Supervivientes del cáncer

Gema Sánchez Cuevas · 23 febrero, 2015

Muchas son las personas que se encuentran con dificultades que no esperaban tras la superación de un cáncer.

Los extraordinarios avances en los tratamientos oncológicos de la última década, han permitido que cada vez sean más las personas que han superado esta enfermedad o que logran convivir con ella.

Los índices de supervivencia han mejorado en los últimos años gracias al incremento de la eficacia de los tratamientos y un diagnóstico más temprano. Se calcula, que existe alrededor de un millón y medio de supervivientes de cáncer en España. Sin embargo, se ha de seguir progresando en la prevención y curación de todas las formas de cáncer.

 

Un nuevo proceso de adaptación

 

Todo un repertorio de actitudes, conductas y relaciones necesitan ser reincorporadas en la nueva etapa de la persona.

El cáncer afecta a cada persona de una forma distinta y tiene efectos directos en la relación que mantiene con las personas de su entorno y con sus planes. Por eso queremos hacer especial énfasis en qué ocurre después del cáncer.

A menudo, se requiere un proceso de adaptación de la persona a su entorno, teniendo los aspectos psicológicos un papel fundamental. Por tanto, después de los tratamientos no solo se necesitará realizar un propio proceso de recuperación sino, también, comenzará una etapa de reajuste.

Es fundamental que nos pongamos a mirar desde su perspectiva, desde su ángulo de visión, las gafas desde las que ellos observan la vida para entender aquellas cosas que a veces cuesta decir con palabras o simplemente para comprenderlos.

Durante el período de tratamiento curarse se convierte en el deseo más anhelado. La persona quiere con todas sus fuerzas retomar su vida desde el momento en el que se paró. Pero descubren que cuando llegan las buenas noticias y el cáncer termina, un nuevo camino empieza.

Una senda repleta de ilusiones y esperanzas, caracterizada la mayoría de las veces por un cambio de valores, prioridades y formas de pensar ante la vida, pero un camino en el que también se hallan dificultades.

Los principales problemas que surgen en la “normalidad” tienen que ver tanto con aspectos físicos como emocionales, incluyendo además el ámbito familiar, social,  laboral y de pareja.

Entre las dificultades,  cabe mencionar el temor a las recidivas, la preocupación por la sintomatología somática y los daños físicos, la reinserción en las tareas de desarrollo vital, el alejamiento de la vida social y laboral y la transición de la categoría de paciente a la de individuo sano, entre otras.

 

Comunicación: clave fundamental

 

El proceso de recuperación del paciente y sus familiares será más exitoso cuanto más concienciados se encuentren de la importancia y eficacia de una comunicación fluida y sincera, acompañada de un apoyo mutuo. Respetando cada miembro de la familia el proceso de recuperación de cada uno de sus miembros.

La unidad familiar suele ser una pieza clave en el proceso de readaptación a la vida tras la superación de un cáncer. Pero no solo la comunicación será beneficiosa con la familia, sino también con la pareja, amigos y el equipo de profesionales.

 

Miedo a la recidiva

 

Muchos supervivientes afirman que presentan temor a volver a vivir la enfermedad, alimentando sus miedos y preocupaciones con el recuerdo de la experiencia vivida, sobre todo en las fechas próximas a las revisiones médicas, aumentando su tensión y sensación de inseguridad, sintiendo amenazado su bienestar.

Construir una base de confianza desde la que se afrontara la situación, permitirá no quedar aferrado a la enfermedad y el pasado, haciendo frente a los nuevos retos que se presentan en la vida.

Es recomendable definir el motivo del miedo, obtener información de la enfermedad y los tratamientos recibidos, hablar con los profesionales, afrontar los miedos e inseguridades, procurar realizar interpretaciones ajustadas a la realidad, concentrar la atención en el hoy, retomar actividades y relaciones sociales y practicas hábitos de vida saludables.

 

Cambio de valores

 

El cáncer puede cambiar la forma de ver la vida a las personas que lo padecen y/o lo han superado. Este cambio de valores que se produce se observa sobre todo en la importancia que se le da a las cosas.

Es frecuente, que después de dejar atrás esta enfermedad, ciertos aspectos que antes pasaban desapercibidos hayan cobrado más importancia, pues la experiencia del cáncer ha permitido percibir la vulnerabilidad a la propia persona afectada, así como la de sus familiares y su mundo de apariencia “estable”.

Por ello, aunque el cáncer sea una experiencia traumática, en ocasiones se convierte en un estímulo para el crecimiento personal en algunas personas.

El cáncer cambia la vida.

Y sí, son supervivientes de cáncer las personas que han superado esta enfermedad, pero también lo son sus familiares, amigos y seres queridos, que al igual que la persona afectada han estado en cada momento acompañándole, ofreciéndole su ayuda y apoyo en esta difícil experiencia.

Sobrevivir a un proceso oncológico implica un esfuerzo tanto del paciente como de sus allegados.