Siento celos...

Siento celos…

Noemí Carranza 6 diciembre, 2012 en Psicología 17 compartidos

¿Quién no ha sentido celos? Aunque algunos más que otros, sentirnos celosos es parte de nuestra esencia humana. Nos sentimos temerosos de que nos roben el amor, de que se alejen nuestros amigos, de que capturen nuestros hermanos más que nosotros la atención de nuestros padres cuando somos niños, de nuestros enamorados cuando somos adolescentes.

Con pareja o sin pareja podemos vivir todo tipo de celos. Los celos pueden surgir del teléfono que suena, de una sonrisa que creemos ver, de un pensamiento que llega para atormentarnos, porque los celos son eso, un tormento que nos consume y consume el amor, la amistad, el amor filial, todo aquello que se queda perdido entre nosotros y ese sentimiento.

No somos felices en los celos y nos engañamos pensando que es normal, que lo hacemos porque amamos, y los pobres objetos de nuestros celos, se empeñan en creer que es porque los amamos demasiado. Los celos no son una forma de amar, son una forma egoísta de convivir. Y a menos que asumamos que tenemos un problema y que debemos superarlo, ya sea que encaremos porqué nos sentimos celosos y nos convenzamos de su inutilidad, siempre nos sentiremos inseguros.

Para Freud, el padre del Psicoanálisis, los celos eran un sentimiento negativo arraigado en nuestra niñez, y a la vez un sentimiento adulto que nos roba la paz y la felicidad. Cuando estamos celosos sufrimos el sentimiento de pérdida que asumimos, pensando que estamos perdiendo a alguien que nos es importante.

Además nos duele especialmente sentir que no podemos tener todo lo que queremos y que concebimos como algo que merecemos o que lo ansiamos con especial intensidad. Esto nos conduce a la negatividad de concebir odio y resentimiento por el que pensamos nos roba nuestros afectos y nuestros amores, aún cuando en la mayoría de los casos, los celos suelen ser infundados, y el objeto de nuestros recelos no está para nada involucrado.

También nos inunda la impotencia, sentimos que hemos fallado, y que nuestros celos son el castigo que merecemos porque no nos amen, según nosotros, suficiente o tanto como “pensamos” que nos aman. Los celos son pues, un cúmulo de confusiones, que nos alejan de las personas que nos aman y que amamos, que nos roban de la felicidad que podemos sentir porque nos empeñamos en ver fantasmas donde no los hay, porque actuamos cual niños en lugar de reflexionar y enfrentar la situación, quizá de esa manera comprobaríamos que como decía Freud, en muchas ocasiones, solo somos niños.

Celosos, empeñados en ser egoístas con el amor, con el cariño, con la amistad, con lo que sentimos que nos pertenece… Y nos enfrentaríamos al hecho de que, sentir celos es algo que está muy lejos de lo que es amar…

Noemí Carranza

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