3 técnicas psicológicas para calmar a niños nerviosos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 10 marzo, 2018
Alejandro Rodríguez · 10 marzo, 2018

Tratar con nuestros hijos puede ser complicado en ocasiones, sobre todo en los momentos en los que sus emociones se disparan y no son capaces de controlarlas. Cuando nuestros hijos están nerviosos, les vemos sufrir y queremos hacer todo lo posible para que sus sentimientos negativos se calmen lo antes posible.

Sin embargo, a veces necesitamos algo de ayuda externa para conseguir tranquilizar a nuestros hijos. Por eso, en este artículo encontrarás 3 técnicas psicológicas efectivas para calmar a niños nerviosos.

Las mejores técnicas psicológicas para calmar a niños nerviosos: consideraciones previas

Vamos a enumerar algunas consideraciones previas para que puedas elegir aquella que más te pueda ayudar en cada momento:

  • En función de tu propia personalidad, de la relación que tengas con tus hijos y de su forma de ser, te será más útil utilizar algunas técnicas que otras. Por eso, es importante que pruebes varias de ellas hasta que encuentres aquella que mejor funcione en tu situación concreta.
  • Es fundamental que mantengas la calma durante todo el proceso. Cuando tu hijo se encuentra nervioso o ansioso, necesita que tú, que eres su figura de referencia, le asegures que todo va a estar bien. Por eso, puede que te resulte útil utilizar técnicas como la respiración profunda o la meditación antes de tratar de calmar sus emociones descontroladas.
  • Recuerda que por muy buena que sea una técnica, necesitarás un poco de paciencia para que funcione correctamente. Las técnicas para reducir la ansiedad o el nerviosismo de tus hijos no funcionarán por arte de magia; en algunas ocasiones, sus emociones simplemente serán demasiado intensas. En estos momentos, tu trabajo será esperar a que pase el temporal y acompañarle durante el proceso.

Niño llorando para representar a los niños nerviosos

Técnica 1. Ponle nombre a lo que les preocupa

Uno de los problemas más comunes que sufren los niños nerviosos con sus emociones descontroladas es que las ven como algo muy poderoso y aterrador. Por eso, la primera de nuestras técnicas psicológicas para calmar a niños nerviosos es ayudarles a desdramatizar su ansiedad.

El funcionamiento de la técnica es muy sencillo: tan sólo tienes que pedirle a tu hijo que se imagine un nombre gracioso para las emociones desagradables que está sintiendo. Es importante que el nombre sea lo menos amenazador posible.

Una vez que haya encontrado un nombre que le parezca adecuado, lo único que tiene que hacer tu hijo es ordenarle a sus emociones que se vayan. Por ejemplo, si ha decidido que sus emociones se van a llamar “Pepe”, podría decirles algo como lo siguiente:

  • “¡Déjame en paz, Pepe!
  • “¡Pepe, para de hacerme sentir así!”

Al ponerle un nombre ridículo a sus sentimientos y hablar con ellos en voz alta, tu hijo conseguirá restarle importancia a lo que está sintiendo y será capaz de calmarse mucho más rápidamente.

Técnica 2. Escucha a tu hijo

Cuando alguien nos cuenta sus problemas, normalmente uno de nuestros primeros impulsos es ayudarle con lo que sea que le preocupe. Pero en el caso de nuestros pequeños, debido a que actúan de forma menos racional que los adultos, aplicar la lógica para explicarles que todo va a ir bien no siempre funciona tan bien como debería.

Por eso, con nuestros hijos tratar de demostrar que realmente no ocurre nada malo puede incluso aumentar la ansiedad que sienten. En lugar de ello, prueba a escucharles activamente y a demostrarles todo tu afecto. Por ejemplo, mediante contacto físico, con besos y abrazos. En general, si tu hijo se siente escuchado y protegido, sus nervios disminuirán casi de inmediato.

Padre e hijo hablando

Técnica 3. Dale a tu hijo un objeto que le calme

Varios estudios muestran que es posible asociar un objeto a una emoción determinada. Por ejemplo, si tu hijo tiene un peluche especial, o algún accesorio que le da seguridad (como un pañuelo o una pulsera, por ejemplo), ¡aprovéchalo!

Por ejemplo, las últimas investigaciones indican que dormir con un peluche ayuda a los niños a superar los terrores nocturnos. Este mismo principio se puede aplicar a muchas otras situaciones: si tu hijo tiene miedo a su primer día de colegio, ¿por qué no hacer que lleve consigo algo que le ponga de buen humor? Si es algo lo suficientemente pequeño, los demás niños ni siquiera tienen por qué darse cuenta de que lo lleva consigo.

Esta técnica será todavía más efectiva si le cuentas a tu hijo lo que pretendes, y le pides que escoja un objeto para acompañarle en sus malos momentos. De esta forma, el niño se involucrará más en el proceso, y los sentimientos positivos serán más intensos.