Test psicológicos: características y funcionamiento

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 22 junio, 2018
Alejandro Sanfeliciano · 22 junio, 2018

Las pruebas o test psicológicos son las herramientas que utilizan los psicólogos para medir aquellas variables que les interesa conocer. Al igual que una báscula sirve para medir el peso, en psicología tenemos instrumentos que nos permiten conocer algunos parámetros sobre la ansiedad, las emociones y la personalidad, entre otros. Ahora bien, estos test solo son útiles si cumplen con unos estándares de calidad.

Así, todo instrumento de medición se basa en la formula X=V+E. Donde X representa la medición dada por el test, la cual es la suma de V, la puntuación real, más E, el error de medida. Esta ecuación tan sencilla nos muestra una forma de indagar en la calidad de los test psicológicos. Y a través de ella, podemos construir instrumentos donde X y V sean lo más similar posible en todos los sujetos. Por otro lado, es importante mencionar que al estudio acerca de cómo medir los constructos psicológicos se le denomina psicometría.

Ahora bien, ¿qué debemos hacer para construir un buen instrumento? ¿Qué indicadores tenemos para saber si los test psicológicos son buenos o malos? Para dar respuesta a estas preguntas, vamos a hablar de los aspectos a tener en cuenta a la hora de confeccionar un buen instrumento. Además, también explicaremos los conceptos de validez y fiabilidad, los cuales nos van a mostrar la calidad del test. Profundicemos.

Persona haciendo un test

¿Cómo construir test psicológicos?

La construcción de un test es un proceso laborioso que lleva muchas horas de trabajo e investigación. Como paso previo al proceso de construcción hay que responder a tres preguntas esenciales:

  • ¿Qué queremos medir con él?
  • ¿A quién queremos medir?
  • ¿Para qué lo vamos a utilizar?

La primera pregunta nos permite conocer la variable objeto de estudio. Parece una trivialidad definir bien qué queremos medir, pero si no se hace correctamente, puede llevar a una gran confusión. Un ejemplo histórico de esto ocurrió con la inteligencia: se empezaron a confeccionar diferentes instrumentos para medirla pero nadie la definió. Aún seguimos sufriendo las consecuencias de esto, teniendo multitud de definiciones dispares del constructo inteligencia y diversos test que miden cosas distintas.

Un aspecto clave a la hora de definir un constructo a medir es conocer a través de qué lo medimos. Los constructos psicológicos no se pueden observar directamente (véase, por ejemplo, la ansiedad), pero podemos medirlos a través de las conductas que generan. Por lo tanto, es necesario explicitar las conductas por las que se manifiesta la variable objeto de estudio.

La segunda pregunta nos es útil para adaptar el test a la población que queremos medir. Obviamente, no podemos hacer test psicológicos que valgan para todas las edades y condiciones. Por lo tanto, es esencial conocer cómo es la población objetivo y adecuar el instrumento a las necesidades y cualidades de los sujetos.

Todo test se construye con un objetivo e incluso pueden ser múltiples, como diagnosticar un trastorno, seleccionar a unos sujetos, investigar, etc. La tercera pregunta nos sirve para enfocar el instrumento hacia su utilidad. Aunque dos test busquen medir lo mismo, pueden diferir mucho si su objetivo es distinto. Por ejemplo, si lo que buscamos es medir la inteligencia, no va a ser el mismo test si queremos detectar niños superdotados que si queremos detectar deficiencias.

Así, las respuestas a estas tres preguntas suponen los cimientos de cualquier test psicológico. Un estudio profundizado de ellas será esencial, si buscamos construir un instrumento válido y fiable.

La calidad de los test psicológicos

En psicometría, a la hora de medir si un test cumple su función, existen dos indicadores fundamentales. Estos indicadores son la validez y la fiabilidad. A lo largo de la historia se han diseñado multitud de formulas estadísticas para calcularlas y probar la calidad de los test. Pero, ¿qué son la validez y la fiabilidad?

Validez de un test

Cuando hablamos de la validez de un test, nos referimos a la capacidad que tiene ese test de medir lo que quiere medir. Es decir, si queremos medir el grado de ansiedad en una persona, el test será válido si mide la ansiedad y solo la ansiedad. Puede parecer en cierta medida absurdo que un test llegue a medir algo que no queremos, pero cuando el constructo está mal definido es posible que la confección del instrumento derive en una validez muy baja.

Para medir la validez de un test hay varios recursos estadísticos. Los más comunes son la correlación del test que queremos medir con otro, del cual ya se ha comprobado anteriormente su validez, y evaluarlo a través de diferentes jueces expertos y ver hasta qué punto coinciden estos jueces.

Test de matrices progresivas de Raven

Fiabilidad de un test

El grado de fiabilidad es el baremo que nos indica la precisión que tiene un test a la hora de medir. Es decir, un test será fiable cuando pasamos dos veces el mismo instrumento a la misma persona y obtenemos el mismo resultado. Si cada vez que pasemos el test, el resultado es distinto, esto significaría que el error de medida sería tan alto que distorsiona los resultados. Es como si cada vez que pusiéramos el mismo objeto en una báscula diera un peso distinto.

También hay distintas estrategias estadísticas para medir la fiabilidad, pero la más conocida es pasar el mismo test dos veces a un grupo de personas y ver la correlación entra la primera y la segunda medida. Una correlación alta nos mostraría una fiabilidad alta y que el test cumple su función.

Por último mencionar que los test psicológicos son utilizados en todas las ramas de la psicología, desde la más aplicada hasta en investigación. Por ello, es esencial que su construcción esté totalmente controlada para que los resultados sean válidos y fiables.