Trabajo cooperativo, un indispensable en las aulas

Raquel Lemos Rodríguez · 24 julio, 2018

El trabajo cooperativo debería estar presente en todos los centros educativos, tanto de primaria como de secundaria. Lo que se busca con esta metodología es realizar trabajos en grupo para que los alumnos desarrollen determinadas habilidades sociales y tomen conciencia de la importancia del esfuerzo individual de cada uno de los miembros del grupo para conseguir los objetivos propuestos por el equipo.

No obstante, las ventajas de llevar el trabajo cooperativo a las aulas son muchas más. Sin embargo, debido a las exigencias del temario y la rigidez de las unidades didácticas, se suele dejar de lado por la falta de tiempo. Esto limita el aprendizaje de los jóvenes que ven su educación reducida a la asimilación de múltiples ideas teóricas, muchas de las cuáles desconocen su puesta en práctica.

El método Montessori es el que más se ha preocupado por llevar el trabajo cooperativo a las aulas, no como un complemento, sino como la forma “ideal” de aprender. En la actualidad, aunque existen muchas escuelas que imparten este método, la gran mayoría se centran en los niños que están cursando la educación primaria, ya que a Montessori no le dio tiempo a desarrollar un método destinado al alumnado que se encuentra en los institutos.

niños en aula representando el trabajo cooperativo

Los valores que transmite el trabajo cooperativo

El trabajo cooperativo es esencial para que los alumnos puedan adquirir valores que les ayudarán a tener un desarrollo y crecimiento personal muy enriquecedor. Además, esta forma de trabajar les permitirá desarrollar algunas habilidades que les serán de gran utilidad en el futuro. Veamos, a continuación, algunos de los valores que puede adquirir el alumnado con esta metodología de trabajo.

  • Responsabilidad individual y grupal: si un miembro del grupo no hace su parte del proyecto, al final el equipo no podrá conseguir la meta propuesta. Por eso, el trabajo cooperativo ayuda al alumnado a desarrollar tanto su responsabilidad individual como grupal.
  • Humildad: el trabajo cooperativo permite que todos los miembros de un grupo se sientan iguales. Todos tendrán una parte de la tarea que hacer, pero nadie estará por encima de nadie. No están compitiendo entre sí. Pensemos en un barco y en que uno de sus integrantes quiere remar más rápido que los demás. El barco puede terminar volcando si no reman todos de forma coordinada.
  • Asertividad: realizar un proyecto en grupo es muy importante para desarrollar la asertividad. Saber gestionar las diferencias de opiniones, decir “no” a una idea descabellada y que cada uno de los miembros pueda sentir sus opiniones escuchadas es importante. Además, junto con este valor puede desarrollarse el del respeto.

“La unión hace la fuerza… cuando hay trabajo en equipo y colaboración, pueden lograrse cosas maravillosas”.

-Mattie Stepanek-

¿Cómo implantar el trabajo cooperativo en el aula?

Para llevar a buen término el trabajo cooperativo, los profesores tienen que cambiar la metodología que hasta el momento habían llevado a cabo para trabajar con el alumnado. Esto puede parecer muy difícil en un principio, pero es bastante sencillo si se conocen los pasos adecuados que se deben dar. Veamos cuáles son.

Formación de los equipos base

Una buena elección de los equipos hará que los grupos estén compensados y que la cooperación sea la adecuada. Para poder hacer esto es necesario conocer cómo trabaja cada alumno de manera individual. Por eso, antes de dar el paso de iniciar el trabajo cooperativo en clase, es imprescindible que el profesor se dé un tiempo para conocer a cada alumno, a menos que ya haya trabajado con ellos en cursos anteriores.

alumnos con profesor representando el trabajo cooperativo

En el caso de que otro profesor de otra materia diferente también quisiera optar por esta metodología de trabajo, sería conveniente hablar con él. Mantener los mismos grupos, aún en asignaturas diferentes, será conveniente para que el trabajo en equipo tenga éxito, sino se pueden desajustar las dinámicas de trabajo.

Realizar dinámicas de grupo

Antes de poner en práctica el trabajo cooperativo, es importante hacer dinámicas de grupo, esto quiere decir, pequeños trabajos o actividades que el alumnado tenga que llevar a cabo en equipo. De esta manera, se irán habituando a cooperar y empezarán a desarrollar la conciencia grupal.

Las clases de tutoría son un momento ideal para hacer estas dinámicas. Además, se pueden trabajar aspectos que tengan que ver con la motivación y las celebraciones ante un logro que haya conseguido un equipo por muy pequeño que sea.

“Un maestro que sabe estimular a sus alumnos y da a cada uno de ellos su confianza, obtendrá con más facilidad buenos resultados que aquel otro frío, distante y más crítico, que no sabe llevar un espíritu de lucha y esfuerzo a su alumnado”.

-Enrique Rojas-

profesora con alumnos representando el trabajo cooperativo

La cooperación en las aulas tiene un objetivo fundamental: lograr que los alumnos sean más autónomos, pero que al mismo tiempo sepan ayudarse mutuamente para conseguir un fin común. El trabajo cooperativo les ayuda a aprender con mayor facilidad, al mismo tiempo que desarrollan habilidades indispensables para su vida diaria. Prestarle más atención a esta forma de trabajar, que es apta para todas las asignaturas, ayudará a que el alumnado no se aburra y que aprenda habilidades y estrategias útiles para la vida.