Sophie Freud, la nieta que desafió a su abuelo

Sophie Freud fue la oveja negra de la familia. Feminista y muy crítica con las teorías de su abuelo, nos ha dejado una historia de vida muy interesante.
Sophie Freud, la nieta que desafió a su abuelo
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 19 octubre, 2022

Quienes acudieron a las clases de Sophie Freud en el Simmons College (ahora Simmons University) de Boston quedaban sorprendidos. Quien fuera profesora de psicosociología era conocida, sobre todo, por asentar las bases del feminismo en el campo del trabajo social. Y si había algo que hacía con frecuencia era criticar muchas de las teorías de su célebre abuelo.

En efecto, Sophie Freud fue hija del abogado Jean Martin Freud y de la logopeda Ernestine Drucker. Su padre era el hijo mayor de Sigmund Freud y posterior director de la Editorial Psicoanalítica. Siendo muy niña se vio obligada a huir de la sombra del nazismo que asolaba Europa, para rehacer su vida en Estados Unidos. Fue aquí donde, según sus propias palabras, “se crio en un gueto judío de clase alta”.

La sombra de Freud y la obligación casi implícita de recoger su legado la persiguieron durante una parte de su juventud. Sin embargo, Sophie Freud se alzó siempre como la oveja negra de su familia. No solo no se formó como en el psicoanálisis, sino que no creía en él y jamás fue a terapia.

Su carácter, su relación con su abuelo y su visión crítica sobre esta clásica escuela de la psicología hicieron de esta mujer una figura muy especial. Falleció en junio de este año a la edad de 97 años.

Cuando era niña en Viena, visitaba obedientemente a mi abuelo todos los domingos. Él no me subía a sus rodillas, ni me hablaba, ni me daba dulces. Estaba ahí, en silencio. 

Sigmund Freud
Freud no fue, según Sophie Freud, un abuelo cálido.

¿Quién fue Sophie Freud?

Sophie Freud fue profesora en el Simmons College, una universidad de Boston. También fue docente de trabajo social en Canadá y en diversos países de Europa, además de editora de reseñas de libros para el American Journal of Psychotherapy. Como bien podemos imaginar, era muchos los alumnos que buscaban acudir a sus clases de psicosociología por ser quien era.

Sin embargo, ella lo dejaba siempre bien claro: “soy una Freud, pero no soy freudiana”. Rechazó desde bien temprano seguir los pasos que marcaba su célebre apellido. Quizá fue por la relación tumultuosa de sus padres, por las desavenencias que se respiraban en el seno familiar.

Los abuelos, los tíos y demás parientes conformaban una colmena demasiado ruidosa, problemática y marcada por notables diferencias. Como ella misma explicó una vez en una entrevista a The Boston Globe, “soy muy escéptica sobre gran parte del psicoanálisis, creo que es demasiado narcisista y que mi abuelo era un falso profeta del siglo XX”.

La relación de Sophie Freud con su abuelo

Sophie Freud recuerda su infancia visitando todos los domingos a su abuelo. Lo describía como un hombre poco cálido, una figura regia y distante que no hablaba en exceso, que no era cercano ni cariñoso. Era, además, una persona que vivía con dolor debido a su cáncer de boca producido por su afición al tabaco.

Pensemos también que los últimos años del padre del psicoanálisis fueron especialmente duros. Las malas praxis en su tratamiento alargaron su sufrimiento hasta un límite casi inhumano. Es más, tal y como revelan diversos estudios, es muy posible que su muerte fuera resultado de una eutanasia.

Sea como sea, su nieta admite que su pérdida le afectó, pero que debido a su carácter resuelto e independiente, superó muy pronto ese vacío.  Al fin y al cabo, ella y su madre Esti lograron distanciarse del clan de los Freud y tener una vida bastante cómoda en Estados Unidos.

Sigmund le dijo a su hijo que esa mujer de la que se había enamorado, Esti Druker, era demasiado hermosa y glamurosa para el clan familiar.

Sophie Freud, una feminista entre los Freud

Una parte de la labor de Sophie Freud en la universidad era la de la investigación. Fue en 1970 cuando empezó a revisar el trabajo de su abuelo con respecto a las mujeres y el narcisismo. Después de muchas entrevistas, demostró que Sigmund Freud estaba equivocado en su afirmación de que solo los hombres demuestran “verdadera pasión”.

Las mujeres también son competitivas, resolutivas y trabajan en sus metas como el género masculino. El estudio de la pasión en las mujeres fue uno de sus temas predilectos, como también lo fue impulsar los derechos de la mujer en las universidades y luchar ante otra realidad muy común en aquella época.

Sophie Freud asentó las bases sociales para hacer ver a las jóvenes que el hecho de quedarse embarazadas y de ser madres no tenía por qué poner fin a su educación. Tampoco a tener que renunciar a sus trabajos y aspiraciones profesionales.

Café, libro y gafas
Sophie Freud fue muy combativa ante la idea inherente en las teorías de su abuelo, de que la mujer tenía un papel secundario en la sociedad.

La oveja negra de la familia

Sophie Freud se ganó el rechazo de su familia desde bien temprano. Su tía Anna Freud, psicoanalista y fiel heredera de las teorías de su padre, vio de manera negativa la deriva personal que demostró siempre su rebelde sobrina. Sin embargo, a ella no le importaba demasiado ser la oveja negra del clan de sus parientes.

Si había algo que consideraba era que las teorías fundamentales del psicoanálisis, como la “envidia del pene” o el concepto de transferencia, estaban desactualizadas. También fue muy crítica con esa visión patriarcal de la sexualidad femenina que defendía su abuelo. La figura de la mujer en el tejido teórico del psicoanálisis era, a su juicio, denigrante.

“La mujer, —decía Sigmund Freud—, se opone al cambio y recibe pasivamente sin añadir nada. Asimismo, el hombre es anatómicamente superior, por lo que la mujer siente envidia del pene del hombre, realizándose solo al tener un hijo varón”. Estos preceptos freudianos fueron siempre objeto de rechazo por parte de Sophie Freud.

Esta activista del feminismo e interesante psicosocióloga nos dejó hace solo unos meses. Su legado y su figura conforman sin duda un lienzo de lo más sugestivo a la propia historia del psicoanálisis. Para quien desee saber más sobre ella y su familia, contamos con el libro Living in the Shadow of the Freud Family Un trabajo tan revelador como lleno de detalles jugosos.

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  • Adeyemo WL. Sigmund Freud: smoking habit, oral cancer and euthanasia. Niger J Med. 2004 Apr-Jun;13(2):189-95. PMID: 15293843.
  • Freud, Sophie (2000) Living in the Shadow of the Freud Family. Praeger Publishers.