síndrome postvacacional, ¿aún existes?

Víctor · 3 septiembre, 2012

Hay tres noticias que se repiten cíclicamente cada verano en el telediario. La primera, es la ola de calor subsahariana que barre España de norte a sur, ya sabéis, beber agua aunque no tengas sed, no salir de casa en hora punta, especial atención niños y ancianos, etc… La segunda es todavía mucho más preocupante y no bromearé sobre ello: Los incendios forestales. Y por fin, la tercera, el síndrome postvacacional. A partir de ahora nos referiremos a él como: El desaparecido.

¿Qué ha pasado? Ha llegado la ola subsahariana y nos hemos achicharrado, se ha vuelto a quemar medio país, pero ¿y el síndrome postvacacional? ¿Nadie lo tiene esta vez? ¿Podemos tacharlo del diccionario ya?
 

El trabajo se ha convertido en un bien preciado. Esa cierta envidia del vecino por tu coche o tu televisión más grande ahora es factible que se deba a que simplemente tú tienes un contrato de trabajo. Valorar más tu forma de vida elimina esa sensación de obligatoriedad a la rutina que se puede sentir durante estos días.
 

Por otro lado, el miedo. Lo estamos viviendo, observamos como suben todos nuestros impuestos, bajan nuestros salarios y esa pesada incertidumbre se adueña de todos los ambientes, de todas las conversaciones. Nuestra mente lo asimila. "No puedo quejarme por trabajar" "¿En que situación me encontraría si me quedo sin él?"

 

Sin embargo, pienso que no todas las causas de "la desaparición" tienen que ver con la coyuntura económica y social en la que vivimos. Parte de la responsabilidad viene de tiempo atrás. De la aparente necesidad de ponerle nombre a todo, acompañado como no, de los especialistas que aparecen prestos por la televisión y las revistas aconsejando una reintroducción progresiva, tanto al trabajo como a la rutina diaria en la ciudad.
 

Lo que se ha venido llamando "El síndrome postvacacional" es simple y llanamente el: "Cuanto menos hago, menos quiero hacer". ¿Conocéis esas sustancias que emiten el cuerpo cuando haces deporte y que lo convierten en adictivo en cierta manera? Las endorfinas. Pues en cierta manera así trabaja nuestra mente. Estás todo el día ajetreado, sin parar de un lado a otro. Pero tienes que estudiar por lo menos tres horas… Y lo haces.

La concentración aparece y el premio de la sensación de haber completado un buen día cuando te echas a la cama es suficiente. Si por el contrario no haces nada desde que despiertas, el "ya lo haré" o el "tengo todo el día por delante" se convertirá probablemente y sino lo dominas en dos horas y media de estudio o tres de mucha peor calidad.
 

Así funciona nuestro cuerpo y mente. Una maquina perfecta como decía el spot publicitario. Pero una máquina que trabaja mucho mejor cuando está perfectamente engrasada, con el rodaje hecho y haciéndola funcionar a ritmo constante.