Tiziano: biografía del gran pintor de Venecia

Camila Thomas · 25 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 25 abril, 2019
Tiziano fue un pintor del Alto Renacimiento, aclamado en toda Europa. Sus pinturas monumentales y el detalle en sus cuadros le hicieron adquirir fama y fortuna. Al momento de su muerte, Tiziano contaba con una amplia escuela de pintura.

De acuerdo con críticos e historiadores del arte, entre los cuales destacan Arnold Hauser y Ernst Gombrich, el impacto de la obra de Tiziano fue enorme. De hecho, fue reconocido como un gran pintor desde muy joven.

En sus retratos, Tiziano profundizó en el carácter humano logrando grabarlo en sus lienzos. Sus composiciones religiosas abarcan toda la gama de emociones, desde el encanto de sus jóvenes madonnas hasta las trágicas profundidades de la difunta crucifixión y el entierro.

En sus cuadros mitológicos, capturó la alegría y el abandono del mundo pagano de la Antigüedad. En sus cuadros de desnudos, Venus (Venus y Adonis) y el Danae (Danae con Nursemaid) estableció un estándar para la belleza física y el erotismo que nunca ha sido superado.

Tiziano fue célebre por su dominio del color; su obra creativa tuvo una profunda influencia en innumerables generaciones futuras de artistas. Grandes maestros, como Rubens y Nicolas Poussin, le hicieron un cumplido de imitación.

«Tiziano es el sol en medio de pequeñas estrellas, no solo entre los italianos sino también entre todos los pintores del mundo».

-Giovanni Lorenzo sobre Tiziano, 1950-

Apóstoles con Jesucristo, obra de Tiziano

Tiziano, infancia y viaje a Venecia

La fecha exacta de su nacimiento es una incógnita, Tiziano Vecellio o Vecelli nació en algún momento entre 1488 y 1490, en Pieve di Cadore, un pueblo cerca de Belluno, Italia.

Los primeros años de su vida transcurrieron en dicha localidad. Sus padres fueron Gregorio y Lucia Vecellio, quienes tuvieron cinco hijos, siendo Tiziano el mayor de sus hermanos.

Su padre fue un distinguido concejal y soldado. Se desempeñaba como superintendente del castillo de Pieve di Cadore y también gestionaba minas locales para sus dueños.

Muchos familiares, incluido el abuelo de Tiziano, eran notarios. Por esta razón, no es de extrañar que la familia del pintor se encontrara bien establecida en la zona.

A la edad de 10 años, en compañía de su hermano Francesco, fue enviado a vivir con su tío a Venecia. Viviendo en la ciudad, Tiziano nacería como artista. En un primer momento, ambos hermanos ingresaron como aprendices en el taller de un famoso mosaiquista, Sebastiano Zuccato.

Pocos años después, Tiziano ingresó en el taller del respetado pintor veneciano Giovanni Bellini. En este taller, germinó la primera generación de pintores de la Escuela veneciana: Giovanni Palma di Serinalta, Lorenzo Lotto, Sebastiano Luciani, y Giorgio da Castelfranco, conocido como Giorgione.

Primeras obras del maestro

Se dice que el fresco de Hércules que se encuentra en el palacio Morosini fue una de sus primeras obras. Otras fueron la Virgen y el Niño (la llamada Madonna gitana), que se encuentra en Viena; y la Visita de María e Isabel, ahora ubicada en la Academia de Venecia.

En 1508, los frescos del Fondaco dei Tedeschi pintados en colaboración con otro discípulo de Bellini, Giorgione di Castelfranco, marcaron el inicio de su carrera. Su bien avenida colaboración explica por qué es difícil distinguir entre los dos artistas en los primeros años del siglo XVI.

De estos frescos, solo los contornos arruinados sobreviven. En este encargo, la escena principal asignada a Tiziano fue la Alegoría de la Justicia.

Los dos jóvenes maestros también fueron reconocidos como los dos líderes de la nueva escuela de ‘arte moderno’. Este tipo de arte se asociaba a una pintura lograda de forma más flexible, es decir, liberada de la simetría y los restos de convenciones hieráticas que todavía se encontraban en las obras de Giovanni Bellini.

Después de la muerte temprana de Giorgione en 1510, Tiziano continuó pintando siguiendo su tradición durante algún tiempo. Sin embargo, su estilo pronto desarrolló sus propias marcas comerciales, que incluirían pinceladas audaces y expresivas.

La primera comisión independiente de Tiziano fueron los frescos de tres milagros de San Antonio de Padua, en 1511. De acuerdo con varios críticos de arte, la mejor composición es el Milagro del niño que habla.

Formación y fama de Tiziano

El anciano Giovanni Bellini murió en 1516, dejando a Tiziano sin rival en la Escuela Veneciana. Durante sesenta años, fue el maestro indiscutible de la pintura veneciana. Tiziano  sucedió a su maestro Giovanni Bellini y, para ello, comenzó a recibir una pensión del Senado.

“Evité deliberadamente los estilos de Rafael y Miguel Ángel porque era ambicioso con una distinción más alta que la de un imitador inteligente».

-Tiziano-

Durante este período (1516-1530), que se corresponde a su etapa de dominio y madurez, el estilo del artista cambió y se perfeccionó. Pasó de su estilo ‘giorgionesco’ temprano, a emprender temas más amplios y más complejos y, por primera vez, intentó un estilo monumental.

En 1518, produjo para el altar mayor de la iglesia de Frari su famosa obra maestra, la Asunción de la Virgen, todavía in situ. Esta extraordinaria pieza de colorismo, ejecutada a gran escala y rara vez vista en Italia, maravilló a todos.

El nombre de Tiziano cada vez brillaba más, se asociaba a arte y la fama no tardó en llegar; en 1521, el artista se encontraba en el momento de mayor popularidad. Aunque hacía tiempo que era reconocido, a partir de ese momento, los compradores se inclinaron todavía más por su trabajo.

A este período pertenece una de sus obras más extraordinarias, La muerte de San Pedro Mártir (1530), que lamentablemente fue destruida en 1867. Tan solo quedan copias y grabados de esta imagen. Esta obra combina violencia extrema y un paisaje, en su mayoría, compuesto por un gran árbol que se adentraba en la escena y parece acentuar el drama de una manera que mira hacia el barroco.

El artista continuó simultáneamente su serie de pequeñas Madonnas, que trató en medio de hermosos paisajes que servían de imágenes de género y pastorales poéticos. Este fue también el período de las grandes escenas mitológicas. Entre las que destacan las famosas Bacanales que podemos encontrar en el Museo del Prado. Tal vez, estas sean las producciones más brillantes de la cultura pagana del Renacimiento.

Amor sacro y amor profano de Tiziano

La inusual vida holgada del pintor

La reunión de Tiziano con el Sacro Emperador Romano, Carlos V, en Bolonia en 1530 sería un acontecimiento determinante en su vida. En esta ocasión, Tiziano ejecutó un retrato del Emperador de tamaño natural y tamaño real (ahora perdido), un ejemplo temprano de lo que todavía era un género extremadamente innovador en ese momento.

Rápidamente, se convirtió en el principal pintor de la corte imperial; de esta manera, obtuvo innmuerables privilegios, honores e incluso títulos. Desde este momento, fue el pintor más solicitado en las cortes de toda Europa.

El artista supo ganarse la admiración y la estima de los poderosos no solo por la belleza de su pintura, sino también por su propia actitud y por la sutileza conceptual con que construía sus cuadros.

Prueba de su fama es el elevado número de retratos firmados por Tiziano que guardaban las colecciones de personajes poderosos. Ningún otro pintor de la época pintó tantos retratos como Tiziano, aunque se cree que fueron los estudiantes del maestro quienes pintaron estos cuadros.

«No son los colores brillantes, sino un buen dibujo lo que hace que las figuras sean hermosas».

-Tiziano-

Tiziano recibía una pensión de D’Avalos, marqués del Vasto, y una elevada anualidad de Carlos V, de la tesorería de Milán. Otra fuente de ganancias era un contrato obtenido en 1542 para suministrar grano a Cadore. Esta era su ciudad natal que visitaba casi todos los años, donde fue considerado generoso e influyente.

Tiziano poseía una villa favorita en la vecina colina de Manza, desde la que hizo sus observaciones principales sobre la forma y el efecto del paisaje. El llamado molino de Tiziano, constantemente discernible en sus estudios, se encuentra en Collontola, cerca de Belluno.

Vida personal

En 1525 se casó con una señora llamada Cecilia, la hija de un barbero. La unión legitimó a su primer hijo, Pomponio, y dos más seguidos, incluido el favorito de Tiziano, Orazio, quien se convirtió en su asistente.

Alrededor de 1526, se familiarizó y, pronto, fue sumamente íntimo, con Pietro Aretino. Pietro fue una figura influyente y audaz que aparece tan extrañamente en las crónicas de la época. Tiziano le envió un retrato de él a Gonzaga, duque de Mantua.

Después de la muerte de Cecilia en 1530, Tiziano se volvió a casar y se convirtió en padre de una hija, Lavinia, pero también murió su segunda esposa. Se trasladó junto a sus hijos y consiguió que su hermana Orsa viniera de Cadore y se hiciera cargo de la casa pintor.

Tiziano tenía aproximadamente 90 años cuando la plaga que se desató en Venecia lo llevó a la muerte el 27 de agosto de 1576. Fue un hombre extremadamente longevo para su tiempo y fue la única víctima de la plaga en Venecia que recibió un entierro eclesiástico. Tiziano fue enterrado en la iglesia de Frari (Santa Maria Gloriosa dei Frari).

Su tumba estuvo cerca de su famosa pintura, la Madonna di Ca ‘Pesaro. Ningún monumento marcó su tumba hasta que, mucho tiempo después, los gobernantes austriacos de Venecia encargaron a Canova que proporcionara el gran monumento que hoy la decora.

Sus pinturas religiosas fueron verdaderos paradigmas de una pintura devocional con capacidad como ninguna otra para ‘mover los afectos’ de los fieles. A la vez, su producción mitológica lo convirtió en el pintor erótico por excelencia y con mayor poder para perturbar ciertos ánimos.

  • Checa, F., & Serraller, F. C. (1994). Tiziano y la monarquía hispánica: usos y funciones de la pintura veneciana en España (siglos XVI y XVII). Madrid: Nerea.
  • Portús Pérez, J. (1992). Entre el divino artista y el retratista alcahuete: el pintor en la escena barroca española.
  • Mancini, M., & Cremades, F. C. (2009). Ut pictura poesis: Tiziano y su recepción en España. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.