El sutra del corazón, un texto budista lleno de sabiduría

Edith Sánchez · 5 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 5 diciembre, 2019
En el sutra del corazón están las verdades más entrañables de esa filosofía. Junto con al sutra del diamante, se le considera el texto más sabio. Nos habla acerca del vacío y del despertar o iluminación a que conlleva ese concepto.

El sutra del corazón es un texto que tiene gran popularidad y que nació de una escuela budista. Se le considera el más estudiado e investigado de todos los textos budistas. Atrae a muchos seguidores de esta filosofía por su brevedad y porque se le ve como un compendio de sabiduría.

Es muy interesante que un texto tan corto haya sido tan investigado por los budistas y que se identifique como una de las enseñanzas que requieren de toda una vida para comprenderse. El sutra del corazón tiene solamente 14 versos, escritos originalmente en sánscrito. Así mismo, finaliza con un mantra que se cataloga como muy poderoso.

Se cree que el sutra del corazón data del siglo I, aunque algunos piensan que podría ser más antiguo. Habla acerca de varios de los conceptos centrales del budismo, como el vacío, el desapego, la compasión, la forma, la voluntad y la conciencia.

Todos los actos incorrectos vienen de la mente. Si la mente cambia, ¿cómo podrían permanecer esos actos?”.

-Buda-

Escultura de Buda

El vacío y el sutra del corazón

Casi todo el sutra del corazón se centra en el concepto de vacío, pero este tiene un significado diferente a “la nada” como lo entendemos los occidentales.

El vacío no es ausencia, o carencia, pues el vacío de lo que no está o de quien no está, se encuentra lleno de esa ausencia. Lo mismo sucede con la carencia: no está vacía, sino llena de esa presencia imaginaria de lo que falta.

Cuando los budistas hablan de vacío se refieren a que nada de lo que existe tiene una realidad intrínseca. Significa que todo es cambiante y que siempre está mutando, es decir, siendo y dejando de ser. Lo que percibimos con nuestros sentidos es solamente la apariencia de las cosas; por eso nos parece que toda realidad está “llena”, pero no es así.

El vacío tiene que ver con la mutabilidad constante de todo lo que existe. Nada cesa ni se diferencia completamente de lo demás, ni es puro, como tampoco impuro, ni está completo o deficiente.

Lo que hay son formaciones mentales que nos llevan a ver la realidad como la percibimos. Sin embargo, esas formaciones mentales no son la realidad, pues esta última es independiente y está cambiando en todo momento, sin que lo percibamos.

El enigmático mantra

A diferencia de lo que piensan algunos, los mantras no son palabras mágicas para atraer la buena suerte o conseguir determinados objetivos. En el budismo, estos son un camino para alcanzar ciertos niveles de meditación. Su función es la de contribuir a que la conciencia despierte.

El mantra con el que termina el sutra del corazón es el siguiente: Gate gate Pāragate Pārasaṃgate’ Bodhi svāhā.

Está en sánscrito y su traducción vendría a ser la siguiente: “Partir partir Partir a lo alto Partir a lo más alto Despertar. Así sea”. También hay quienes lo han traducido de la siguiente manera: “Se ha ido, se ha ido, ido más allá. Completamente expuesto, despojado. Despierto. ¡Salvación!”.

Los entendidos en el tema señalan que la palabra sánscrita Gate hace referencia precisamente al vacío, pero en el plano personal. Equivale al concepto del “no-yo”. Lo que parte o se va es el yo.

El mantra es entonces un llamado a desprenderse del yo, al que se le considera fuente de equívocos y sufrimientos. El yo, en este caso, vendría a ser un sinónimo de “ego”. Lo que se busca es que el ego se disipe para que emerja el vacío.

Veda para practicar el sutra del corazón

La enseñanza del sutra del corazón

Aunque el sutra del corazón es un texto de gran complejidad, en el fondo lo que muestra es el camino para alcanzar el “despertar” o la “salvación” y este consiste en abandonar el ego para quedarnos vacíos y así acceder a la percepción y comprensión profunda de la realidad.

En otras palabras, quien se guía por sus ojos, sus oídos, sus manos, etc., así como por su mente, está destinado a no conocer ni comprender la realidad. Así mismo, quien logra liberarse de los sentidos y de la propia dinámica de su mente, logra fusionarse con la realidad y comprenderla, no como un acto intelectual, sino en términos de una experiencia trascendental.

El despertar es precisamente ese estado en el que dejamos de percibir el mundo a través de medios limitados como lo son los sentidos y la mente propia. La iluminación equivale a la comprensión plena, que, a su vez, trae consigo dos grandes virtudes para los budistas: el desapego y la compasión.

López-Gay, J. (1992). El" Sutra del Corazón" y el" In-Sistencialismo". Oriente-Occidente, 10(1-2), 17-26.