¿Tenemos el amor que creemos merecer?

Hay quien se limita a aceptar el amor que cree merecer (aunque duela), porque es el tipo de afecto que ha recibido siempre. ¿Qué se puede hacer en estos casos?
¿Tenemos el amor que creemos merecer?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 01 abril, 2022

Muchos tenemos el amor que creemos merecer. Quizá, por esto, terminamos atrapados en relaciones que duelen, en vínculos que opacan toda forma de felicidad. Lo cierto es que cuesta comprender por qué damos veracidad a este tipo de narrativas mentales, esas en las que asumir que es mejor aguantar lo intolerable con tal de no quedarnos solos…

Más de uno dirá que la causa de esta realidad es la baja autoestima. Sin embargo, hay dinámicas más complejas y profundas. Muchas veces, integramos desde niños una serie de esquemas psicoafectivos que determinan por completo cómo concebimos el amor. Tengámoslo claro, pocos sabrán amarse a sí mismos si nunca han sido amados; en especial, en la infancia.

Cuesta mucho exigir un amor saludable si jamás lo hemos recibido. De hecho, el ser humano es esa criatura capaz de caer en una relación dañina tras otra sin saber muy bien la razón. Esas en las que recibir únicamente migajas emocionales.

Es más, puede que nosotros mismos tengamos a más de un amigo atrapado en una relación de dependencia e infelicidad. No importa cuántas veces les repitamos aquello de “mereces algo mejor”. Si la persona teme más la soledad que a una convivencia de altibajos y afectos que duelen, resultará muy complicado convencerlo de lo primero. Aunque esto no significa que debamos rendirnos. Tarde o temprano, la persona termina abriendo los ojos…

Así como te amaron, entenderás el amor.

Mujer triste pensando en el amor que creemos merecer
Muchas veces quedamos condicionados por el tipo de relación que mantenían nuestros padres y por el afecto que nos otorgaban

El peligroso sentimiento de carencia en el amor

¿Cuánta cuota de amor crees que mereces? ¿Qué tipo de estima estás dispuesto a recibir? Muchas veces deberíamos reflexionar sobre estas ideas antes de lanzarnos a una nueva relación. Porque es muy posible que nuestra mente esté supeditada a lo que podríamos definir como sentimiento de carencia. Es decir, asumir que con tal de aliviar nuestras soledades, nos basta con tener a cualquiera a nuestro lado.

Sin embargo, felicidad no es tener a otra persona al lado del sofá, de la cama y de la mesa en la que comemos. Para eso, resulta más edificante compartir tiempo con amigos o adoptar una mascota. Seguramente, nos ofrezca un cariño mucho más válido y auténtico.

Toda relación de pareja saludable y feliz se construye con un amor que edifica, que nutre y valida. No podemos conformarnos con menos.

A pesar de ello, lo hacemos. Aceptamos rescoldos de afectos envenenados y repetimos patrones relacionales basados muchas veces en la codependencia y el sufrimiento. Porque en buena parte de los casos, aceptamos el amor que creemos merecer en función de cómo nos sentimos. Si nuestro corazón está lleno de vacíos, tristeza y ansiedad, es muy fácil aceptar lo que venga con tal de aliviar esas heridas interiores.

A la hora de iniciar una relación, estamos condicionados por decenas de variables inconscientes que nunca nos hemos detenido a detectar.

Patrones negativos en los que caemos cuando aceptamos menos de lo que merecemos

¿Tenemos el amor que creemos merecer? Más allá de lo que pensemos, es bueno (y necesario) que nos formulemos esta pregunta cada vez que iniciemos una relación de pareja.

Esa cuestión nos permitirá reflexionar en dimensiones que, tal vez, estemos pasando por alto. Porque es muy fácil derivar en patrones relacionales negativos y asumir que son dinámicas habituales en toda pareja, cuando no es así.

Estas serían solo un ejemplo:

  • Creer que debes cambiar tus valores, costumbres, sueños y aficiones para adaptarte a tu pareja.
  • Percibir que tu pareja te critica o te sanciona muchas de las cosas que haces o dices.
  • Anteponer las necesidades de la otra persona a las tuyas de manera continuada.
  • Ocultar a tus amigos y familiares que tu pareja te grita, te trata mal y te avergüenza. Es más, e incluso tú mismo intentas no darle excesiva importancia a esas dinámicas.
  • Tu pareja te ha fallado muchas veces, pero sigues perdonándola y dándole nuevas oportunidades.
  • Sabes que no eres feliz, pero te dices a ti mismo casi cada día que las relaciones son así, que es necesario aguantar. Tarde o temprano la relación mejorará y todo sacrificio habrá valido la pena. Cosa que nunca sucede.
Hombre hablando sobre el amor que creemos merecer
Nuestra memoria emocional nos impulsa a repetir patrones del pasado

¿Cuál es el origen de esta percepción?

Las personas tenemos el amor que creemos merecer porque actuamos con base a nuestras experiencias previas. Esa es la clave, nuestro rodaje previo, nuestras experiencias tempranas y la calidad de los vínculos que han tejido nuestra existencia.

Porque no nos equivoquemos, a la hora de iniciar una relación se activan infinidad de mecanismos inconscientes que determinan buena parte de las trampas en las que caemos. Analicemos ahora qué origen puede haber detrás de esta percepción.

El tipo de apego con el que fuimos criados

Así como te amaron, amarás. Parece algo demasiado rotundo, pero lo cierto es que esta regla se cumple en casi un 80 % de los casos. Investigadores de la Universidad de Minnesota destacan la relación entre el tipo de apego con el que fuimos criados con la calidad de las relaciones en la edad adulta.

De este modo, las personas que establecieron un tipo de apego ansioso-ambivalente por parte de sus progenitores, desarrollan un temor constante a ser abandonados o no ser amados por sus parejas.

Experiencias vividas

En buena parte, todos somos el resultado de nuestras experiencias. A algunas nos condicionan más que a otras y, en ocasiones, podemos arrastrar más de un trauma o vivencia no superada. Perder a un padre, a una madre, haber sufrido maltratos, abusos, bullying en la escuela e incluso ser testigos de unas malas relaciones ente nuestros progenitores…

Todo ello puede sesgar la idea que tenemos del amor y de lo que nosotros merecemos.

Autoconcepto y autoestima

Parecen lo mismo, pero no lo son. El autoconcepto (la imagen que tenemos de nosotros mismos) y la autoestima (el modo en que nos autoevaluamos) definen también el amor que creemos merecer. Un esquema negativo hacia la propia persona, rechazar nuestro cuerpo, infravalorar nuestras valías y competencias están detrás de esas relaciones infelices y fallidas.

Para concluir, es importante recordar una vez más un aspecto. Enamorarse es un acto instintivo e ilógico, es cierto. Sin embargo, a pesar de que no podemos controlar de quien nos enamoramos, sí debemos valorar qué tipo de amor merecemos. Evitemos ser nuestros propios enemigos tolerando lo intolerable.

Fomentemos el autoamor para poner límites a lo que nunca deberíamos experimentar: sufrimiento. Si no te están amando como tú mereces, tal vez, la causa esté en ti porque tampoco te amas como necesitas. Actúa.

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  • Sarah R. Brauner-Otto, William G. Axinn, Dirgha J. Ghimire. Parents’ Marital Quality and Children’s Transition to Adulthood. Demography, 2020; DOI: 10.1007/s13524-019-00851-w
  • Simpson, J. A., Rholes, W. S., & Nelligan, J. S. (1992). Support seeking and support giving within couples in an anxiety-provoking situation: The role of attachment styles. Journal of Personality and Social Psychology, 62(3), 434–446. https://doi.org/10.1037/0022-3514.62.3.434