Subcepción: cuando percibes que algo va mal pero no sabes qué

21 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Sientes que hay algo que no va bien en ti. No sabrías explicar qué es pero hay cosas que no te encajan, sensaciones que te traen malestar sin saber muy bien la razón. Si alguna vez te has sentido de este modo hay un concepto que puede explicarlo. Es el siguiente...

Hay épocas en las que uno percibe que hay algo que no va bien. Es una bruma que se acomoda en la mente tiñendo la calma y, a su vez, una tensión que se arremolina en el estómago como si quisiera alertarnos de un peligro. La subcepción es un mecanismo inconsciente que nos pone en alerta y a la defensiva ante amenazas indefinibles que pueden ser reales o imaginarias.

Así, mientras la percepción define ese proceso por el que el cerebro interpreta cada sensación que le llega del exterior a través de los sentidos, la subcepción es algo más indefinible. Más que una sensación es un sentimiento, algo interno y perturbador a medio camino entre la imaginación y la conciencia, entre el miedo y la ansiedad.

De algún modo, a pesar de lo difícil que pueda parecer definirlo, es algo que todos hemos experimentado alguna vez en momentos de mayor estrés e inquietud. La mayoría hemos dicho en voz alta aquello de «tengo una sensación extraña, como si algo malo fuera a suceder». Gran parte de las veces, no llega a suceder nada. Más bien se trata de un estado emocional alimentado por la ansiedad.

Ahora bien, a pesar de lo anecdótico y curioso que pueda parecer hay un hecho importante. Muchas personas pasan gran parte de su vida con esa sensación amenazante: la de que hay algo que no va bien en ellas. En estas situaciones, encontramos algo más que un proceso de ansiedad, es el resultado de llevar una existencia poco acorde a lo que uno desea.

Hay infelicidad, dolor y un sufrimiento muy silenciado y por ello el sentimiento constante de que hay algo que no va bien.

Hombre infeliz

¿Qué es la subcepción?

La subcepción es un término que introdujo el psicólogo Carl Rogers. Su objetivo era definir esos mecanismos inconscientes que muchas veces activamos cuando hay algo en nuestras vidas que no va bien. Son estados en los que el ser humano no es capaz de discriminar con objetividad qué le ocurre, pero existe ese detector interno que intuye, siente y percibe un sufrimiento patente.

Jordan Peterson, psicólogo clínico, crítico cultura y profesor de la Universidad de Toronto, es una de las figuras que más se ha interesado por este concepto. Según él mismo explica, vale la pena tener presente esta idea para entender esa incoherencia con la que, en ocasiones, vivimos las personas. De hecho, la subcepción sería una de las causas más comunes de malestar humano.

La subcepción y una existencia sin sentido

Carl Rogers fue junto a Abraham Maslow uno de los exponentes más destacados de la psicología humanista. Este enfoque terapéutico se orienta básicamente a que la persona desarrolle un concepto de sí mismo más saludable, entendiendo a su vez, la responsabilidad de sus propias elecciones.

La subcepción obliga a considerar varias cosas:

  • Se ha asumido un enfoque vital equivocado. En ocasiones, no nos damos cuenta de que somos algo que en realidad dista mucho de nuestro ser auténtico. Puede que nos hayan educado para ser obedientes, pasivos, metódicos y alineados a un tipo determinado de valores. Sin embargo, la subcepción nos ofrece un mensaje de que hay algo que no está bien —> ese tipo de existencia no es la que va con nosotros.
  • Se está viviendo en la incoherencia. Deseamos determinadas cosas, pero hacemos otras. En el inconsciente nos gustaría ser y actuar de otro modo, pero aún así seguimos aferrados a la disonancia, a una existencia a la que no le encontramos sentido. A pesar de todo ello, continuamos sin cambiar nada.

La subcepción, explica el doctor Jordan Peterson, es como un sentido que reacciona ante ese malestar interno del que no siempre somos conscientes. Sabemos que ocurre algo, que hay un aspecto que no va bien en nosotros, pero no somos capaces de definirlo.

La ansiedad como síntoma del malestar y la contradicción

La subcepción se manifiesta a menudo en forma de ansiedad. Todo ese conjunto de emociones contrapuestas que solemos arrastrar cuando llevamos una existencia que no se ajusta a nuestras esencias, se traduce en tensión, en pensamientos negativos y rumiantes.

Es común a su vez que navegue en nuestro interior la clásica sensación de vacío, de sinsentido, de avanzar por el día a día sintiendo que nada nos motiva o ilusiona de manera auténtica. Hay épocas en las que nos conformamos. Aunque al poco, emerge la ansiedad más intensa y turbadora, esa que se manifiesta con problemas somáticos (cefaleas, dolor muscular, alteraciones digestivas…).

Mujer mareada por ansiedad

Cómo afrontar el sentimiento de subcepción

Para resolver, afrontar y desactivar el malestar que genera la subcepción solo cabe una estrategia: sacar al exterior esas incoherencias vitales a las que nos aferramos. Algo así pasa por realizar un profundo ejercicio de excavación psicológica desde el que sacar a la luz una serie de aspectos:

  • ¿Es este el tipo de vida que deseo llevar?
  • Es necesario que clarifique mis auténticas necesidades.
  • Debo tomar conciencia de esas realidades que me causan malestar e infelicidad.
  • ¿Me rodeo de las personas adecuadas? ¿Es este el tipo de profesión a la que deseo dedicar mi vida? ¿Soy en esencia, la persona que yo deseo ser?

Estas son cuestiones delicadas, pero de gran relevancia que deberíamos responder para detectar el origen de la subcepción. Asimismo y para concluir, el doctor Jordan Peterson nos propone realizar el siguiente ejercicio. Una propuesta sencilla de reflexión que puede permitirnos descubrir más de una verdad interna que vale la pena sacar a la luz.

Comience asumiendo que la mayoría de las cosas que dice y piensa no son suyas y que no las cree; son solo cosas que recogió por una razón u otra. Preste atención a si lo que dice le hace sentir más fuerte o más débil. Si es más fuerte, siga diciéndolo. Si se siente mal, deje de decirlo de inmediato. Ahora, reformule sus pensamientos hasta que reeaparezca su sentimiento de integridad, fuerza y ​​autenticidad.