¿Te mientes a ti mismo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 16 diciembre, 2015
Okairy Zuñiga · 16 diciembre, 2015

¿Cuántas veces te has mentido a ti mismo? No es algo que hagamos de forma consciente porque a nadie le gusta ser engañado, ¿cierto? Es muy probable que al descubrir que alguien te ha mentido, te sientes enojado, triste y decepcionado.

Esto es bastante común y sin embargo, no es raro que terminemos siendo víctimas de nuestras propias mentiras. Sigue leyendo y descubre las razones más comunes por las que te mientes y cómo evitarlo.

Razones por las que te mientes a ti mismo

La principal razón por la que te mientes a ti mismo es para evitar algún peligro, real o imaginario. De ahí pueden surgir otros motivos.

Esto lo puedes hacer buscando justificar tus actos y poniendo la realidad acorde a tus ideas. Puedes pensar que no necesitas dar o buscar ninguna justificación porque al final tomas tus propias decisiones en base a tu escala de valores.

Mujer de perfil con el pelo al aire

Esto es cierto. Sin embargo, nuestra escala de valores no es perfecta y en más de alguna ocasión te habrás visto entre la “espada y la pared”. Esto pasa cuando te ves inmerso en dos obligaciones morales que se oponen mutuamente y eliges salir por la tangente. Cuando esto pasa, ¿eres consciente de que te mientes?, ¿cómo lo justificas?, ¿qué dice eso de ti?

Mentirte es cruel e innecesario

Te mientes a ti mismo porque buscas cierta comodidad. Pero, ¿has pensado que la comodidad está algo, o muy, sobrevalorada? Lo más probable es que te estés mintiendo para evitar lo desconocido o aquello que crees que te podrá dañar.

Muchos de nosotros vamos con cierto temor por lo que no conocemos, pero el autoengaño termina devorando tu alma y generando mucho dolor emocional. Lo irónico es que muchas de las acciones o experiencias que buscamos evitar de forma inconsciente pueden volverse las más intensas y reconfortantes de nuestra vida.

Aunque puede parecer que una mentira te hará la vida más fácil, en realidad es una paradoja. Con el tiempo, la realidad te estallará justo en la cara y todo el dolor que evitaste te atacará con mayor fuerza.

Cuando digo que mentirte es cruel e innecesario me refiero a que las mentiras que tratas de creerte te destruyen cuando no queda nada que las sustente.

Las situaciones más comunes en las que te mientes a ti mismo

Es probable que creas que no te mientes a ti mismo y que sea realmente cierto. De ser así, ¡felicidades! Seguro eres una persona auténtica y completamente libre de complejos y ataduras emocionales y sociales. Esto de verdad que es posible.

También puede darse el caso de que te hayas convencido de que tú no te mientes a ti mismo pero sí lo haces. ¿Cuáles son las situaciones más comunes? A continuación te describo las dos más comunes:

  • Estar enamorado de dos personas. La situación en la que te mientes a ti mismo más común. Lo cierto es que cuando amas a una persona simplemente no hay cabida para otra de la misma forma. Sin embargo, terminar una relación de pareja que ya se ha desgastado no es tan fácil como quisiéramos. Y es en este punto cuando puede llegar otra persona que se parece más a lo que buscamos como compañero de vida. Lo mejor siempre será dar por concluida la primer relación para evitar dañar lo poco o mucho de bueno que aún queda.
  • Continuar con un empleo que no te satisface. Ya sabemos que necesitas pagar facturas cada mes. Pero te mientes a ti mismo cuando no dejas ese empleo que no te gusta por la idea de que no eres bueno para nada más. Es probable que lleves tanto tiempo en esa situación que te da miedo no estar a la altura de otras opciones o no encontrar una alternativa mejor. En este caso es mejor darte la oportunidad de actualizar tus conocimientos si es lo que crees necesitar o dar el paso y atreverte a buscar otra opción. Puedes estar seguro que ningún cambio llega solo, siempre los debes buscar.
Mujer con los ojos cerrados

Mentirte a ti mismo no te ayuda

Date un momento para analizar tu vida y descubrir si realmente es la que deseas. Muchas veces encontramos señales que nos gritan que no estamos donde deseamos. Si no puedes ser honesto contigo mismo, ¿cómo esperas que otros lo sean?