Soltar el peso que no nos deja avanzar - La Mente es Maravillosa

Soltar el peso que no nos deja avanzar

Cristina Pérez 13, Diciembre 2013 en Psicología 68 compartidos

Habitualmente cuando le preguntamos a alguien sobre su pasado, la perspectiva suele ser negativa. Pocas veces se mira lo positivo, se tiende a pensar en lo que se podía haber hecho y no se hizo, en los errores cometidos, etc… provocando sentimientos de culpa, remordimientos o frustración.

No sé si recordáis aquellos libros de “elige tu propia aventura”, en la que el lector podía elegir diferentes caminos a seguir, en la vida real suele pasar igual, cuando tomamos una decisión, solemos mirar hacia atrás pensando en qué hubiera pasado si hubiéramos tomado otra decisión.

Los seres humanos, solemos buscar la perfección y tendemos a mirar hacia atrás con el pensamiento de que en el caso de haber tomado otras decisiones, nuestra vida podía haber sido mucho mejor. Lo que pocas veces es tenido en cuenta, es que si hubiéramos tomado otras decisiones, también nos podría haber ido peor y como eso no se puede saber, lo más racional sería aceptar las cosas tal y como sucedieron, sin culpas ni frustraciones, ya que hoy somos lo que somos por las cosas que pasaron, y es cierto que podríamos ser mejores, pero también peores.

Tampoco tenemos en cuenta que lo que estamos haciendo es juzgar desde el conocimiento del resultado; que por el funcionamiento confirmatorio de nuestros procesos cognitivos, una vez que se obtiene parece mucho más probable: que tontos fuimosal elegir esa opción cuando claramente era la incorrecta!. Lo que omitimos es que en el momento de tomar la decisión no parecía tan incorrecta y es toda la evidencia que hemos conocido después la que ha aumentado en nuestra mente su probabilidad.

Pongamos un ejemplo de este fenómeno cognitivo tan curioso. Entramos en la cocina y vemos que la pata de una de las sillas cojea un poco y decidimos que la arreglaremos después de comer. Acabando de prepara la comida, resulta que aparece un nuevo invitado a comer que ocupa la silla coja que hemos pensado que se quedaría libre. El invitado no se da cuenta y nosotros no nos acordamos. Y en medio de la comida Pumba! Al suelo!.

Escuchemos a nuestro pensamiento: si es que la tenía que haber arreglado antes, si es que ya se veía que podía venir alguien y se podía sentar… Y aún peor, podemos condenarnos y juzgarnos severamente a nosotros mismos: si es que soy un vago, siempre dejo las cosas para luego y además despistado. No, no, no: cuando tomaste la decisión de dejar el arreglo para luego, acuérdate, no parecía probable que viniera nadie y sí que si emprendias el arreglo en ese momento se enfriara la comida. Al final, si la hubieras arreglado, te hubieras echado la culpa por servir comida recalentada a un invitado. Y tú mismo terminas siendo tu condena.


CÓMO ACEPTAR EL PASADO

El pasado es algo que no se puede cambiar, por lo tanto, pensar en lo que pudimos haber hecho, no nos ayuda porque no podemos dar marcha atrás. Lo ideal para que el pasado no produzca estancamiento, sería aceptar las cosas tal y como sucedieron, desde una perspectiva abierta y positiva. Esto significa que cuando nos acordemos de los errores cometidos o sucesos negativos que acontecieron, podamos verlos de una manera constructiva, pensando que todas las vivencias se transformaron en sabiduría.

Podemos hacernos la siguiente pregunta para hacernos conscientes del aprendizaje que hay detrás de cada suceso negativo: ¿Si hoy me volviera a pasar aquello del pasado, cómo reaccionaría, qué he aprendido?

La sabiduría se adquiere a base de errores y problemas, si toda nuestra vida hubiera sido cómoda, perfecta y sin problemas, no habríamos aprendido tantas cosas. Es el ejemplo de los padres sobreprotectores, si no dejan que sus hijos cometan errores y solucionen sus propios problemas, estarán alargando la falta de aprendizaje y el día que ellos falten, sus hijos podrían no valerse por sí mismos y causarles un estrés exagerado cualquier situación conflictiva.


HAZ UNA LISTA

Habitualmente, nos solemos centrar más en lo negativo del pasado que en las cosas buenas que nos sucedieron. Hay quienes afirman que no, que no les pasó nada positivo en el pasado, pero a menudo hay pequeños instantes de los que disfrutamos, y si somos capaces de mirar hacia atrás buscando esas pequeñas cosas que nos hicieron felices, automáticamente se irá encadenando el pensamiento hacia los sucesos buenos que acontecieron.

Un ejercicio que nos podría ayudar a mejorar la visión que tenemos sobre nuestro pasado, sería el de hacer una lista con 10 cosas buenas que nos pasaron y valoramos de nuestro pasado. No es necesario que sean grandes cosas, cualquier cosa que nos ofreciera un instante de felicidad, puede formar parte del listado.

Por ejemplo si pasabas las tardes jugando con tu mejor amiga y lo pasabais genial, ya es algo importante, porque gracias a eso aprendiste los valores que hay que tener para tener una buena amiga y conservarla.

De todo lo bueno que nos pasó, de todos los pequeños y grandes momentos que nos hicieron felices, sacamos aprendizaje y nuestras emociones se fueron moldeando. Recordar esos buenos momentos de nuestro pasado con este listado, nos ayudará a ver si antes mirábamos hacia atrás de una manera realista o sólo nos enfocábamos en lo negativo.

Aceptemos nuestro pasado, miremos hacia atrás para recoger sabiduría sin olvidarnos también de lo bueno. Sigamos siempre hacia adelante en nuestro camino, porque éste presente que tenemos por vivir, se convertirá en pasado en unos años, de lo que hagas ahora, dependerá tu satisfacción futura.

Fotografía cortesía deJari Hindstroem

Cristina Pérez

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