Si te lo tengo que pedir, sí lo quiero

27 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Laura Rodríguez
Nuestra pareja no es conocedora de todo lo que pensamos y sentimos (igual que nosotros tampoco lo somos). Así, es importante una buena comunicación que nos ayude a gestionar las expectativas que todos tenemos en este sentido.

Si te lo tengo que pedir, sí lo quiero. Si te lo tengo que pedir, sabré que no sabes en qué pienso en cada momento, por lo que valoraré que lo hagas. Esta idea nace como contraposición de la concepción errónea del amor «si te lo tengo que pedir, (ya) no lo quiero», desgraciadamente tan común.

Con «si te lo tengo que pedir, sí lo quiero» admitimos que ser pareja no nos concede los poderes sobrenaturales de conocer todo aquello que esperamos y deseamos, actuando así en consecuencia. Por ejemplo, esperamos que nuestra pareja nos desee buenas noches todos los días. Sin embargo, esa persona no necesita o da importancia a ese hábito, por lo que no actúa en consecuencia.

Es en este momento cuando podemos enfardamos por no ver cumplidos nuestros deseos, produciéndose un conflicto en la relación. ¿No sería más sencillo expresarle a nuestra pareja que nos gustaría tener una rutina concreta en vez de esperar a que lo haga y enfadarnos si no lo hace?

«La perturbación emocional no es creada por las situaciones sino por las interpretaciones que le damos a esa situaciones».

-Albert Ellis-

Pareja feliz

El poder de las expectativas

Todos los seres humanos iniciamos las relaciones de pareja con una idea de lo que este tipo de relación implica. Dentro de este esquema existen unas expectativas con frecuencia basadas en experiencias previas y en los modelos de relación que hemos aprendido en el sistema familiar. También influyen la literatura y el cine en las creencias sobre el amor.

Poseer ciertas expectativas puede ser adaptativo y forma parte de la relación. Ahora bien, el peligro de las expectativas aparece cuando creemos que recogen la lista de obligaciones del otro. Por ello, es fundamental ser conscientes de la parte subjetiva de este tipo de proyecciones así como de la necesidad de comunicarlas.

Por otro lado, existen ciertos mitos sobre la pareja que, unidos a las expectativas, son una fórmula explosiva para generar conflictos en cualquier relación. Te explicamos, a continuación, en qué consisten los mitos.

¿Qué es un mito?

Un mito es una creencia compartida y falsa que no es cierta. Esta creencia a menudo se apoya en una argumentación sesgada que ignora parte de la realidad. Esta asunción del mito como un hecho real lleva a la persona (y también a los colectivos) a cometer una serie de errores.

Cada persona posee su propia idea del amor, basada en sus experiencias personales, familiares y culturales. En este esquema pueden ocupar un lugar destacado ideas del tipo: «por amor todo vale» y «los celos son una prueba de amor». Este tipo de concepción del amor está sesgada, ya que muestra un amor destinado a apagarse.

Tipos de mitos

  • El amor todo lo puede. El respeto y la confianza vienen ya de serie en el amor, por lo que no pueden existir los conflictos o si existen se irán solos. No es necesario hablar y resolver los conflictos, porque con amor se arregla. Una idea errónea muy errónea si cabe.
  • Mi pareja debería satisfacer todas mis necesidades, las carencias afectivas que poseo. No solemos ser conscientes de las necesidades que traemos a la pareja desde nuestra infancia. Probablemente si sufrimos una carencia afectiva posiblemente estaremos esperamos compensarla por parte de nuestra pareja. Motivo que nos llevará a un nivel de exigencia hacia la otra persona, que quizás no satisfaga. «Si te lo tengo que pedir, no lo quiero».
  • Cierta dosis de celos es una prueba de amor, me demuestra que me quiere. Una idea completamente equivocada, puesto que los celos son una prueba sí, pero de inseguridad en uno mismo.
  • La media naranja. Pensar que existe alguien perfecto para uno mismo como dos medias naranjas. Este concepto conlleva a aferrarse a un vínculo por pensar que nunca va a encontrar a un ser tan perfecto para sí mismo, o que si lo encontró al romper se acabaron las posibilidades de volver a encontrar el amor.
  • Cuando se está enamorado es imposible sentir atracción por otra persona. Es muy común experimentar algún tipo de afinidad y atracción a lo largo de nuestra vida con otras personas sin que esto signifique que ya no se quiera a la pareja, no son conceptos excluyentes.

«No dejes que tu pareja ocupe todo tu ser y tu mente, de tal manera que no haya lugar para ti. Amar no es desaparecer».

-Walter Riso-

Pareja besándose en la frente

Si te lo tengo que pedir… ¿Cómo supero las altas expectativas en mi pareja?

  • Si te lo tengo que pedir, sí lo quiero: comunica a tu pareja cuáles son tus prioridades. Cada persona es diferente y es posible que lo que es importante para ti, para esa persona puede que no. Nuestra pareja no tiene por qué dar por hecho lo que esperamos. De ahí que sea fundamental la comunicación para expresar cada miembro de la pareja dónde están sus límites en torno a la relación y qué esperan de ella. Si te lo tengo que pedir entenderé que no eres adivino de mi pensamientos.
  • Establecer dónde están tus propios límites: los aspectos que no son negociables para ti. Tener claro, pensar, acerca de los límites importantes para ti. ¿Qué aspecto no toleras bajo ninguna circunstancia en una pareja?.
  • ¿Qué parte del conflicto es de la relación y qué parte es de una expectativa personal no cumplida? Colgarle la mochila al otro por no cumplir aquello que anhelamos, cuando es posible que la pareja no tenga ni idea de lo que queremos. Identificar si el conflicto es en base a la expectativa o si es realmente un problema en la pareja.
  • Identificar las propias carencias afectivas, las cuales las puedo estar depositando en el otro. Expresar estas necesidades evitando colgar esta responsabilidad a la pareja.
  • Flexibilidad: piensa que tu pareja no difícilmente va a encajar en ningún molde, por mucho que con la idealización puedas haber llegado a creer que sí. Buscar una relación en el que el otro debe cumplir todo aquello que queremos es un error. Es aconsejable tener ciertas expectativas, siempre y cuando no sean extremas e invaden la relación.
  • Respetar, estar dispuesto a negociar las diferencias en la pareja.
  • Acepta a esa persona tal y como es, sin intentar cambiarlo continuamente.

En definitiva, es fundamental en las relaciones sanas partir de la idea «si te lo tengo que pedir valoraré que tengas en cuenta mis necesidades, y si no lo haces comprenderé que eres diferente y no tienes qué hacer todo lo que quiero».

«Tendemos a vivir de acuerdo a nuestras expectativas»

-Earl Nightingale-

  • Sánchez Aragón, Rozzana; (2009). Expectativas, percepción y estrategias de mantenimiento en las relaciones amorosas. Enseñanza e Investigación en Psicología, Julio-Diciembre, 229-243