Tipos de validez: validez concurrente y validez de constructo

27 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Paula Villasante
El constructo se define como un concepto hipotético que forma parte de las teorías que intentan explicar la conducta humana. Ejemplos de ello podrían ser la creatividad o la inteligencia.

En términos psicométricos, la validez es un concepto que ha pasado por un largo proceso evolutivo. Anteriormente, se creía que un test era válido para aquello con lo que correlacionaba (2).

Como ya hemos citado en otros artículos, dentro de la validez existen cuatro tipos o categorías. Estas son: la validez de contenido, validez predictiva, validez concurrente y validez de constructo.

A continuación te explicamos en qué consisten la validez concurrente y la validez de constructo.

Validez concurrente

La validez concurrente se expresa mediante la valoración de los hechos presentes en el test. Para estimar este tipo de validez se administra el test y se correlaciona con el criterio -instrumento de medida validado previamente-.

Este tipo de validez es similar a la validez predictiva. Sin embargo, estos dos tipos de validez se diferencian en dos aspectos (1):

  • Las medidas del test y del criterio son obtenidas contemporáneamente.
  • En su uso principal. Este es obtener test como sustitutos de otros procedimientos menos convenientes por diversas razones. Un ejemplo podría ser un test de inteligencia colectiva, que se compara con un test de inteligencia individual.

El problema de este tipo de validez es poder encontrar test que sirvan como criterios válidos y confiables.

Personas interpretando datos estadísticos, validez concurrente y validez de constructo

Validez de constructo

El constructo se define como un concepto hipotético que forma parte de las teorías que intentan explicar la conducta humana. Ejemplos de ello podrían ser la creatividad o la inteligencia.

Este tipo de validez da respuesta a la pregunta: «¿Cómo se puede explicar psicológicamente la puntuación del test?«. La respuesta a esta pregunta puede verse como la elaboración de una «miniteoría» acerca de una prueba psicológica.

Así, la validez de constructo se define como la obtención de evidencias que apoyan que las conductas observadas en un test son (algunos) indicadores del constructo (1).

El proceso de validación de constructo implica (1):

  • Formular hipótesis y relaciones entre elementos del constructo, de este con otros constructos de la teoría y con otros constructos externos.
  • Seleccionar ítems (indicadores) que representen manifestaciones concretas del constructo.
  • Recogida de datos.
  • Establecer consistencia entre datos e hipótesis, y examinar el grado en que los datos podrían explicarse mediante hipótesis alternativas.

Hay diversos procedimientos para establecer la validez de constructo (1):

  • En base a la teoría sostenida en ese momento respecto del test, el psicólogo deduce ciertas hipótesis sobre la conducta esperada de las personas que obtienen puntuaciones diferentes en el test.
  • Se reúnen datos que confirman o no esas hipótesis.
  • En base a los datos acumulados, se toma la decisión relativa a si la teoría explica adecuadamente los datos. En el caso de que no sea así, se debe revisar la teoría y repetir el proceso hasta lograr una explicación más ajustada.

Así, el proceso de validación, en este caso, se encuentra en continua reformulación. Los resultados de los estudios que hagamos realmente no “validan” o “prueban” la teoría completa, puesto que nunca se puede demostrar una “construcción” en forma absoluta.

Simplemente se puede aceptar como la mejor definición del trabajo con la que podemos contar. Si los resultados son negativos, hay por lo menos tres interpretaciones posibles (1, 3):

  • La prueba puede no medir el “constructo” (no medir lo que queramos que mida, aunque sí mida algo).
  • El marco teórico puede ser erróneo, permitiendo que se hicieran inferencias incorrectas.
  • El diseño del experimento no permitía una prueba apropiada de la hipótesis. El fallo en el diseño suele ser el error más fácil de detectar; sin embargo, localizar de manera precisa el lugar del error es una tarea más compleja. La interpretación ambigua de los resultados negativos es un inconveniente evidente del procedimiento de validación de “constructo”.

La validez concurrente y la validez de constructo arrojan luz a la hora de validar un test. Así, hay otros aspectos a tener en cuenta a la hora de realizar una validación.

Personas haciendo estadística

Implicaciones prácticas en la validación de un test

Estas implicaciones deberían tenerse en cuenta en los cuatro tipos de validación: validación de contenido, validez predictiva, validez concurrente y validez de constructo. El psicólogo que utiliza un test debe tener en cuenta lo siguiente (1):

  • Antes de tomar decisiones sobre individuos o grupos, debe acumular toda la información disponible acerca del test.
  • Para la predicción o selección, el test debe estar validado en la situación específica donde se va a utilizar.
  • En cualquier situación, el psicólogo debe tener presente que nuestras ideas sobre la naturaleza de los rasgos y sobre todo lo que miden se modifica constantemente con nueva información.

La validez nos ayuda a analizar el test en psicología. Ya sabemos que un test es mejor cuanta más validez posea (a falta de otras variables). Un criterio que desgraciadamente en la investigación no siempre prima, ya que hay otros que entran en juego, como el económico o la disponibilidad.

  1. Tovar, J. (2007). Psicometría: tests psicométricos, confiabilidad y validez. Psicología: Tópicos de actualidad, 85-108.
  2. Muñiz, J. (Coord.) (1996). Psicometría. Madrid: Universitas.
  3. Cronbach, L. J. (1972). Fundamentos de la exploración psicológica. Madrid:
    Biblioteca Nueva.