Trastornos del despertar del sueño NO REM: qué son, tipos y causas

Los trastornos del despertar del sueño NO REM se dividen en terrores nocturnos y sonambulismo. Si bien es frecuente que estas parasomnias se sufran en la infancia, también los adultos podemos vivirlas a causa de la ansiedad.
Trastornos del despertar del sueño NO REM: qué son, tipos y causas
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 04 febrero, 2022

Los trastornos del despertar del sueño NO REM son un tipo de parasomnia que aparece en el primer tercio de la noche. Por lo general, se manifiestan de dos maneras: en terrores nocturnos o experiencias de sonambulismo. Si bien es cierto que son alteraciones muy frecuentes en la infancia, también es común vivirlas en la edad adulta cuando pasamos por una etapa de estrés o ansiedad.

Lo llamativo de estos fenómenos es que cursan con percepciones, sensaciones y procesos fisiológicos muy intensos. Sin embargo, es frecuente que la persona termine olvidándolos a la mañana siguiente. Así, y a pesar de que se estime que entre el 10 y el 30% de los niños han hecho frente a este tipo de parasomnias, seguimos sin comprender muy bien su mecanismo y por qué suceden.

Se sospecha que son genéticos, pero hay también diversos factores que median en su aparición, como el cansancio, la preocupación y no dormir las horas suficientes. Asimismo, es importante tener en cuenta que las pesadillas no entran dentro de este tipo de condiciones relativas al sueño NO REM.

Una de las características de este tipo de trastornos del despertar es que los ojos siempre permanecen abiertos, tanto en los terrores nocturnos como durante el sonambulismo.

pequeño que padece Trastornos del despertar del sueño NO REM

Trastornos del despertar del sueño NO REM: ¿en qué consisten?

Los trastornos del despertar del sueño NO REM o sin movimientos oculares rápidos son episodios repetidos en los que la persona padece despertares incompletos o confusionales. Estos fenómenos, que surgen entre una y tres horas tras habernos dormido, se manifiestan de varias maneras, bien mediante el sonambulismo o los terrores nocturnos.

También es común experimentar una tercera dimensión y son los despertares súbitos y confusos. Esto último puede aparecer con mayor frecuencia entre las personas de edad más avanzada. Sea como sea, cabe señalar que no son condiciones precisamente infrecuentes o extrañas entre la población. 

Trabajos de investigación, como los realizados en el King’s College London, recuerdan que son muchas las personas que lidian con este tipo de parasomnias por causas genéticas. Son experiencias que pueden afectar a la calidad de vida. No obstante, lo positivo es que disponemos de estrategias psicológicas muy válidas para abordar estos problemas sin necesidad de recurrir a los fármacos.

Las pesadillas aparecen en el sueño REM y durante la segunda mitad de la noche. Los trastornos del NO REM, como los terrores nocturnos, aparecen mucho antes y, por lo general, nos cuesta mucho recordar esas vivencias.

Tipos: terrores nocturnos y sonambulismo

Desde el 2013, los trastornos del despertar del sueño NO REM aparecen ya en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5, expresados en dos subtipos: los terrores nocturnos y el sonambulismo. Para su correcta identificación deben cumplirse una serie de criterios.

Sonambulismo

Consiste en un tipo de experiencia en la que la persona se levanta de la cama durante el sueño. Durante ese proceso, permanece dormida e incapaz de reaccionar ante los estímulos de su entorno. No se comunica, no escucha ni percibe nada.

  • Para su diagnóstico, debe aparecer durante el primer tercio de la noche.
  • Quien lo sufre no puede explicar con claridad lo que le ha sucedido. Tampoco lo recuerda muchas veces.
  • Estos episodios causan malestar clínico. La persona sufre algún tipo de deterioro, bien emocional, social… debido a esta parasomnia.
  • Suele haber antecedentes familiares.
  • Tiene su inicio en la infancia.

Terrores nocturnos

Este tipo de parasomnia cursa también con despertares repentinos durante las primeras horas de sueño. Son vivencias que cursan con gritos, pánico, una elevada tensión y miedo. La sensación de amenaza es súbita e intensa y se acompaña de sudoración, dilatación de las pupilas, respiración rápida…

  • Resulta muy complicado consolar al niño o al adulto porque esa persona no reacciona. Por lo general, quien tiene una pesadilla despierta y la recuerda. Sin embargo, quien sufre terrores nocturnos, tras ese episodio vuelve a recuperar el sueño profundo y olvida lo sucedido.
  • Estos episodios duran pocos minutos.
  • Se estima que la prevalencia está en 1-5 % en la población infantil y en un 1 % en adultos.

¿Cuáles son las causas?

Es importante tener en cuenta que, por término medio, son muchas las personas que sufren ambos subtipos de despertares, (tanto sonambulismo como terrores nocturnos). Esto ya nos da una pista evidente de que hay algún tipo de fisiopatología subyacente común. Una de ellas es la genética.

  • Es decir, por lo general los trastornos del despertar del sueño NO REM se pasan de padres a hijos.
  • En la infancia, estos episodios se relacionan también con situaciones de estrés, ansiedad por separación e incluso por simple falta de sueño acumulada.
  • En la edad adulta este tipo de parasomnias aparecen también en épocas de mayor preocupación o ansiedad. Asimismo, también cabe señalar que tanto los terrores nocturnos como el sonambulismo pueden cursar junto a diversos trastornos de la personalidad.
  • Por último, no podemos descartar que este tipo de trastorno del sueño se relacione con la apnea obstructiva del sueño algunas veces.

Los pacientes con parasomnias no REM pueden beneficiarse de la terapia conductual específica para el sueño

Mujer dormida que sufre Trastornos del despertar del sueño NO REM

¿Cómo se trata?

Es importante contar con una correcta evaluación previa para conocer el desencadenante de estos episodios nocturnos del despertar. De este modo, vale la pena saber que enfoques como la terapia cognitiva conductual  o la terapia de reducción del estrés basada en el mindfulness son modelos muy efectivos para los trastornos del sueño.

De hecho, actualmente se usan para el tratamiento del insomnio con gran eficacia. Por tanto, si bien es cierto que los fármacos pueden ayudarnos en estos casos, siempre obtendremos resultados más estables y prometedores mediante la terapia psicológica. Tengámoslo en cuenta.

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