Síndrome de ilegitimidad: me gusta todo, pero nada se me da bien

Has estudiado economía y también filosofía. Has hecho cursos de diseño gráfico, te apasiona la historia y sabes un poco de varios idiomas. Si sabes muchas cosas, pero no hay nada en lo que seas realmente un experto, tal vez sufras el síndrome de ilegitimidad...
Síndrome de ilegitimidad: me gusta todo, pero nada se me da bien
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 22 diciembre, 2021

El síndrome de ilegitimidad define cada vez a más personas, a mentes inquietas que saben de todo un poco, pero de nada en profundidad. Sucede cuando trazamos una formación académica dispersa y heterogénea. Casi sin darnos cuenta, acumulamos formaciones dispares solo por el mero deseo de aprender, pero descuidando un rumbo profesional claro y organizado.

De este modo, hay quien se gradúa en derecho y acaba, por ejemplo, realizando un máster en escritura egipcia. Después, inicia un grado en literatura inglesa. Hay quien estudia un idioma tras otro, aunque quedándose en niveles elementales sin lograr nunca una buena competencia en ninguno. Esa trayectoria dispersa y hasta caótica termina teniendo un coste, y es el de no ser un experto en nada.

Así, en una sociedad cada vez más competitiva, se necesitan perfiles especializados que dominen con eficacia una disciplina determinada. Por ejemplo, no es muy común que se necesiten odontólogos expertos en comercio exterior o politólogos con un máster en oceanografía. Se buscan candidatos bien formados en la rama concreta a la que pertenecen.

Por otro lado, sucede lo mismo en muchas carreras universitarias. En ocasiones, el amplio abanico de asignaturas ofertadas hace que muchos jóvenes tengan la sensación de saber muy poco de muchas cosas, sin ser competentes en nada…

Son muchas las personas que tiene múltiples intereses y no han podido orientarse claramente hacia una especialidad concreta a nivel profesional.

Chico con gafas leyendo sobre el Síndrome de ilegitimidad

¿En qué consiste el síndrome de ilegitimidad?

El síndrome de ilegitimidad se manifiesta de muchas maneras. No obstante, cuidado, porque esta condición no tiene nada que ver con el síndrome del impostor.

Los hombres y mujeres con autopercepción de ilegitimidad piensan que saber de muchas cosas los incapacita para hacer algo concreto con efectividad. Son perfiles generalistas porque acumulan muchas competencias, estudios y habilidades. Sin embargo, esa formación heterogénea los sitúa en desventaja ante un profesional con un perfil especializado.

Y no lo dudemos, a día de hoy la demanda de personal especialista es cada vez más elevada: abogado experto en acoso cibernético, programador de inteligencia artificial, broker de datos personales, personal shopper digital, maestros de edge computing, etc. Esta necesidad por tener personal cada vez más especializado tuvo su inicio al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Para impulsar la reconstrucción de las ciudades y las empresas en aquel momento se necesitaba mano de obra hábil, experta y eficaz en un área concreta. Esta perspectiva originó un nuevo marco en el ámbito del trabajo y la formación que sigue vigente hasta ahora. Ahora bien, se trata de un modelo bastante rígido para quienes tienen una mirada más amplia y transversal.

Cuando uno asume que carece de talento

Las personas con síndrome de ilegitimidad se perciben como figuras que saben “un poco de todo” y nada de manera profunda y competente. Piensan que carecen de talento porque no sobresalen en algo concreto. Nunca fueron genios de las matemáticas ni virtuosos de las letras; eso sí, fueron mentes curiosas que saltaban de una materia a la otra.

Esta percepción sesgada es el claro resultado de una visión errónea sobre lo que es el talento. Es común que en las escuelas se diga que tal niño tiene talento para algo porque destaca más que los demás en una asignatura. Sin embargo, trabajos de investigación como los realizados en la Universidad Mendel nos señalan algo importante.

El talento es una destreza que debe educarse mediante la motivación. Porque sin esfuerzo y voluntad esa aptitud se queda en nada. Ahora bien, las personalidades con conocimientos variados y heterogéneos sí les mueve un impulso: el de la curiosidad por el conocimiento.

Cuando una persona tiene conocimientos de muchos ámbitos, pero no sobresale en nada realmente, se autopercibe a menudo como un fraude. Esto provoca que opte por trabajos inferiores a sus estudios porque se percibe como un “no experto”.

El síndrome de la ilegitimidad y la dificultad a la hora de encontrar empleo

El síndrome de ilegitimidad está presente en muchos estudiantes que terminan la carrera y sus formaciones. Se autoperciben aún como poco válidos. Cuando miran las ofertas de empleo sienten que no están a la altura. La falta de experiencia y la percepción de no tener las competencias que se exigen les frena a la hora de aplicar en esas propuestas laborales.

Ocurre en los recién licenciados y en quienes tienen formaciones muy heterogéneas. Cuando uno tiene experiencia, pero es muy diversa y dispone de múltiples estudios, pero son también algo dispares entre sí, asume que será difícil que le contraten. Son personas que dudan de su legitimidad porque no se perciben como “expertos”.

Aquí, se aprecia sin duda el peso de la comparación social de la que nos hablaba el psicólogo social Leon Festinger. Las personas nos obsesionamos a veces en pensar que los demás son mejores que nosotros. Minimizamos nuestras capacidades solo porque no tenemos una trayectoria especializada.

Mujer trabajando en el ordenador por la noche sobre el Síndrome de ilegitimidad

El problema de la autoexigencia: vales más de lo que piensas

Si eres una de esas personas curiosas, ávidas de conocimiento y con una formación heterogénea, vales más de lo que piensas. Vivimos tiempos de cambios y lo que se valora es la flexibilidad. Son muchos los profesionales que de pronto se ven obligados a formarse en nuevas áreas porque el mercado laboral cambia muy rápido y aparecen nuevas necesidades.

En una sociedad dinámica, los perfiles generalistas y heterogéneos son valiosos. Porque revelan a personas con múltiples competencias y habilidades transversales, mentes curiosas que saben ver más allá de una disciplina concreta. Las llamadas personalidades T o renancentistas (hábiles en varias áreas) han llegado para quedarse.

El síndrome de la ilegitimidad es más común de lo que creemos, pero tarde o temprano, la persona acaba descubriendo que su auténtico talento no es otro que la propia pasión por el aprendizaje.

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