La terapia de interacción padres-hijos para los problemas de conducta en la infancia

La terapia de interacción padres-hijos es una intervención terapéutica desarrollada para tratar problemas de conducta en niños. Si quieres saber más sobre ella, ¡sigue leyendo!
La terapia de interacción padres-hijos para los problemas de conducta en la infancia
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla.

Última actualización: 29 marzo, 2022

De acuerdo con National Institute for Health and Clinical Excelence (NICE, 2006), la prevalencia de los trastornos de conducta en niños de 5 a 10 años es de un 6.9 % en niños y de un 2.8 % en niñas, de los cuales 4.5 % niños y 2.4 % niñas muestran rasgos negativistas-desafiantes.

Las dificultades más comunes que podemos identificar son desobediencia, oposición, agresividad, trastorno negativista desafiante, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el trastorno disocial. Estos problemas pueden derivar en una inadaptación social, familiar o escolar en el niño.

Para el tratamiento de estos trastornos se han desarrollo múltiples intervenciones, entre las que destaca la terapia de interacción padres-hijos. Este enfoque terapéutico ha sido creado originalmente para tratar problemas de conducta disruptiva en niño de 5-7 años y ha sido respaldada empíricamente por las investigaciones.

Niño gritando
La terapia de interacción padre-hijos se enfoca en el tratamiento de los problemas de conducta en niños de 5 a 7 años.

Terapia de interacción padres-hijos: ¿en qué consiste?

La terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés) es una terapia breve que ha sido diseñada para tratar problemas de conducta en la infancia. Fue desarrollada por Sheila Eyberg a partir de la influencia de la terapia de juego, los métodos operantes, los trabajos de Hanf sobre intervenciones en vivo con padres, el entrenamiento de padres, el trabajo de Baumrind y su perspectiva de los estilos parentales.

La PCIT busca generar una interacción padres-hijo saludable y asertiva con un estilo de comunicación claro, en la que queden bien definidos los límites en la crianza del niño. El objetivo general de esta terapia es mejorar la relación padres-hijo mediante el entrenamiento activo y en vivo de las interacciones con el niño.

En este tipo de terapia, la intervención sobre las relaciones es esencial. Los padres y los hijos conforman un sistema en el cual ambas partes se influyen mutuamente a través de las dinámicas relacionales que establecen. Las interacciones tempranas que los padres establecen con su hijo juegan un papel muy importante en la aparición y el refuerzo de las conductas disruptivas.

Intervenir sobre la relación es básico para generar un cambio en los patrones conductuales del niño; así como estos son los detonadores del comportamiento disfuncional, también pueden servir de generadores de nuevas conductas.

Para lograr eso, la PCIT propone convertir a los padres en los agentes del cambio entrenándolos, mediante el juego en vivo, en un rol parental positivo y en nuevas habilidades de modificación de conductas.

Características

Las principales características de la PCIT son las siguientes (García y Velasco, 2017):

  • Intervención con los padres y el niño a la vez: para tratar los problemas infantiles, la PCIT interviene sobre las relaciones entre los padres y los hijos, instruyendo a los padres en la aplicación de habilidades terapéuticas en la terapia de juego.
  • Entrenamiento directo de la interacción padres-hijos: mediante la observación o moldeamiento del comportamiento de los padres, se busca un cambio en la conducta del niño.
  • Uso de datos para guiar el tratamiento: las sesiones de entrenamiento inician con la observación de la interacción padres e hijo, con la finalidad de planear el entrenamiento partiendo de los datos recogidos de las observaciones.
  • Sensibilidad hacia aspectos del desarrollo: se busca que los padres tengan conocimientos de la etapa del desarrollo en la que está su hijo. Muchos padres esperan conductas de sus hijos que no son acordes con la etapa en la que ellos se encuentran.
  • Intervención temprana: este tipo de intervención es propia de la PCIT, ya que en ella se cree que el comportamiento disfuncional se establece e intensifica en las primeras interacciones entre padres e hijos.
  • Equipamiento y espacio especializado: la PCIT se realiza en dos salas. En una de ellas está destinada a la interacción padre/madre-hijo y debe tener, al menos, una mesa, tres sillas y juguetes. En la otra sala, es donde está el terapeuta, desde la cual él observa y moldea la interacción entre padres e hijos. Así, se necesita una infraestructura que conecte ambas salas, para que el terapeuta pueda ver y oír lo que sucede. Para esto se utiliza un cristal unidireccional y un intercomunicador con micrófono.
  • Se centra en patrones de interacción: la PCIT no se centra en conductas concretas, sino en patrones de interacción.
  • Filosofía positiva, no juiciosa: el terapeuta aplica con los padres las mismas habilidades que estos deben aplicar con sus hijos

Fases de la terapia de interacción padres-hijos

La terapia de interacción padres-hijos consta de dos fases: interacción dirigida por el niño (Child-Directed Interaction, CDI) y la interacción dirigida por los padres (Parent-Directed Interaction, PDI).

Fase 1: interacción dirigida por el niño

El objetivo de esta fase es instaurar una relación amorosa y positiva entre los padres y el hijo. Para ello, los padres son entrenados en el reconocimiento de las cualidades positivas del niño y en potenciar su desarrollo.

Las habilidades que se cultivaran en los padres se conocen como PRIDE (Praise, Reflect, Imitate, Describe, Enthusiasm).

  • Elogiar: consiste en realizar un juicio favorable sobre una actividad o resultado del niño. Los elogios se usan para reforzar conductas específicas que son apropiadas.
  • Parafrasear: es repetir y ampliar lo que el niño ha dicho. Por ejemplo, si ha dicho “carro”, los padres podrían responder “Sí un carro de color rojo”.
  • Imitar: copiar y ampliar una actividad que el niño está realizando de forma inmediata. Por ejemplo, si el niño ha construido una torre con legos, los padres construyen la misma torre agregándole un parqueadero.
  • Describir: hacer comentarios sobre el comportamiento del niño o sobre la situación. Por ejemplo, “estás poniendo el lego rojo sobre el azul”.
  • Entusiasmo: disfrutar del juego o actividad que se está compartiendo con el niño.

Durante esta fase también se instruye a los padres para que eviten dar órdenes, hacer preguntas, realizar críticas o señalar los errores que el niño ha cometido. Las críticas hacen que el momento del juego sea menos placentero para el niño y puede terminar afectando su autoestima.

Otro entrenamiento que se realiza es el de la ignorancia activa, que consiste en que los padres retiren el foco de atención del comportamiento inapropiado del niño y lo centren en los comportamientos positivos. Esto le enseña al niño que las conductas disruptivas no son una buena estrategia para captar la atención de sus padres.

Padres e hija en terapia
A través de la técnica del moldeamiento de la conducta de los padres se pretende conseguir un cambio en la conducta de los hijos.

Fase 2: interacción dirigida por los padres

Esta segunda fase está focalizada en las estrategias de disciplina. En este periodo, los padres aprenden a dirigirse a sus hijos y a aplicar consecuencias consistentes. Los pasos de esta fase son los siguientes:

  • Explicar a los padres el uso de ejercicios de obediencia.
  • Instruir a los padres en cómo dar instrucciones.
  • Definir con los padres cuando el niño es obediente.
  • Acordar y analizar las consecuencias de la obediencia y la desobediencia.
  • Explicar cómo ejecutar un tiempo fuera.
  • Entrenar a los padres en habilidades de disciplina.

Las sesiones de terapia en la PCIT oscilan entre 8 y 12 sesiones, con sesiones de seguimiento a 1, 3, 6 y 12 meses. La extensión del tratamiento depende del tipo de problema del niño y del aprendizaje de las habilidades de los padres. Las etapas del tratamiento son las siguientes (García y Velasco, 2014):

  • Evaluación pretratamiento del funcionamiento familiar y el niño (1 o 2 sesiones).
  • Enseñar habilidades de terapia de juego conductual (1 sesión).
  • Entrenamiento en habilidades de terapia de juego (de 2 a 4 sesiones).
  • Enseñar técnicas de disciplina (1 sesión).
  • Entrenamiento de técnicas de disciplina (4 o 6 sesiones).
  • Evaluación postratamiento del funcionamiento familiar y el niño (1 o 2 sesiones).
  • Sesiones extras si son necesarias y seguimiento.

La terapia de interacción padres-hijos ha demostrado ser eficaz; de hecho, existe un volumen considerable de estudios que avalan su efectividad. En ella, la intervención está centrada en la relación de los padres con los hijos y no en la conducta concreta del niño. Por consiguiente, se busca entrenar a los padres para que motiven nuevos patrones de conducta en sus hijos, partiendo de las dinámicas relacionales entre ambos.

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  • García, R. F. y Velasco, L. A. (2017). Terapia de interacción padres-hijos: un tratamiento infantil basado en la evidencia. Editorial síntesis.
  • García, R. F. y Velasco, L. A. (2014). Terapia de interacción padres-hijos (PCIT). Papeles del psicólogo35(3), 169-180.
  • Heymann, P., Heflin, B. H., & Bagner, D. M. (2020). Parent-Child Interaction Therapy: Theory and Research to Practice. In Selected Topics in Child and Adolescent Mental Health. IntechOpen.
  • Lieneman, C. C., Brabson, L. A., Highlander, A., Wallace, N. M., & McNeil, C. B. (2017). Parent–Child Interaction Therapy: Current Perspectives. Psychology research and behavior management.
  • National Institute for Health and Clinical Excelence (2006). Parent training/education programmes in the management of children with conduct disorders. https://www.scie.org.uk/publications/misc/parenttraining/parenttraining.pdf?res=true