La corteza motora: características y funciones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 22 noviembre, 2018
María Alejandra Castro · 22 noviembre, 2018
La corteza motora consta de tres áreas del lóbulo frontal, que al estimularlas hacen que se muevan diversas partes de nuestro cuerpo.

Gracias a nuestro cerebro podemos planificar, comer, correr e incluso sonreír. Es a través de las complejas pero fascinantes funciones de la corteza motora cerebral que llevamos a cabo diversas acciones nuestro día a día. Se trata de una parte de nuestro cerebro que nos ayuda a controlar, ejecutar y planificar el movimiento.

Además, nos permite reaccionar ante estímulos, lo cual es esencial para nuestra supervivencia. Pero esta parte de nuestro cerebro no actúa sola. Estos movimientos pueden suceder gracias a las diversas conexiones y la asociación con otras áreas de nuestro organismo.

A través del artículo veremos: cuál es su localización y cuáles son sus estructuras y funciones. Además de patologías asociadas cuando hay una lesión o cuando no funciona adecuadamente. Exploremos la corteza motora, también llamada motriz.

¿Qué es y dónde se encuentra la corteza motora?

La corteza motora es una de las partes del telencéfalo, que a su vez hace parte del encéfalo. Su función principal es la de favorecer el movimiento. Entonces, a través de ella generamos, mantenemos y finalizamos los movimientos.

Gracias a la corteza motora se dan los movimientos voluntarios de forma consciente. Esta región del cerebro se encuentra ubicada en el lóbulo frontal, justo por delante de la cisura de Rolando y de la región somatosensorial.

Ahora bien, esta región consta de una representación llamada homúnculo de Penfield, se trata de un área que indica las partes de la corteza en donde se da el movimiento, dentro de los que hay algunos que sobresalen por su gran tamaño. Por ejemplo, las manos (especialmente el pulgar), la lengua y la cara.

Corteza motora señalada en un cerebro

¿En qué regiones se divide la corteza motora?

La corteza motora integra diversas áreas, a través de las cuales es posible el movimiento. Observémoslas:

  • Corteza motora primaria. Es el área principal que se encarga de generar los impulsos nerviosos que se necesitan para la producción del movimiento voluntario. Además, se encarga de enviar órdenes a los músculos voluntarios del organismo. De esta forma, se contraen o se tensan. Se trata de una región con umbral de excitación bajo.
  • Área motora suplementaria. Consiste en un área que coordina los movimientos de las posturas. Así, colabora la secuencia de movimientos en grandes grupos de músculos.
  • Áreas premotoras. Son áreas con un umbral de excitación alto. Además, se encarga de almacenar movimientos que provienen de experiencias del pasado. Así, coordina y a la vez programa la secuencia de movimientos y la actividad de la corteza motora primaria. Se localiza por delante de la corteza motora primaria y próxima a la cisura de Silvio. También se relaciona con los movimientos requeridos para el habla.
  • Área motora del lenguaje de Broca. Se trata de un área que permite la producción del lenguaje hablado. Por ende, los movimientos musculares necesarios. Se encuentra en las porciones opercular y triangular de la circunvolución frontal inferior.
  • Área de la corteza parietal posterior. Consiste en una región que transforma la información visual y de más sentidos en motora. Se trata de una región que a veces aparece dentro de la clasificación motora debido a que tiene que ver con el movimiento, aunque en otras ocasiones aparece como sensorial debido a su relación con los sentidos.

Patología de la corteza motora

Una lesión en esta parte del cerebro puede traer graves consecuencias. Esto se debe a que es necesaria para la mayoría de las acciones que ejecutamos en el día a día. Algunos problemas relacionados con esta corteza son:

  • Parálisis. Consiste en la pérdida total o parcial del movimiento de una o más partes del cuerpo. Cuando la lesión se produce en un hemisferio se presentará en el lado contralateral, por ejemplo al lesionarse la corteza motora del hemisferio izquierdo, el lado afectado será el derecho.
  • Apraxias. La persona no es capaz de llevar a cabo movimientos cuando se le solicita. Entonces, la persona entiende la orden que le dan y cuenta con la disposición para llevarla a cabo, pero carece de control de la ejecución motora.
  • Disartrias. Se trata de una alteración del habla. La persona cuenta con dificultad para articular sonidos o palabras.
  • Agrafia. Consiste en la falta de capacidad para expresar ideas y pensamientos a través del lenguaje escrito.
  • Afasia de Broca. En este caso la persona sufre una alteración del lenguaje expresivo. Los signos están relacionados con la producción del habla. Así, se caracteriza por dificultad para articular o gesticular palabras, alteraciones en la escritura y problemas para recordar las palabras.

Afasia

Ahora bien, la investigación sobre la corteza motora es constante, pues a través de ella se pretende encontrar respuestas que ayuden para determinar cómo repararla después de una lesión. Para la muestra un botón, Bunkerot y colaboradores publicaron en el 2018 una investigación en la Revista Restorative Neurology and Neuroscience que favorece esta búsqueda.

En el artículo de este grupo se evidencia la importancia de la corteza motora para el movimiento. En su investigación muestran la plasticidad adaptativa de la corteza motora después de la reconstrucción con agarre en individuos con tetraplejia. Entonces, la metodología quirúrgica que presentan es una ventana a la neuroplasticidad cortical, después de la recuperación de la función del brazo y la mano.

Estas aproximaciones de la neurociencia nos ayudan a saber cómo responde la corteza ante lesiones y tratamiento. Este es el comienzo de un camino para encontrar soluciones definitivas para los daños corticales. He ahí su importancia.

Ahora bien, la corteza motora es el eje de nuestro movimiento. Sin ella, no podríamos ejecutar las acciones que acostumbramos. A través de sus codificaciones y conexiones envía y recibe señales a y desde diversas partes de nuestro organismo. Así, proporciona los movimientos voluntarios conscientes y, por lo tanto, así podemos relacionarnos con el mundo a nivel motor.

  • Bear, M. F. Connors, B. W., Paradiso, M.A., Nuin, X. U., Guillén, X. V. & Sol Jaquotot, M. J. (2008). Neurociencias: la exploración del cerebro. Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wikins.
  • Bunketorp Käll, L., Cooper, R.J. Wangedell, J., Fridén, J., & BjöRNSDOTTER, m. (2018). Adaptative motor cortex plasticity following grip reconstruction in individuals with tetraplegia. Restorative neurology and neuroscience, 36 (1), 73-82.