda a gestionar el estrés

La espiritualidad puede ayudar a reducir y gestionar el estrés de varias formas. La espiritualidad genera una sensación de quietud y paz interior que nos ayuda a manejar el estrés y recuperar la comunicación con nosotros, con nuestro estado mental y físico.

Pasamos mucho tiempo trabajando, saltando de una actividad a otra, a veces incluso haciendo varias cosas a la vez. También pasamos mucho tiempo escuchando a otros, tratando de distraernos, mientras una gran cantidad de pensamientos surcan nuestra mente sin control

Practicar la espiritualidad puede ayudarnos a encontrar momentos de respiro en medio de la cotidianidad. El tiempo que dedicamos a meditar, a rezar o simplemente apreciar lo que sucede a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos como meros espectadores nos posiciona de una manera inteligente frente a la realidad. Es como si contratáramos a un asistente, con la ventaja de que este asistente cuenta con una información muy valiosa de nosotros mismos.

Manos de una persona mayor rezando

La espiritualidad también nos ayuda a gestionar la incertidumbre. Intentar controlarlo todo es una fuente muy importante de frustración, simplemente porque es un objetivo imposible. Así, liberarnos de este objetivo, al que podemos ver como una necesidad, disminuirá nuestro nivel basal de ansiedad.

Por otra parte, la espiritualidad aumentar el significado, a vivir los eventos, tanto positivos como negativos, de una manera significativa, intentando aprender de las situaciones en vez de victimizarnos o culparnos o de vivirlos de manera superficial.

No cabe duda de que, además, la espiritualidad mejora la sensación de conexión. Sentirse parte de algo más grande que nosotros mismos puede hacernos sentir menos aislados y solos. La mayoría de los factores de estrés parecen más pequeños y más fáciles de manejar si sabemos que pertenecemos a algo

La espiritualidad también nos ayuda a mantener un sentido de propósito.  El sentido mejorado de conexión y el sentido de significado derivado de las prácticas espirituales nos permiten mirar más allá de nosotros mismos. Esto aumenta nuestro sentido de responsabilidad hacia nuestra comunidad, incluso hacia el universo en general.

En esencia, la espiritualidad nos ayuda a gestionar el estrés gracias al cambio de perspectiva que nos propone. La práctica espiritual puede ayudarnos a trasformar obstáculos que parecen insuperables en retos que son asumibles. La espiritualidad también nos ayuda a aclarar nuestros valores y a enfocarnos en lo importante.

 

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