5 síntomas iniciales de la ansiedad que pasan desapercibidos - La Mente es Maravillosa

5 síntomas iniciales de la ansiedad que pasan desapercibidos

Edith Sánchez 6 junio, 2018 en Psicología clínica 0 compartidos
Chica con ansiedad

Muchas veces los síntomas iniciales de la ansiedad pasan desapercibidos porque son sutiles e incluso, para el lego, puede parecer que no tienen nada que ver con este mal. Las neurociencias han detectado que esas señales aparecen tempranamente y constituyen una voz de alerta para entender qué pasa.

Una vez la ansiedad se ha instalado, los sentimientos que pueden predominar son la incertidumbre, el temor difuso y una especie de abismo interior. En la ansiedad confluyen síntomas físicos, psicológicos, cognitivos y emocionales. De ahí que sea una condición compleja, de la que no se sale fácilmente.

Como ocurre con todos estos problemas, cuanto más rápidamente se detecte, antes se podrá intervenir y mayores serán las posibilidades de superarlo. Por eso, es importante estar atentos a los síntomas iniciales de la ansiedad. Estos son 5 de ellos.

1. Pies fríos, uno de los síntomas iniciales de la ansiedad

La temperatura de los pies puede ser una pista de nuestro del estado emocional. Uno de los síntomas iniciales de la ansiedad puede ser tener los pies fríos, de manera recurrente y sin una razón fisiológica que lo explique en un análisis superficial. ¿Por qué se considera que puede ser el correlato de un estado ansioso?

Ocurre que cuando un ser humano se siente amenazado, el flujo sanguíneo se aumenta hacia los órganos que están en el torso. Básicamente, hacia el corazón y el sistema digestivo. Es una forma de reaccionar ante el peligro. Cuando esto ocurre, las extremidades, especialmente los pies, se irrigan menos. Por eso, la temperatura baja.

Pies frios, los síntomas iniciales de la ansiedad

2. Bostezos repetidos

Otro de los síntomas iniciales de la ansiedad es bostezar con mayor frecuencia de lo normal. Hay un estudio de la Bournemouth University (Inglaterra) que así lo corrobora. Según esa investigación, las personas bajo estados de ansiedad, miedo o pánico, tienden a bostezar con mayor frecuencia.

El estudio reveló que hay una relación directa entre el número de bostezos y la producción de cortisol, la hormona del estrés. A más bostezos, mayor cantidad de cortisol. Esto se debe a que el cortisol aumenta la temperatura corporal. El bostezo, por su parte, contribuye a bajar la temperatura.

3. Niebla mental

Se llama niebla mental a una condición que dificulta la concentración. Se experimenta como cierta sensación de irrealidad. La persona que la sufre siente que no logra conectar con el momento presente y el pensamiento no consigue formarse con facilidad.

Esa niebla mental también se llama “fibroniebla” y puede ser uno de los síntomas iniciales de la ansiedad. Hay tantas ideas en la mente, que se forma una especie de velo en tu pensamiento. Por eso es tan difícil enfocar la atención.

Mujer con nubes en la cabeza representando los síntomas iniciales de la ansiedad

4. Pesadillas recurrentes

Todos hemos tenido una pesadilla. Este fenómeno, asociado al sueño, puede estar relacionado con situaciones que hemos vivido, que nos han impresionado profundamente y que no hemos terminado de digerir. Sin embargo, cuando esto se vuelve recurrente, quizás sea una manifestación de ansiedad latente.

Los sueños, y en especial las pesadillas, pueden ser una manifestación de nuestro inconsciente. Quizás hablen de situaciones que no tenemos en nuestra conciencia, pero que están gravitando sobre nuestra vida. Así, las pesadillas pueden ser una señal inequívoca de ansiedad incipiente.

5. Sabor metálico en la boca

En la Universidad de Bristol (Reino Unido) se realizó un estudio sobre la ansiedad. Se descubrió que las personas ansiosas tienden a tener una percepción agudizada de los sabores salados y amargos. Así mismo, se ha establecido que uno de los síntomas iniciales de la ansiedad es un molesto sabor metálico en la boca.

Chica con sabor desagradable en la boca experimentando los síntomas iniciales de la ansiedad

Esto ocurre porque la ansiedad es una emoción potencialmente fuerte que en algunas personas estimula la proliferación de bacterias bucales. Esto, a su vez, conduce al sangrado de las encías. Sin embargo, este puede ser muy leve y por eso muchas veces no se aprecia a simple vista. Lo que sí se siente es el sabor metálico de la sangre en la boca.

La ansiedad, como otras condiciones psicológicas, se traduce en comportamientos que van conformando patrones. Sin darnos cuenta, aprendemos esos patrones y comenzamos a repetirlos. En otras palabras, aprendemos esas conductas ansiosas y las adoptamos. Cuando eso ocurre, salir de círculo es un reto que se complica.

Por eso es muy importante mantener una actitud de autoobservación. Detectar cambios, síntomas nuevos, molestias, por pequeñas que sean. Si logramos identificar la ansiedad en sus fases iniciales, estaremos en mejor posición para hacerle frente.

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

Ver perfil »
Te puede gustar