Trastorno de estrés postraumático posparto: ¿qué debes saber?

El parto es un momento sumamente relevante para toda mujer. Pero, cuando se vive como una experiencia traumática, las secuelas a nivel personal y familiar pueden ser importantes.
Trastorno de estrés postraumático posparto: ¿qué debes saber?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 22 marzo, 2021.

Última actualización: 22 marzo, 2021

El trastorno de estrés postraumático posparto es uno de los desórdenes psiquiátricos más frecuentes en las mujeres que han dado a luz. Sus consecuencias son graves, generando un elevado malestar e impidiendo el funcionamiento normal de la madre en su vida diaria. Sin embargo, no siempre se identifica ni se atiende adecuadamente. Así como la depresión posparto es ampliamente conocida y tenida en cuenta, no sucede lo mismo en este caso.

Indudablemente el parto es un acontecimiento relevante en la vida de una mujer. Durante el mismo se desencadenan importantes procesos físicos y emocionales y se desarrolla una vivencia intensa que marca, positiva o negativamente, a la madre.

Desafortunadamente, entre el 1 % y el 6 % de las mujeres desarrollan un trastorno de estrés postraumático derivado de su experiencia de parto, y estas alarmantes cifras dan cuenta de la necesidad de medidas de prevención y tratamiento adecuadas.

Mujer triste por trastorno de estrés postraumático posparto

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático posparto?

En primer lugar, cabe señalar que no es lo mismo un parto traumático que el TEPT posparto. En el primer caso hablamos de aquellos partos que son percibidos por la madre como traumáticos; es decir, que son vividos (subjetivamente) como una amenaza grave para la propia vida o la del bebé, aunque objetivamente esto no haya sido así. Las mujeres que viven un parto traumático refieren haberse sentido indefensas y sin ningún control sobre la situación, así como haber sido tratadas sin consideración ni compasión por los profesionales sanitarios.

Esta vivencia puede desencadenar la aparición de emociones como estrés, insatisfacción, enfado o tristeza relativos a la experiencia de parto. Sensaciones que se prolongan en el tiempo, que afectan psicológicamente y que inciden en el miedo a volver a quedar embarazada. Sin embargo, estas manifestaciones son consideradas subclínicas (es decir, que no alcanzan el estatus del trastorno en sí mismo) y solo un pequeño porcentaje de quienes experimentan un parto traumático terminan desarrollando un TEPT.

Síntomas del trastorno de estrés postraumático posparto

Los síntomas del TEPT posparto son los mismos que aplican en cualquier otra situación vivida como un trauma, pero relacionados en este caso a la experiencia de dar a luz. Así, se caracterizan principalmente por:

  • Pesadillas, recuerdos intrusivos o flashbacks que llevan a la mujer a re-experimentar de forma recurrente el momento del parto.
  • Evitación de todos aquellos pensamientos, conductas y situaciones relacionados al evento traumático. Por ejemplo, la mujer puede evitar las revisiones obstétricas y ginecológicas, tratar de no interactuar con otras madres o incluso rehusar estar en presencia de su bebé.
  • Se da una restricción de la experiencia afectiva, apareciendo desinterés y falta de apego.
  • El estado de ánimo se caracteriza por ansiedad, irritabilidad, ira e hipervigilancia, pudiendo darse sentimientos de culpa, vergüenza o desesperanza.
  • Al recordar el parto se experimentan síntomas somáticos como sudoración, dificultades para respirar o palpitaciones.

Factores de riesgo asociados

La aparición del TEPT posparto depende en gran medida de cómo la mujer vive y percibe subjetivamente la experiencia, más que del riesgo real que esta entraña. Entonces, cabe preguntarse ¿por qué algunas mujeres son más susceptibles a desarrollar el trastorno que otras? Pues bien, algunos de los principales factores de riesgo son los siguientes:

  • Contar con antecedentes psiquiátricos o haber sufrido traumas previos
  • Asistir al momento del parto con escasa preparación psicológica, con miedo elevado, falta de información o expectativas poco realistas
  • Sufrir una cesárea de emergencia o un parto instrumentalizado
  • La ocurrencia de muerte fetal, la presencia de alguna discapacidad en el recién nacido o la necesidad de ingresarlo en cuidados intensivos también aumentan el riesgo.
  • Mala atención, malos tratos o falta de apoyo por parte de los profesionales sanitarios durante el parto.
  • Falta de apoyo profesional y por parte del entorno cercano durante el posparto.
Mujer angustiada en la cama

La importancia de la prevención en el TEPT posparto

Existen ciertos estudios que reflejan la eficacia de intervenciones psicoterapéuticas como la terapia cognitivo-conductual o el EMDR para el tratamiento del TEPT posparto. Sin embargo, la evidencia aún es insuficiente por la escasa conciencia que existe respecto al trastorno.

Dadas las graves consecuencias que puede suponer para la mujer a nivel personal, de pareja y de vinculación con el bebé, las medidas de prevención se hacen indispensables; sobre todo, un seguimiento atento, empático y continuado por parte de los profesionales sanitarios durante todo el proceso de embarazo, parto y posparto. Pero, además, la detección temprana del trastorno resulta fundamental para evitar que se cronifique.

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