¿Te tomas las cosas de forma personal?

Cristina Pérez · 30 mayo, 2014

Tomarse las cosas de forma personal puede llegar a ser un problema que daña la autoestima. Si cada situación negativa que afrontamos la tomamos de una forma demasiado personal podemos llegar a pensar en que somos culpables, o nos creemos poco valiosos o que los demás están en nuestra contra.

Que alguien nos rechace es una experiencia que puede resultar desagradable, pero no deberíamos condicionar nuestra salud emocional a un hecho así. Cuando se produce un rechazo puede ser por múltiples factores: la otra persona nos ha cogido tirria, hemos hecho algo mal, no congeniamos bien… Lo que no es sano es tomarlo todo de forma personal y que de esta forma afecte a nuestra autoestima. Debemos ser más realistas y darle la importancia justo a los acontecimientos.

NO ES NADA PERSONAL

Piensa por un momento, ¿Por qué alguien nos puede rechazar?, ¿realmente es por culpa nuestra? Los motivos pueden ser muchos, y todos fuera de nuestro control. Podría ser que el otro saque conclusiones equivocadas porque tiene un mapa mental en el que había alguien similar a nosotros con quien no tuvo una buena experiencia.

También podría ser, que alguna conducta no le haya agradado y caiga en el pensamiento erróneo de que somos nuestra conducta, cuando en realidad una persona es mucho más que eso y todos podemos cometer errores puntuales.

También podría ser que no hubiéramos cumplido con las expectativas del otro, pero en realidad nunca deberíamos intentarlo, porque debemos ser siempre nosotros mismos y no adaptarnos a lo que otros quieren que seamos. Si no somos como los demás querían, no es nuestro problema, si no nos aceptan tal cual somos es mejor dejar correr esas relaciones.

EDUCA TU MENTE

Sería bueno educar la mente para que en vez de pensar que todo es culpa nuestra, cambiemos la manera de razonar. Por ejemplo, escribes a alguien y no te contesta, ¿por qué tenemos que pensar que es por nuestra culpa? No sabemos las razones por las cuales alguien decide no contestar y lo último que deberíamos pensar es que caemos mal, ya que detrás de un pensamiento de que caemos mal se esconde el verdadero “nos caemos mal a nosotros mismos”.

Los motivos por los que alguien puede no contestarnos son tan extensos que seguro no acertamos, podría ser por falta de tiempo, problemas personales, falta de motivación o simplemente, que tengan tantas opciones que decidan escoger otras, ni mejores ni peores, sino que se adaptan mejor a sus necesidades.

No podemos encajar nunca en todas partes, por ello es necesario aprender a pensar de una manera donde no importan las razones, todo debe fluir de forma natural y lo que salga bien genial y lo que no, es porque no era para nosotros y mejor cambiar de rumbo aceptando las cosas.

CREE EN TI AUNQUE NO LO HAGAN OTROS

Esta es la clave principal para vivir de una manera libre de culpas y feliz. Nos iremos encontrando a lo largo de la vida todo tipo de situaciones, unas veces nos querrán, nos halagarán, pero otras caeremos mal y nos ignorarán, es en estas situaciones donde debemos creer en nosotros mismos aunque otros no lo hagan.

Cada vez que demuestres que crees en ti a pesar de que otros no lo hagan, estarás creciendo, estarás aumentando tu autoestima, si eres capaz de hacerlo notarás como tu seguridad irá creciendo.

Es la ley de la vida, habrán situaciones positivas y también negativas, claro está si nos lanzamos a vivir y nos enfrentamos a cosas nuevas, porque si nos mantenemos en la zona cómoda no nos pasarán cosas negativas, pero tampoco positivas. Si queremos crecer debemos salir a navegar a mar abierto.

Demos las gracias tanto a esas personas que nos aceptan tal cual somos, como a las que no lo hicieron, ya que nos ayudaron a hacer el ejercicio de creer en nosotros mismos a pesar de que otros no lo hagan, y gracias a eso, podemos crecer y aprender que no podemos agradarle a todo el mundo pero sí a le persona más importante: uno mismo.

NO ME GRITES QUE NO TE ESCUCHO

Lama Rinchen Gyaltsen, en sus clases sobre meditación budista, siempre dice a sus alumnos: “nadie te quiere hacer daño, esa persona tuvo un mal día y tú estuviste en su camino, pero podría haber sido cualquier otra persona”. Lo que podemos aprender de esta enseñanza es que muchas veces somos el receptáculo de la ira de los demás simplemente porque tienen un mal día, y podrían gritarnos a nosotros o a cualquier otro. Cambiando el punto de vista sobre ciertos aspectos de la vida, nos libera enormemente de momentos de ira.

Si alguien nos golpea sin querer por la calle podemos saltar con furia y enfrentarnos: “¿por qué me has golpeado?” Mucha gente reacciona así, lo toma como algo personal. Pero si nos damos cuenta que esa persona se estaba desperezando y estirando sus músculos y sin querer nos ha dado a nosotros como a cualquier otro que hubiera estado allí, sabremos que ha sido un encuentro fortuito al que no hay que darle más importancia.

Cuenta la historia que un día los discípulos de Buda le preguntaron muy angustiados: “Maestro, la gente se ríe de nosotros y nos insulta, ¿cómo es posible que no te afecte?”. Buda les respondió: “el insulto sale de ellos pero nunca llega a mí“. Y es que nosotros, por mucho que a veces nos cueste aceptarlo, tenemos la decisión de elegir cómo nos relacionamos con aquello que sucede en nuestro entorno. ¿Nos pueden insultar? Sí, pero podemos elegir no tomarlo como algo personal y no quedarnos con el insulto. De esta forma, seremos más libres y felices.

Imagen cortesía de Alba Soler