Schopenhauer: biografía de este filósofo y sus principales obras

Arthur Schopenhauer es la prueba de que el pesimismo no es sinónimo de amargura. Su pensamiento se orientaba a remarcar las grandes limitaciones humanas, pero al mismo tiempo dejaba que la alegría coloreara sus letras.
Schopenhauer: biografía de este filósofo y sus principales obras
Gema Sánchez Cuevas

Revisado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 29 julio, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 07 junio, 2021

Última actualización: 29 julio, 2021

Arthur Schopenhauer fue uno de los filósofos más brillantes del siglo XIX. Hábil en la reflexión y poseedor de un sentido del humor único, llegó a convertirse en un pensador universal, al margen de los círculos académicos.

Aunque muchos lo consideran el mayor representante del “pesimismo filosófico”, para otros es un pensador realista y franco que develó los rincones menos presentables de la realidad y de la existencia. Uno de los aspectos más llamativos era que Schopenhauer declaraba de manera abierta que la vida no valía la pena, pero lo hacía con una gracia incomparable.

A Arthur Schopenhauer se le ve como un heredero de la filosofía de Kant y de Spinoza. Sin embargo, este fabuloso filósofo también bebió del pensamiento oriental, incluyendo el budismo, taoísmo y el vedanta. De todo ello surgieron planteamientos originales y universales que aún hoy en día conservan su vigencia.

El médico ve todas las debilidades de la humanidad; el abogado toda la maldad, el teólogo toda la estupidez”.

-Arthur Schopenhauer-

La infancia de Arthur Schopenhauer

Arthur Schopenhauer nació en Danzig (Polonia), el 22 de febrero de 1788. Su padre, Heinrich Floris Schopenhauer, fue un comerciante próspero que inició a su hijo en el mundo de los negocios. Su madre, Johanna Henriette Trosenier, fue una mujer extrovertida y sociable que se convirtió en escritora.

Precisamente era la madre quien organizaba veladas literarias en la casa de los Schopenhauer. Asistía lo mejor de la intelectualidad de la época, incluyendo a figuras como Goethe. Arthur seguía de cerca esos encuentros, pero su personalidad hosca y retraída le impedía disfrutar de ellos. Por esa razón, tuvo con su madre una relación muy conflictiva.

Cuando Arthur tenía solo 5 años, la familia se trasladó a Hamburgo. Allí inició su educación privada, con miras a convertirse en el sucesor de su padre en los negocios, cosa que nunca sucedió. Schopenhauer tuvo una hermana, nueve años menor que él. Con ella tampoco mantuvo una relación estrecha.

Un nuevo pensador

Arthur fue obligado por su padre a formarse como negociante. En 1805, a la edad de 17 años, inició su formación en el oficio del comercio. Ese mismo año su padre murió, aparentemente por suicidio. La familia se trasladó a Weimar, pero el futuro filósofo permaneció en Hamburgo. En 1809, decidió dejar el comercio y se inscribió a medicina en la Universidad de Gotinga.

En la universidad Schopenhauer descubrió a varios filósofos y se apasionó en su lectura. Así descubrió su verdadera vocación y en 1811 se trasladó a Berlín, donde comenzó varios cursos de filosofía. También estudió algo de filología, historia y ciencias naturales. Finalmente obtuvo el título de doctor en Filosofía, en la Universidad de Jena, en 1813.

Después volvió a su casa materna en Weimar y allí tuvo ocasión de tener largas conversaciones con Goethe. Durante toda su vida lo admiró, al igual que a Shakespeare, Homero y los escritores del siglo de Oro español, a los que tradujo al alemán. Más adelante se trasladó a Dresde y allí escribió su obra suprema: El mundo como voluntad y representación, publicada en 1819.

Mujer vestida de negro con un paraguas

Un gran pensador

Desde la publicación de su obra, quedó plenamente identificado un sello único en el pensamiento de Schopenhauer. Su pesimismo proverbial tomó forma, sobre la base de una premisa: vivimos en el peor de los mundos posibles. Se le empieza a ver como un pensador escéptico que denuncia la irracionalidad humana en un tiempo en que primaba el mito de la razón.

Sin embargo, el pensamiento de Schopenhauer no se volvió cínico, sino que por el contrario abogó por una nueva ética de la compasión hacia “todo lo que tiene vida”. Define al arte como el máximo bálsamo para las penas y la inutilidad de la existencia. Más adelante, se fue haciendo famoso en todo el mundo por sus lapidarios aforismos, en los que muestra que pesimismo y alegría no son excluyentes.

Inicialmente, su obra no tuvo ninguna acogida, al punto que tuvo que ser destruida por falta de compradores. Con los años, se convirtió en uno de los pensadores más conocidos. Incluso Richard Wagner le envió una copia autografiada se su ópera El anillo del Nibelungo para manifestarle su admiración.

Schopenhauer fue en buena medida el pensador de la contradicción: defendía el vegetarianismo, pero comía carne. Les hablaba a sus perros en varios idiomas y les trataba como humanos.

Enfermó de cólera y se trasladó a Frankfurt, donde vivió por más de dos décadas. Murió en septiembre de 1860, defendiendo una de sus máximas: “El secreto para no ser demasiado infeliz es no esperar ser demasiado feliz”.

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  • Von Gwinner, W. (2020). Arthur Schopenhauer: Presentado desde el trato personal (Vol. 46). Hermida Editores.