Salvar al soldado Ryan: sacrificio grupal por una causa común

28 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
Salvar al soldado Ryan es una de las mejores películas de todos los tiempos. Dentro del escenario cruento de la guerra, hay una misión que parece dignificar a los soldados dentro de tanto horror. Una misión absurda para los soldados y la batalla, pero que nos deja una gran lección a todos.

Salvar al Soldado Ryan es, para muchos, la mejor película bélica que se ha hecho y una de las mejores obras de Steven Spielberg. Después de una agotadora secuencia de media hora siguiendo el asalto aliado durante el desembarco de Normandía, somos conscientes de que Salvar al Soldado Ryan quiere poner fin a una época de cine bélico marcado por el horror y la sangre.

Aunque Salvar al soldado Ryan documenta el extraordinario coraje de los hombres bajo fuego y sugiere la aflicción que sufrieron sus familias, nunca aborda su heroísmo. ¿Cómo se puede honrar los horrendos crímenes que cometieron algunos de nuestros antepasados?

La película parece demostrar que ni la gloria, la moral o el patriotismo justifican la matanza de millones de personas. Siempre un pueblo que termina despedazándose a sí mismo sin saber por qué. Sin embargo, esta película trasciende el mensaje de la fábula de guerra.

Salvar al soldado Ryan: una misión que cumplir entre todos

Sobreviviendo al baño de sangre de la playa, la historia continúa con Tom Hanks como el capitán John H. Miller del ejército de los Estados Unidos y siete hombres (interpretados por Tom Sizemore, Edward Burns, Barry Pepper, Vin Diesel, Giovanni Ribisi, Adam Goldberg y Jeremy Davies).

Todos ellos han sido cuidadosamente seleccionados para extraer a un paracaidista, James Ryan, del frente enemigo. La vida de todos esos hombres estará a merced de la búsqueda de ese soldado Ryan, el único hijo que le queda a una madre tras perder a los otros tres hijos en la guerra.

Es una misión moral, de valor ético y de honor. Pero nada de eso parece convencer a los que han sido seleccionados para buscar al soldado Ryan.

La búsqueda del soldado: arriesgar vidas, soportar muertes de amigos solo por buscar a un hombre

Salvar al Soldado Ryan fue concebida como idea por el guionista Robert Rodat en 1994, cuando vio un monumento dedicado a ocho hermanos que murieron en la Guerra de Secesión e imaginó un símil narrativo ambientado en la Segunda Guerra Mundial.

El guión fue presentado al productor Mark Gordon, quien se lo entregó a Hanks, y finalmente llegó a Spielberg, que decidió dirigirlo. La película es una adaptación libre del caso de los hermanos Niland.

Una misión de misericordia que solo trae dolor al grupo

El Capitán Miller (Tom Hanks) recibe órdenes de llevar a su pelotón a una zona peligrosa llena de alemanes para encontrar a un soldado de bajo rango llamado James Ryan.

El general George C. Marshall y los altos mandos estadounidenses creen que la familia Ryan ha sufrido ya lo suficiente y que su hijo restante debería ser llevado a casa de forma segura. Si bien es una misión de “misericordia”, va a suponer arriesgar la vida de otros soldados.

Durante la búsqueda, presenciamos situaciones límite. Hay una confusión grotesca cuando otros hombres con el título de soldado Ryan se presentan.

Más tarde, la unidad, que no está en condiciones de tomar prisioneros, tiene que decidir si ejecutar o no a un soldado alemán que se ha rendido. Sigue una gran revelación catártica del paternal Capitán Miller en un momento escandalosamente sangriento.

Salvar al soldado Ryan: los grandes dilemas, la gran lección

En Salvar al soldado Ryan, la mayoría de los diálogos que no están directamente relacionados con el enjuiciamiento de las batallas se dedican a discutir la moralidad de la misión del escuadrón.

Nadie argumenta que su misión es heroica. Es una idiotez y en lo que respecta a los soldados, una idiotez inmoral. ¿Qué pasa con el dolor de sus madres? Arriesgar a ocho hombres para salvar a uno es una ecuación que no tiene sentido para un soldado.

La misión no puede justificarse por razones morales o patrióticas. Sin embargo, el soldado más duro del escuadrón, el sargento Horvath, dice que salvar al soldado Ryan podría ser la única cosa decente que “pueden sacar de todo este desastre de mierda”.

Al acercarse a la batalla culminante, Spielberg aloja a sus soldados en una iglesia abandonada. Mientras sus hombres hablan de sus propias madres, el Capitán Miller no habla de la patria, de la defensa de la democracia. Simplemente dice que solo quiere ir a casa con su esposa.

Esta no es una película patriótica, el patriotismo no viene al caso en la guerra moderna. Incluso la misión en sí no tiene un objetivo heroico o patriótico, no hay que tomar una colina, no hay reducto para ser asaltado.

Soldado

Todos somos Ryan, hemos sido salvados y tenemos una misión

El soldado James Ryan es un soldado aturdido, rodeado por los cuerpos de hombres a quienes se les ordenó que arriesgaran sus vidas para salvarlo. El soldado Ryan acude a ayudar al moribundo Miller y este le dice sus últimas palabras: “James… hágase usted digno de esto… merézcalo“.

¿No luchamos todos bajo la carga moral de Ryan? ¿Y cómo puede Ryan o cualquiera de nosotros, pagar alguna vez tal deuda y a quién?

Al igual que el soldado Ryan, no podemos evitar preguntar qué hemos hecho para merecer tal sacrificio por parte de otros y pedirles perdón por lo que les hemos costado. Ya sea por los que han luchado por el fascismo o los que han pasado hambre por sacar a sus hijos adelante. Los que han sacrificado lujos por dar una buena educación a sus hijos.

Al igual que James Ryan, todo lo que podemos hacer para justificar ese sacrificio es vivir nuestras vidas lo mejor que podamos.

Salvar al soldado Ryan no se trata de aquellos que sufrieron; trata de aquellos que se han salvado del sufrimiento. El tema de Spielberg, al final, no es el coraje de los soldados que lucharon en Normandía. Su tema es la deuda que les deben sus hijos y los hijos de sus hijos.