El síndrome del espejo roto: ¿en qué consiste?

A veces, vivimos hechos tan dolorosos que nuestra identidad queda fragmentada. Nos volvemos muy críticos hacia nosotros mismos y nos alejamos poco a poco de nuestras esencias y personalidad. Estamos rotos y no sabemos qué hacer...
El síndrome del espejo roto: ¿en qué consiste?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 31 agosto, 2022

¿Has pasado por una relación de pareja abusiva y dolorosa? ¿Recuerdas cómo te veías a ti mismo después de dejar ese vínculo tan dañino? Por lo general, la metáfora de quedar rotos en mil pedazos es bastante acertada. Dimensiones como la identidad y la propia autoestima quedan del todo fragmentadas. Nuestra salud psicológica es como una superficie quebrada por varias partes.

Es por ello que desde el campo de la clínica se acuñó un término de lo más simbólico para representar esta realidad. El síndrome del espejo roto hace referencia al conjunto de síntomas que arrastra una persona con un trauma. La imagen interna que tenemos de nosotros mismos está alterada, rota y del todo distorsionada como consecuencia de esa experiencia negativa.

De algún modo, son muchas las personas que llevan en su interior una superficie deteriorada o dañada en la que se miran cada día. Es ese rincón donde, habitualmente, se halla el reflejo de nuestra personalidad, nuestros valores y nuestras fortalezas.

Si esos territorios han sido atacados y vulnerados, cuesta mucho encontrarnos, vernos con la suficiente claridad para sentirnos dueños de nuestras propias vidas…

Después de una vivencia complicada y dañina, es necesario reparar nuestro espejo interior, ese en el que nos miramos cada uno de nosotros.

Mujer mirándose al espejo con miedo
Cualquier hecho traumático puede cambiar nuestra personalidad y dejarnos “rotos”.

Síndrome del espejo roto: características y desencadenantes

La doctora Domina Petric publicó en el 2018 un completo estudio sobre el concepto del síndrome del espejo roto. Hablamos de un proceso en el que una persona desarrolla una imagen distorsionada de sí misma como consecuencia de un trauma. Por lo general, estos fenómenos psicológicos son el resultado de relaciones abusivas, tanto familiares como de pareja.

Lo que sucede es que la víctima termina interiorizando muchas de las narrativas que le transmitió el abusador. Pensemos, por ejemplo, en ese padre o esa madre excesivamente críticos con un hijo. Las familias disfuncionales que devalúan y maltratan consiguen que sus hijos construyan espejos rotos de sí mismos donde mirarse. Son superficies en las que no encuentran ni un rasgo positivo.

Asimismo, también puede darse otro hecho. Es posible que nosotros nos definamos por tener una personalidad segura y saludable. Con una identidad y valores claros y definidos. Nuestro espejo interno, por tanto, está “intacto”. Sin embargo, iniciar una relación afectiva con una personalidad abusadora, puede fragmentar por completo esa imagen que custodiamos en nuestro interior.

Tener una visión nítida, reluciente y positiva de nosotros mismos es esencial para hallar valías y fortalezas con las que sentirnos bien y tener una vida de calidad. Sin embargo, los traumas fragmentan por completo esa visión saludable. Por las vetas de esos fragmentos rotos asoma el autodesprecio y el miedo. 

¿Qué características presenta?

El síndrome del espejo roto no está en ningún manual de diagnóstico y ni define un trastorno como tal. Estamos ante el efecto asociado a un trauma. Es una secuela, una herida, una alteración de la personalidad que deriva de una experiencia dañina perpetrada por una figura abusiva.

Estas son las características asociadas:

  • Sentimientos de inferioridad. La persona deja de sentirse válida para casi cualquier área de la vida.
  • Imagen distorsionada de uno mismo. Solo se ven rasgos y características negativas.
  • Hay una profunda sensación de culpa y vergüenza a raíz de todo lo vivido.
  • Baja autoestima.
  • Aparece una profunda somatización emocional: dolor de cabeza, alteraciones digestivas, alteraciones del sueño, dolores musculares, tendencia a sufrir infecciones, problemas de la piel, caída del cabello, etc.

Por otro lado, no podemos dejar de lado el hecho de que el síndrome del espejo rotó esté anclado muchas veces a un proceso depresivo. El desgaste mental es inmenso y socava toda fortaleza de la persona.

¿Cuál es el origen del síndrome del espejo roto?

Como bien hemos señalado, el síndrome del espejo roto es consecuencia de una relación abusiva. Aunque puede ser consecuencia de vivir en un entorno familiar amenazante y violento, esta característica surge en la mayoría de los casos por relaciones de pareja basadas en el maltrato físico y psicológico.

Por otro lado, también debemos considerar otro aspecto interesante. Una investigación del doctor David B. Wexler y publicada en el Journal of Psychotherapy Practice indica que también los abusadores tienen en su interior un “espejo roto”.

El reflejo autopsicológico y empático de quien hace daño también está dañado y distorsionado. Son personas incapaces de responsabilizarse de sus actos y de comprender el efecto de su conducta. Son individuos fragmentados en sus adentros, quebrados en aspectos tan básicos como la compasión, la conexión emocional y la comprensión. 

No solo las víctimas desarrollan el síndrome del espejo roto. Los abusadores también evidencian un reflejo roto, opaco y distorsionado de sí mismos.

Psicóloga haciendo terapia para el síndrome del espejo roto
Los efectos de los traumas pueden alterar incluso la propia personalidad y la visión que tenemos de nosotros mismos.

¿Cómo se trata?

Para abordar el síndrome del espejo roto es necesario tratar el problema de raíz, que es el propio trauma psicológico ocasionado por la relación abusiva. En estos casos, suele ser de utilidad la terapia de procesamiento y desensibilización por movimientos oculares (EMDR), un enfoque recurrente en este tipo de cuadros clínicos.

No obstante, para trabajar la distorsión interna de la propia imagen, identidad y fortalezas, es importante ayudar a la persona a desarrollar la autocompasión. Las víctimas de maltratos y abusos lidian con una corrosiva sensación de miedo, de culpa y de vergüenza.

Dar forma a una visión menos crítica y más saludable implica ofrecer mecanismos para reformular creencias limitantes, reducir el autosabotaje y marcarse nuevos objetivos y propósitos en los que percibirse como protagonistas. Tal tarea de sanación, lleva tiempo. No obstante, todos tenemos recursos para reparar esa imagen del propio ser.

Reparar y volver a unir los fragmentos rotos de nuestros espejos interiores, es algo necesario que está en nuestra mano poder llevar a cabo. No dudemos en pedir ayuda.

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  • Petric, Domina. (2018). The broken mirror syndrome vs. constructive self-criticism. 10.13140/RG.2.2.30140.74881.
  • Truskauskaite-Kuneviciene I, Brailovskaia J, Kamite Y, Petrauskaite G, Margraf J, Kazlauskas E. Does Trauma Shape Identity? Exploring the Links Between Lifetime Trauma Exposure and Identity Status in Emerging Adulthood. Front Psychol. 2020 Sep 15;11:570644. doi: 10.3389/fpsyg.2020.570644. PMID: 33041939; PMCID: PMC7522346.
  • Wexler DB. The broken mirror. A self psychological treatment perspective for relationship violence. J Psychother Pract Res. 1999 Spring;8(2):129-41. PMID: 10079460; PMCID: PMC3330535.