Siento celos…

Noemí Carranza · 6 diciembre, 2012

¿Quién no ha sentido celos? Aunque algunos más que otros, sentirnos celosos es parte de nuestra esencia humana. Nos sentimos temerosos de que nos roben el amor, de que se alejen nuestros amigos, de que capturen nuestros hermanos más que nosotros la atención de nuestros padres cuando somos niños, de nuestros enamorados cuando somos adolescentes.

Con pareja o sin pareja podemos vivir todo tipo de celos. Los celos pueden surgir del teléfono que suena, de una sonrisa que creemos ver, de un pensamiento que llega para atormentarnos, porque los celos son eso, un tormento que nos consume y consume el amor, la amistad, el amor filial, todo aquello que se queda perdido entre nosotros y ese sentimiento.

No somos felices siendo celosos

No somos felices en los celos y nos engañamos pensando que es normal, que lo hacemos porque amamos, y los pobres objetos de nuestros celos, se empeñan en creer que es porque los amamos demasiado. Los celos no son una forma de amar, son una forma egoísta de convivir.

A menos que asumamos que tenemos un problema y que debemos superarlo, ya sea que encaremos porqué nos sentimos celosos y nos convenzamos de su inutilidad, siempre nos sentiremos inseguros.

Pareja discutiendo por celos

Para Freud, el padre del Psicoanálisis, los celos eran un sentimiento negativo arraigado en nuestra niñez y a la vez un sentimiento adulto que nos roba la paz y la felicidad. Cuando estamos celosos sufrimos el sentimiento de pérdida que asumimos, pensando que estamos perdiendo a alguien que nos es importante.

“Son celos cierto temor tan delgado y tan sutil, que si no fuera tan vil, pudiera llamarse amor”.

-Lope de Vega-

Girar nuestra mirada hacia nuestra infancia puede darnos una respuesta a porqué somos tan celosos en la actualidad. Quizás, entre nuestros padres este sentimiento estaba muy presente o, tal vez, lo sentimos por primera vez al tener un hermano pequeño. Desde entonces, estos nos han acompañado hasta la edad adulta impregnando todas nuestras relaciones, sean estas de amistad o amorosas.

Ser una persona celosa duele

Nos duele especialmente sentir que no podemos tener todo lo que queremos y que concebimos como algo que merecemos o que lo ansiamos con especial intensidad. Esto nos conduce a la negatividad de concebir odio y resentimiento por el que pensamos nos roba nuestros afectos y nuestros amores, aún cuando en la mayoría de los casos, los celos suelen ser infundados, y el objeto de nuestros recelos no está para nada involucrado.

Hombre pidiéndole explicaciones a su mujer

También nos inunda la impotencia, sentimos que hemos fallado, y que nuestros celos son el castigo que merecemos porque no nos amen, según nosotros, suficiente o tanto como “pensamos” que nos aman.

“Resulta asombrosa la poca imaginación de los celos, que pasan el tiempo haciendo suposiciones falsas, cuando de lo que se trata es de descubrir la verdad”.

-Marcel Proust-

Los celos son pues, un cúmulo de confusiones, que nos alejan de las personas que nos aman y que amamos, que nos roban de la felicidad que podemos sentir porque nos empeñamos en ver fantasmas donde no los hay, porque actuamos cual niños en lugar de reflexionar y enfrentar la situación, quizá de esa manera comprobaríamos que como decía Freud, en muchas ocasiones, solo somos niños.

Celosos, empeñados en ser egoístas con el amor, con el cariño, con la amistad, con lo que sentimos que nos pertenece… Y nos enfrentaríamos al hecho de que, sentir celos es algo que está muy lejos de lo que es amar…

¿Alguna vez has sentido que este sentimiento predominaba en tus relaciones? ¿Has entrado en una relación ya desconfiando o suponiendo que la otra persona te acabaría traicionando? Con esto hay que tener mucho cuidado. Ya que aquello que creemos que puede suceder, puede terminar manifestándose. Todo debido a la inseguridad y a nuestros miedos que nos hacen atraer a personas que van a incrementar estos sentimientos.