Sweeney Todd, el placer del misterio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 6 noviembre, 2018
Leah Padalino · 11 noviembre, 2018
¿Conoces la leyenda de Sweeney Todd? ¿Es real lo que vimos en el cine? ¿Qué tienen estas historias que nos atraen tanto? Acompáñanos a descubrir al barbero que atemorizó a todo Londres.

El misterio, hechos inexplicables que se escapan a nuestro entendimiento… Que colman las portadas de la prensa más sensacionalista y que nutren la producción cinematográfica y literaria. Siempre buscamos un “basado en hechos reales” por muy espeluznante que sea la trama, queremos creernos esas historias que inundan las salas de cine. Y así, a mitad camino entre lo ficticio y lo real, llegó Sweeney Todd, un personaje del Londres victoriano que sigue envuelto en un halo de misterio.

¿Fue real o no? ¿Es solo un musical o hay algo más? ¿Por qué mataba Sweeney Todd? Lo cierto es que resulta difícil encajar todas las piezas del rompecabezas. Resulta difícil porque se trata de una historia que ha alimentado muy bien el imaginario colectivo, que ha dado lugar a películas, producción literaria, etc. El mito se mezcla con la verdad, la fantasía con la historia… ¿Y el resultado? Uno de los misterios más interesantes y escalofriantes de la historia de Londres.

Sweeney Todd surge en la oscuridad de Londres, ese mismo Londres en el que otros asesinos como Jack el Destripador sembraban el terror. El escenario resulta inmejorable para este singular barbero y la historia es realmente apropiada para ese periodo. En el este de Londres, reinaba el hambre, la miseria, las enfermedades, había problemas de superpoblación y las condiciones eran insalubres.

Según la leyenda, Todd era un barbero que degollaba a sus víctimas tras el afeitado. A través de un túnel, conducía los cadáveres hasta la tienda de empanadas de la Señora Lovett, quien los utilizaba como relleno para sus empanadas y terminaron por convertirse en las mejores empanadas de Londres.

Envuelto en el misterio, Sweeney Todd permanece muy vivo gracias a la infinidad de obras que se han hecho sobre él y, en la actualidad, gracias a la película del año 2007 dirigida por Tim Burton. ¿Cuál es el verdadero origen de la leyenda?

Sweeney Todd, el terror de Londres

La época victoriana estuvo marcada por los grandes cambios, como la Revolución Industrial; pero también por las enfermedades (tifus y cólera), lo marginal y la prostitución. Mientras la Reina Victoria I establecía normas que reprimían las conductas sexuales, en los barrios londinenses se desataba la prostitución. Hambrunas, drogas, prostitución, pobreza y burdeles contrastaban con los grandes avances científicos y tecnológicos de la era.

Los valores victorianos estaban profundamente ligados al puritanismo, la religión jugaba un papel fundamental. Aparece cierta repulsión hacia los vicios, la pereza, el sexo… Todo ello provocó una fuerte fragmentación entre las clases sociales. El puritanismo, además, suponía represión; la ocultación de los deseos más íntimos, de todo lo sexual. Pero toda esta represión no puede esconderse para siempre, los deseos y los traumas de la sociedad victoriana se manifestarán en su subconsciente.

Jacques Lacan bromeó en una ocasión diciendo que Freud no habría existido si no fuera por la sociedad victoriana. Lo que quería decir Lacan es que los estudios de Freud fueron tan productivos, precisamente, por la represión. Al no poder manifestar un deseo, ni siquiera verbalizarlo, todo aquello considerado vicio estaba sujeto a manifestarse por debajo del nivel de consciencia.

El Londres victoriano de la aristocracia contrastaba enormemente con el de los barrios más al este, donde el hambre, la enfermedad y la pobreza dejaban lugar para los vicios. La prostitución estaba a la orden del día, la criminalidad crecía y todo ello dio lugar a una serie de misterios y producción literaria que todavía perduran en nuestros días.

La fascinación por el progreso, la medicina y la ciencia, caracterizó la época victoriana y, de este modo, tenemos títulos como El Doctor Jekyll y Mr. Hyde. Frente a la literatura culta, surge también una vinculada a lo bajo, los penny dreadfuls, publicaciones periódicas, muy económicas de baja calidad literaria. Generalmente, estas historias poseían un carácter misterioso o paranormal, por lo que tuvieron mucho éxito entre la población londinense, especialmente, de clase obrera.

The String of Pearls es un penny dreadful de mediados del siglo XIX, en él, nos presenta al temible barbero Sweeney Todd, todo comienza con extrañas desapariciones que apuntan a la barbería de Todd. La autoría de The String of Pearls es a día de hoy un misterio, aunque hay quienes apuntan a Thomas Prest, autor que se inspiraba en crónicas de sucesos reales de los periódicos.

Sweeney Todd afeitando cliente

La liberación del subconsciente

Con el paso del tiempo, se han hecho diversos musicales y películas que todavía hoy se representan en teatros. En 2007, de la mano de Tim Burton, llegaba a nuestros cines Sweeney Todd: the demon barber of Fleet Street. Aunque esta no era la primera vez que el personaje llegaba a la gran pantalla, pues ya lo había hecho en 1936. La versión de Burton está inspirada en el musical de Stephen Sondheim y nos presenta a un Sweeney Todd vengativo, oscuro y lleno de rencor.

Todd ha sido enviado a Estados Unidos a cumplir condena injustamente, logrando así la empatía del público. Todd regresa a Londres para reencontrarse con su mujer y su hija, pero, sobre todo, para vengarse del juez que le condenó a ese horrible destino. Mediante flashbacks, asistimos a un pasado feliz, en el que Todd era un respetado barbero y tenía una familia a la que quería. Esas escenas pasadas contrastan profundamente con la oscuridad y decadencia del Londres del presente, con la propia oscuridad que evoca el personaje.

Todd reabrirá su barbería con la ayuda de la Señora Lovett, quien utilizará los cadáveres para sus empanadas. En la película, además de un escenario absolutamente sobrecogedor, observamos también otros puntos clave de la época como el trabajo infantil. Lo vemos en el personaje de Tobias Ragg, un niño que trabaja y terminará ayudando a la Señora Lovett. Este hecho resulta fundamental para entender el periodo y la literatura del momento, no olvidemos que Oliver Twist fue una novela por entregas publicada a mediados del siglo XIX y que trata, precisamente, con mucho humor negro estas cuestiones.

El humor negro es una de las claves de Sweeney Todd, pues se trata la atrocidad con cierto toque humorístico. Se justifica el canibalismo con la hambruna y el asesinato con la venganza. Este humor negro, este baño en salsa de tomate que propone la obra hace que retomemos la idea del subconsciente que comentábamos al principio. Ya Aristóteles advirtió que el público disfrutaba de las tragedias griegas porque proponían temas prohibidos, tabúes.

Si pasamos mucho tiempo sin comer, es probable que terminemos soñando con una suculenta comida. Y si esa sensación no es saciada en mucho tiempo, probablemente, aparezcan en nosotros ciertos pensamientos que, en una situación normal, tacharíamos de irracionales. En tiempos en los que el hambre reina, se necesitan historias que den salida a esos impulsos del subconsciente que justifican el “matar para comer”.

Todd de pie pensando

Un ejemplo de esto lo vemos en Hansel y Gretel, que se concibe en un momento de hambruna para un público adulto; a diferencia de la versión actual, en el original, no es una bruja quien quiere comerse a los niños, sino su propia madre. De este modo, tenemos infinidad de manifestaciones que justifican ciertos actos que consideramos prohibidos, dignos de la mente más perturbada. Sweeney Todd ponía una solución al problema de la superpoblación y, a su vez, lo hacía con el hambre. El subconsciente se manifiesta en la literatura y, a su vez, el lector experimenta una especie de purificación.

Y es que Sweeney Todd da pie a infinidad de tabúes, de deseos prohibidos. Todo ello unido al misterio de si la leyenda fue o no real ha alimentado su éxito. Parece que sentimos cierta atracción por este tipo de hechos y, mediante el humor, resulta menos incómodo admitir nuestro gusto por el terror, por lo oscuro. Los tabúes están permitidos en la gran pantalla, nuestro subconsciente se libera y se deja llevar.

“Hay un gran hoyo en el mundo como un gran agujero negro. ¡Y está repleto de gente llena de mierda! ¡Y las sabandijas del mundo lo habitan!”.

-Sweeney Todd-