¿Qué son los swingers y cómo viven la sexualidad?

Esta práctica sexual siempre ha existido. Los swingers son esas parejas que, de manera consensuada, mantienen relaciones con otras personas y en conjunto. En muchos casos, lo que se busca es dotar al propio vínculo de un nuevo aliciente.
¿Qué son los swingers y cómo viven la sexualidad?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 28 junio, 2021.

Última actualización: 28 junio, 2021

El término swingers es un vocablo anglosajón para definir una realidad sexual que lleva décadas practicándose. Describe a esas personas que, aún manteniendo una relación de pareja estable, tienen relaciones con otras parejas de manera consensuada. Hay quien opta por estas dinámicas para dar un revulsivo a su sexualidad y otros, por su parte, se adentran en este mundo por mera casualidad.

El detalle es que esta práctica sexual se lleva a cabo siempre con la aceptación y participación de la propia pareja. Para muchos, esto es un estilo de vida, un tipo de filosofía que se popularizó sobre todo en los años 60. De algún modo, al pronunciar esta palabra nos viene casi de manera irremediable a la mente el personaje de Austin Powers, repitiendo la frase “Swinger, baby, yeah”.

Lo cierto es que así es, los swingers llevan generaciones y generaciones celebrando fiestas, eventos y reuniones privadas, demostrándonos que la sexualidad se vive de múltiples maneras. Lo interesante es que este movimiento tuvo su boom en esa época en la que la píldora anticonceptiva ya estuvo disponible.

El problema es que en los años 80 estas prácticas derivaron en una “explosión” de enfermedades de transmisión sexual, como fue el propio SIDA.

El intercambio de parejas en los swingers se realiza de manera consensuada y conjunta. Las relaciones sexuales además se realizan siempre en presencia de cada miembro.

swingers flirteando

¿Quiénes son los swingers?

En el 2020, la Universidad de Belarmino en Kentucky (Estados Unidos) realizó una investigación sobre los swingers. El interés sociológico y psicológico por esta práctica era múltiple. Por un lado, quedó en evidencia que cerca del 3 % de la población lo había probado alguna vez. De este porcentaje, cerca del 60 % de los swingers decían que ese intercambio de pareja mejoraba su relación.

Esta práctica se basa en mantener relaciones sexuales con otras personas ante la propia pareja. Debe existir siempre un acuerdo tácito, de manera que lo que se preserva en todo momento es la exclusividad afectiva. Es decir, se ama a la otra persona, pero no es necesario que exista exclusividad sexual, es más se promueve esa apertura a otras figuras.

Un razonamiento que mantienen quienes integran en su vida esta práctica es que la atracción sexual forma parte del comportamiento humano. Según esta perspectiva, ser swinger evita las infidelidades al favorecer ese acuerdo abierto de la pareja en el que la confianza y el disfrute son clave.

¿El swinging es lo mismo que el poliamor?

Sabemos que el amor no define solo a las parejas monógamas. Así, a pesar de que este tipo de situaciones, prácticas y filosofías relacionales siempre han existido, en los últimos años oímos hablar mucho más de ello.

De este modo, es importante entender que ser swinger no es lo mismo que ser poliamoroso. El poliamor hace referencia a quien mantiene una relación afectiva con más de una persona. De manera simultánea, pueden tener de dos a tres parejas con quienes se mantiene un vínculo amoroso y sexual. Asimismo, todos los miembros están al tanto y se pone en énfasis el respeto y la honestidad.

En el caso del swinging, el compromiso amoroso “exclusivo” entre la pareja es lo más importante, siendo abiertos únicamente a esos encuentros sexuales con otras personas con quienes no se establece ningún vínculo más que el sexual.

swingers tomando café

¿Qué debo saber antes de empezar a ser un swinger?

Los swingers conforman una comunidad social que tiene incluso su propio logo. Basta con ponerse ese identificativo a modo de pin para identificarnos con este movimiento. Se celebran eventos, hay hoteles, complejos turísticos y hasta cruceros que promueven fiestas y encuentros swinging.

No obstante, es importante tener en cuenta una serie de aspectos antes de que nuestra pareja y nosotros mismos queramos dar el paso a convertirnos en swingers.

Estar los dos de acuerdo en lo que vamos a hacer

En este tipo de encuentros no vale con que uno solo sienta curiosidad y el otro se vea arrastrado por el primero. Si uno de los dos no está plenamente seguro, esa experiencia puede ser negativa y pasar factura a la relación. Siempre que se lleve a cabo por deseo, curiosidad y de manera tácita podrá ser estimulante y positiva.

Métodos de protección sexual

Más allá del deseo expreso y la curiosidad, hay un elemento indispensable: la profilaxis. Es necesario contar con medios de protección para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

Para los swingers es solo sexo, no habrá nunca vinculación afectiva

Una norma no escrita entre los swingers es que esos encuentros no serán una experiencia que promueva después algún tipo de relación amorosa. Lo único que se busca es el disfrute, no enamorarse de alguien distinto de nuestra pareja.

Establece reglas sobre lo que quieres y lo que no

Como sucede en cualquier encuentro sexual, siempre hay límites. Lo más adecuado en estos casos es conocer previamente a esas parejas que formarán parte de esa experiencia. Esa es una buena oportunidad para dejar claro las prácticas que no se está dispuesto a llevar a cabo.

Evitemos el alcohol

En este tipo de encuentros es frecuente que el alcohol esté presente en muchos casos. No es lo adecuado. Sabemos que los estados de ebriedad no son propicios durante el sexo, pero en estas condiciones nos puede llevar a no ser conscientes de lo que estamos haciendo. Es una mala opción que debemos evitar.

Los swingers saben lo que quieren y mantienen unas expectativas realistas

Los auténticos swingers, es decir, las parejas que han integrado esta práctica en su relación tienen claros varios aspectos. El primero es que no van a mantener esos encuentros con cualquiera. Debe haber atracción, deseo y respeto. No todo el mundo les vale y, en ocasiones, pueden ir a un evento swing sin realizar ningún intercambio de pareja.

Por tanto y para concluir, habrá quien no entienda este tipo de filosofías de vida y de relación. Sin embargo, la cultura swing lleva décadas integrada en nuestra sociedad. Lo más importante es contar siempre con adecuadas medidas de protección frente a las enfermedades de transmisión sexual y tener claro que las dos personas están plenamente de acuerdo en llevar a cabo esta práctica.

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