Siempre querer lo imposible

13 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Angela Carrascoso Tobias
¿Te resuena "querer lo imposible" en muchas escenas de tu vida? Observa como esta frase, aparentemente motivadora, se puede convertir en una trampa para ti mismo.

¿Te resuena la frase de “querer lo imposible”? Puede que se refleje en desear parejas que, por alguna razón, son inalcanzables o luchar por objetivos cuyas limitaciones los convierten en imposibles. Incluso conociendo esto, querer lo imposible puede convertirse en una amarga costumbre.

Aunque, pueda parecer una frase ciertamente motivadora, querer lo imposible puede esconder un círculo vicioso relacionado con la sensación de fracaso y evitación del mismo. En este artículo te explicamos por qué suelen producirse estos pensamientos y cómo pueden llegar a dañarte.

Hombre preocupado y frustrado

¿Te suena siempre querer lo imposible?

Seguro que más de una vez has deseado aquello que era imposible. Este anhelo, a veces, se enmascara con un aura de inconformismo sano, así lo expresan frases motivadoras como “hacer posible lo imposible”. Una motivación que ser estéticamente tan atractiva como autodestructiva.

Querer lo imposible puede tener que ver con vivir en el mañana, o incluso, más allá. Tener unos objetivos y un sentido en la vida es algo necesario en ocasiones. Sin embargo, a veces se comente el error de estar constantemente dedicando nuestro presente al futuro.

El problema de dedicar el presente enteramente en el futuro es la desconexión con el “aquí y el ahora”. Es decir, perder el disfrute de lo que estamos haciendo. Esto es patente cuando una persona constantemente planea acabar de estudiar, conseguir un trabajo, casarse, después quizás tener hijos… El presente se convierte, entonces, en la eterna antesala de espera para el futuro: un objetivo intangible y lejano que nunca llega.

“El futuro nos tortura, el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente”:

-G. Flauvert-

¿Por qué siempre querer lo imposible?

Sea en el trabajo, en las relaciones o en cualquier otro ámbito, querer lo imposible puede convertirse en una auténtica tortura. Entonces, ¿por qué nos encadenamos a esta idea de querer lo que no podemos tener?

En primer lugar, con frecuencia, esta forma de funcionar no es consciente. La mayoría de las personas que logran darse cuenta de que están atrapados en querer lo imposible, han tenido que sufrir en exceso por esta razón y hacer un enorme ejercicio de introspección. Si estás en este punto ahora mismo, has recorrido una parte importante del camino.

En segundo lugar, la sociedad tiene socialmente aceptado querer lo imposible. Se relaciona así con el éxito real: “si no consigues algo simplemente es porque no lo deseas lo suficiente“. Pero, en realidad, a veces existen limitaciones que tocan directamente con el principio de realidad, con nuestros recursos o con el hecho de contar con un tiempo limitado. A veces, desear no basta.

En último lugar, esta frase que resuena a siempre querer lo imposible puede sentar sus bases en dificultades personales, como el estilo de apego inseguro o la falta de autoestima. Ideas que, generalmente, acompañan durante meses y que requieren de una reevaluación.

El estilo de apego

El estilo de apego es la relación que establece siendo niños con los padres y que puede marcar, de muchas formas, nuestro presente. Cuando se sufren carencias en la infancia, puede desarrollarse una forma de relacionarse insegura con el entorno. Cuando querer lo imposible resuena, sobre todo en las relaciones personales, el estilo de apego suele tener algo que ver.

La persona con un tipo de apego ansioso se defiende ante un miedo al abandono que siente siempre inminente. Paradójicamente, las personas con este estilo de apego se ven atraídas profundamente a personas que les rechazan o sienten como imposibles. Este tipo de apego puede generar relaciones de dependencia.

De la misma forma, las personas con estilos de apego evitativo huyen de las relaciones profundas o sienten miedo hacia el compromiso. Por ello, proyectar el amor en una persona inaccesible y querer lo imposible, puede reflejar la propia incapacidad de invertir esfuerzos en una relación real.

El miedo a fracasar

Cuando una persona tiene miedo a fracasar o se siente inseguro respecto a sí mismo, puede establecer objetivos o relaciones fuera de su alcance. Esta forma de afrontar la realidad es una defensa del ego, pero una defensa ciertamente envenenada.

Si alguien siente que sus capacidades o cualidades no le hacen merecedor de un logro o del cariño de los demás, intentará protegerse de los fracasos a toda costa, para no herir más a esta parte de su ser. El propio inconsciente intentará salvar, mostrando sólo aquellos logros positivos. Es por eso que, a veces, las personas inseguras pueden aparentar ser seguras o, incluso, mostrar aires de superioridad.

Así, querer lo imposible y, justamente, no conseguirlo, asegura una explicación externa al fracaso. Cuando las personas no logran este objetivo, se justifican diciendo que era imposible. Esta secuencia puede convertirse en un eterno bucle de decepción y negación del fracaso, al no admitir que ese objetivo fue perseguido por decisión propia, asegurando el fracaso incluso antes de hacer el primer intento.

Mujer pensando apoyada en la pared

Te mereces objetivos posibles

Cuando querer lo imposible resuena en el interior puede tener que ver con la vida amorosa, otras relaciones u objetivos vitales. Sin saber muy bien por qué razón, existe una atracción imantada hacia lo que no se puede lograr.

Sin embargo, más allá del romanticismo de desear aquello imposible, estos pensamientos pueden tornarse ciertamente autodestructivos. Esto se produce cuando las personas se ven inmersas en una espiral de frustración y desconexión con el disfrute del momento presente.

Querer lo imposible siempre puede relacionarse con ciertos estilos de apego inseguro. Estas conductas, en realidad, enmascaran la dificultad para establecer relaciones sanas con los demás. Sin embargo, la aceptabilidad social de perseguir lo imposible y que se aloje en nuestra parte inconsciente, puede dificultar la identificación de este pensamiento y, por tanto, ser una barrera para modificarlo.

Sea por la razón que sea, el hecho de que exista este sentimiento irrefrenable de lograr aquello fuera del alcance, es necesario sanar el autoconcepto y reestructurar las carencias que se sufrieron, para poder dar otro enfoque más amable con nosotros mismos. Esta lucha, seguramente, acabará al tomar conciencia de que, realmente, mereces algo posible.