Trastornos extrapiramidales: características, tipos y consecuencias

30 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana
¿Sabes en qué consisten los trastornos extrapiramidales? En este artículo te contamos qué son, a qué funciones afectan y cómo se clasifican.

¿Has oído a hablar alguna vez de los trastornos extrapiramidales? Se trata de trastornos motores que se caracterizan una pérdida en la fluidez y eficacia de los movimientos. Algunos ejemplos son los espasmos, las convulsiones, los temblores, la agitación… Existe una gran variedad de ellos y se pueden clasificar en tres grupos según dos criterios: la ritmicidad y la estereotipación.

Estos trastornos surgen como consecuencia de algún daño en el sistema nervioso extrapiramidal, encargado de la motilidad (movilidad) involuntaria del organismo.

Los trastornos más típicos de este grupo son los que caracterizan la enfermedad de Parkinson, pero existen muchos más. Sin más preámbulo, vamos a conocer qué trastornos extrapiramidales existen y qué caracteriza a cada uno de ellos.

Persona mayor con párkinson

Trastornos extrapiramidales: ¿Qué son?

Los trastornos extrapiramidales son trastornos del movimiento que afectan el sistema nervioso extrapiramidal. Por su parte, el sistema extrapiramidal está configurado por una red de neuronas que forma parte del sistema nervioso central (SNC) y, a su vez, del sistema motor. Dicho sistema (el motor) se relaciona con la función de coordinación del movimiento.

El sistema extrapiramidal, que interviene en la regulación de la motilidad involuntaria está formado por las vías nerviosas polisinápticas, que incluyen dos tipos de núcleos: los basales y los subcorticales.

¿Por qué se llama sistema extrapiramidal? Básicamente para distinguirlo de los tractos de la corteza motora que viajan a través de las pirámides de la médula; las pirámides son porciones del bulbo raquídeo, un segmento del tronco encefálico.

En los trastornos extrapiramidales existe una pérdida de la fluidez y la eficacia de los movimientos; se diferencian de los trastornos piramidales en que estos últimos implican la pérdida parcial o total del movimiento (por ejemplo una parestesia, una tetraplejia, etc.).

Clasificación de los trastornos extrapiramidales

Los trastornos extrapiramidales aparecen en algunos trastornos orgánicos y psiquiátricos, o como consecuencia de la toma de fármacos antipsicóticos, como veremos a continuación.

Estos se clasifican en tres grupos: 1) rítmicos, 2) no rítmicos y estereotipados y 3) no rítmicos y no estereotipados. Vamos a ver qué trastornos engloba cada grupo y a definir cada uno de ellos según el Manual de psicopatología de Belloch et al. (2010):

1) Trastornos rítmicos

Este tipo de trastornos implican movimientos musculares oscilatorios en torno a un punto fijo del cuerpo, en forma de sacudidas involuntarias, rítmicas y rápidas. Son los clásicos temblores (típicos del Parkinson) e incluyen los siguientes tipos:

  • Temblores de reposo o parkinsonianos: aparecen en reposo, sin hacer nada.
  • Temblores posturales: aparecen al iniciar o efectuar algún movimiento.
  • Temblores intencionales: aparecen durante los movimientos voluntarios.

2) Trastornos no rítmicos y estereotipados

En este segundo grupo de trastornos extrapiramidales encontramos dos:

  • Tics: movimientos musculares locales, rápidos y espasmódicos que se manifiestan de forma involuntaria, aislada, inesperada, repetitiva, frecuente, sin propósito y a intervalos irregulares.
  • Estereotípias: repetición continuada e innecesaria de movimientos o gestos que a diferencia de los tics, son organizados y generalmente complejos (se parecen a los rituales de un paciente obsesivo).

3) Trastornos no rítmicos y no estereotipados

Este es el grupo más amplio de trastornos extrapiramidales e incluye los siguientes trastornos motores:

  • Espasmos: implican la contracción involuntaria y exagerada de un músculo o grupo muscular.
  • Convulsión: es la contracción involuntaria severa de la musculatura esquelética en conjunto. Las convulsiones son causadas por una actividad eléctrica anormal en el cerebro (por ejemplo en las epilepsias).
  • Distonía aguda: la distonía implica contracciones involuntarias de los músculos del cuello, extremidades y tronco superior. La persona que padece distonía puede realizar además muecas extravagantes que acentuarían aún más su comportamiento asociado a la distonía. Su padecimiento puede llegar a desembocar en tortícolis o en contracciones musculares crónicas.
  • Discinesia: implica movimientos involuntarios. La discinesia puede ser de diferentes tipos:
    • Discinesia tardía: movimientos involuntarios y raros en la lengua, boca y cara (como por ejemplo masticar).Recibe el nombre de “tardía” porque puede tarda meses, e incluso años, en aparecer, tras la toma de antipsicóticos. Así, la discinesia tardía consiste en movimientos relativamente complejos y estereotipados (como por ejemplo: sacar la lengua, fruncir el ceño, hacer movimientos de succión, etc.).
    • Corea: movimientos aleatorios, breves y espasmódicos de la parte distal de las extremidades (semejantes al baile).
    • Balismo: movimientos violentos y de gran amplitud en la parte proximal de las extremidades (por ejemplo lanzar algo con una parte del cuerpo)
    • Atetosis: flujo continuo de movimientos lentos y serpenteantes, posturas retorcidas, alternantes en manos y pies.
  • Acatisia: la acatisia es uno de los trastornos extrapiramidales más frecuentes; consiste en una inquietud motora intensa. La persona que sufre acatisia afirma no poder dejar de moverse. Esto afecta al sueño, a la atención y a otros ámbitos de la vida.
  • Akinesia (acinesia): la akinesia, otro trastorno extrapiramidal, es la ausencia total de movimientos. También se define como la incapacidad para iniciar un movimiento voluntario.
  • Bradicinesia: la bradicinesia conlleva lentitud de movimientos. Puede aparecer en trastornos como la depresión.
  • Agitación: otro trastorno muy común, sobre todo en trastornos como: el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), trastornos psicóticos, agitaciones reactivas, agitaciones orgánico-cerebrales, etc. Implica exceso de movimientos.
  • Manierismo: movimientos denominados parásitos, que aumentan la expresividad del que los emite. Aparece, por ejemplo, en algunos subtipos de esquizofrenia.
  • Catatonía: es un síndrome clínico que conlleva los siguientes síntomas: catalepsia, estereotípias y ecosíntomas.
  • Cataplejía (cataplexia): no confundir con el anterior; la cataplejía implica la pérdida repentina del tono muscular.
  • Ecosíntomas: implican la repetición de ciertos movimientos en otra persona. Aparece en el síndrome de catatonía.
  • Atonía: implica una falta de tono muscular. En cuanto a su manifestación, aparece en algunos trastornos como la parálisis cerebral, por ejemplo.
  • Hipotonía: similar al anterior, pero en este caso implica bajo tono muscular.
  • Ataxia: implica una alteración en la coordinación muscular, que impide o dificulta realizar acciones como: caminar, coger objetos, coordinar diferentes tipos de movimientos, etc.
Persona sujetándose la mano

Calidad de vida

Los trastornos extrapiramidales pueden afectar gravemente el funcionamiento de la vida diaria de la persona, ya que estamos en constante movimiento y si este está alterado, esto puede afectar a nuestra calidad de vida.

Lógicamente, cada trastorno tendrá sus repercusiones, mayores o menores. Lo importante es encontrar la causa que produce estos trastornos y buscar el tratamiento que más se adecue a nuestro caso.

Por otro lado, este tipo de trastornos pueden cursar con otros, como puede ser una depresión o un trastorno de ansiedad generalizada. En este caso, será esencial pedir ayuda y tratar tanto los síntomas de base como sus desencadenantes. Un buen neuropsicólogo, un psicólogo clínico, un médico especialista, etc., son profesionales que pueden ayudarnos en estos casos.

“Los movimientos no solo los hacemos por movernos; cada movimiento tiene su propósito, siempre tiene alguna intención”.

-Maria Montessori-