Trastorno por excoriación: síntomas, causas y tratamiento

Trastorno por excoriación: síntomas, causas y tratamiento

Valeria Sabater 11 diciembre, 2017 en Psicología clínica 0 compartidos
Mujer tocándose la espalda debido a el trastorno por excoriación

La relación entre las enfermedades de la piel y nuestros estados emocionales es a menudo más que evidente. Un ejemplo de ello es el trastorno por excoriación o la dermatilomanía, que consiste en una necesidad incontrolable de rascarse, pellizcarse o quitarse costras del acné hasta originarse auténticas y llamativas lesiones cutáneas.

Es posible que nunca hayamos oído hablar de la dermatilomanía. Por el contrario, puede que nos lo acaben de diagnosticar o que quizá, pertenezcamos a ese sector de la población que aún no es plenamente consciente de que tal vez, padece este mismo problema. Por extraño que nos parezca es algo bastante común, un efecto asociado muy a menudo a la depresión, a los trastornos de ansiedad o los trastornos obsesivo compulsivos (TOC).

Si hay algo evidente, es la necesidad de que los dermatólogos desarrollen la habilidad de ver más allá de la piel en los pacientes con escoriaciones psicógenas.
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Asimismo, es interesante saber además que la literatura médica recoge desde hace más de un siglo este tipo de condición psicológica. Apareció por primera vez en 1875 con el nombre de “escoriación neurótica”. Más tarde, el dermatólogo francés Brocq describió el llamativo caso de un paciente adolescente que, de forma casi constante, se rascaba esas áreas donde tenía acné hasta el punto de dejar su rostro casi desfigurado.

Hay casos extremos y hay pacientes con una sintomatología más leve donde se evidencia una vez más, que una buena parte de los problemas dermatológicos tienen una base psiquiátrica que es necesario detectar y tratar. Por ello, hay quien suele pasar todo un periplo de costosos tratamientos para esas afecciones en la piel sin que se le diagnostique previamente la auténtica raíz del problema: un exceso de estrés, quizá, una elevada ansiedad tal vez o una depresión encubierta…

Veamos más datos seguidamente sobre el trastorno por excoriación.

Cabeza rasgada

Trastorno por excoriación: ¿qué es y a quién afecta?

El trastorno por excoriación o dermatilomanía aparece en el DSM-V (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) en el apartado de trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados. ¿Qué quiere decir esto? Significa que estamos ante alguien que tiene una necesidad constante por rascarse, por pellizcarse, por morder o rozar acné sin que pueda controlar en ningún momento dicha conducta. Lo lleva a cabo de forma automática, persistente.

Hay expertos que ven el trastorno por excoriación un tipo de adicción, una necesidad incontrolable por rascar esa región del cuerpo donde se percibe un defecto. Sea como sea, lo que está claro es que estamos ante una condición psiquiátrica, ante una conducta donde el paciente no ve que se está causando daños, heridas que derivan en infecciones y que poco a poco desfiguran su imagen.
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¿A quién suele afectar?

Los datos no dejan de ser llamativos: se estima que el trastorno por excoriación afecta a un 9% de la población. Aparece en ambos sexos, sin embargo, suele prevalecer mucho más en las mujeres. Asimismo, la edad comprendida en la que más suele aparecer este trastorno es entre los 30 y los 45 años.

¿Por qué se lleva a cabo esta conducta?

A día de hoy la dermatilomanía aún no se comprende en profundidad. Una de las hipótesis es que el rascado de la piel genera calma o sirve para canalizar el estrés, la ansiedad, los pensamientos negativos, los miedos, las frustraciones… No obstante, tal costumbre se lleva a cabo de manera automática, hasta el punto de que puede realizarse mientras uno lee, estudia, ve la televisión, etc.

Asimismo, es común que el trastorno por excoriación venga acompañado por otro tipo de condiciones psiquiátricas:

  • Ansiedad generalizada.
  • Trastornos de la alimentación.
  • Traumas de infancia asociados a abuso sexual.
  • Depresión.

Por otro lado, algo que conviene tener en cuenta es que en un 40% de los casos existe un componente genético. Es decir, este trastorno presenta un patrón hereditario muy similar al de la tricotilomanía.

persona que sufre el trastorno por excoriación

Tratamiento para el trastorno de excoriación

Puede que, a simple vista, a más de uno le parezca una manía cualquiera, algo inocuo e incluso inocente. Es necesario incidir una vez más que estamos ante un trastorno psiquiátrico donde la conducta, en apariencia inocente del paciente, termina causando lesiones graves. Hay quien utiliza las uñas o los dientes, otros acaban haciendo uso de las pinzas de depilar o incluso de agujas. Y el objetivo (la necesidad) siempre es la misma, retirar piel.

La estrategia terapéutica en estos casos, tal y como podemos deducir, es multidisciplinar.

  • Por un lado, se llevará a cabo un tratamiento dermatológico para curar esas heridas cutáneas. 
  • Asimismo, y una vez se lleve a cabo un buen diagnóstico, se aplicarán al paciente tanto terapias farmacológicas como no farmacológicas para abordar el aspecto psicoemocional.
  • La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, es la que más éxitos genera en estos casos.
  • Por otro lado, también se ha demostrado la efectividad de tratamientos farmacológicos a base de antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos. No obstante, todo dependerá sin duda de las características personales de cada paciente.

guantes para el trastorno por excoriación

Como curiosidad: en los últimos años se están comercializando guantes para personas con trastorno de excoriación. Es un simple complemento cotidiano en el que canalizar el ansia, y donde la persona puede entretenerse rozando los ornamentos incrustados en la propia lana.

Es solo un ejemplo de cómo día a día se van visualizando mucho más este tipo de realidades psicológicas, complejidades personales que cada vez se comprenden mucho mejor y que tienen a su alcance estrategias, tratamientos y terapias más efectivas.

Referencias bibliográficas

Arenas R. (2005) Dermatología. Atlas, diagnóstico y tratamiento. México: McGraw-Hill; pp. 263-269.

Arnold L, Auchenbach M, McElroy S. (2001) Psychogenic excoriation. Clinical features, proposed diagnostic criteria, epidemiology and approaches to treatment. Central Nervous System Drugs. 15(5): 351-9.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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