Más allá de la esquizofrenia: los trastornos psicóticos

5 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Loreto Martín Moya
Existen muchos trastornos englobados en el espectro psicótico, aunque muchas veces el foco de atención se ha puesto en la esquizofrenia. En este artículo se presentan dichos trastornos —como el esquizofreniforme o el delirante— cuyos mecanismos son parecidos. No obstante, es importante saber diferenciarlos a la hora de realizar un diagnóstico o elaborar un tratamiento.

Al contrario de lo que se suele pensar, en el marco de los trastornos psicóticos, las personas con esquizofrenia no constituyen un grupo homogéneo. Es más, usualmente los trastornos presentan un grupo homogéneo de síntomas. En el caso de la esquizofrenia, esto no es del todo así.

Ningún síntoma de la esquizofrenia es patognomónico. Esto significa que no hay ningún síntoma principal que sea la esencia de dicha afección. Por ello, más que de esquizofrenia, debería de hablarse de esquizofrenias.

Asimismo, existen otros trastornos psicóticos aparte de la esquizofrenia. En este artículo se presentan aquellos a veces difuminados por la sombra de la esquizofrenia.

Trastornos psicóticos: más allá de la esquizofrenia

Dentro del DSM-5, el vademécum psicológico, se recogen en un mismo apartado el espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos —además del trastorno esquizotípico de la personalidad—. Se engloban juntos porque se definen por alguna anomalía definida por: delirios, alucinaciones, pensamiento desorganizado, comportamiento motor muy desorganizado y síntomas negativos.

A continuación, se presentan esas afecciones recogidas dentro de los trastornos psicóticos.

Chica con esquizofrenia

Trastorno esquizoafectivo: el trastorno híbrido

El trastorno esquizoafectivo viene definido por manifestar características tanto de un trastorno del estado de ánimo como de una esquizofrenia. Además de la presencia de un trastorno del estado de ánimo —como una depresión mayor—, ha habido delirios o alucinaciones durante al menos dos semanas.

Es importante decir que esos síntomas psicóticos han aparecido en algún momento sin síntomas afectivos, puesto que si no, estaríamos hablando de un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos, y no de un trastorno esquizoafectivo.

El trastorno afectivo suele aparecer en el período intermedio del trastorno psicótico. Aunque la esquizofrenia por sí sola puede conllevar un deterioro de las áreas laborales, sociales y afectivas de la persona, y por ende afectar a su estado de ánimo, la parte afectiva del trastorno esquizoafectico suele ser más intensa y más crónica.

Mientras que en el esquizoafectivo suele haber un estresor ambiental que motiva la aparición de la afección, en la esquizofrenia no suele haber estresores ni antecedentes familiares.

Trastorno delirante: delirio como único síntoma

El trastorno delirante presenta uno de los síntomas positivos que pueden aparecer en la esquizofrenia: el delirio. Estas personas suelen presentar una creencia muy persistente que resulta contraria a la realidad. No suelen presentar otros síntomas relacionados con la esquizofrenia.

Es relevante apuntar que las ideas que se presentan en el trastorno delirante no son extrañas o al menos no tanto como en la esquizofrenia. Los sucesos imaginados podrían suceder, pero en la realidad no están ocurriendo. No obstante, aunque no extraño, el delirio sí es muy persistente e intrusivo.

Además, dentro de lo que cabe, son personas que pueden llevar una vida normal y adaptada. Dependiendo del delirio, su comportamiento puede incluirse en su cotidianeidad o no. Algunos pasan con el trastorno delirante desapercibido muchos años porque no afecta a su funcionamiento.

Además, tampoco hay conductas extravagantes, ni alucinaciones ni alteraciones en la afectividad o el lenguaje —como si ocurre en la esquizofrenia—.

Un ejemplo de trastorno delirante puede ser el persecutorio o el celotípico —un hombre que cree que su mujer le está siendo infiel, aunque eso no esté ocurriendo ni haya claves que le lleven a pensar que eso es así—. El trastorno delirante erotomaníaco es la creencia de que una persona está enamorada de la persona con la afección, por ejemplo.

Trastorno psicótico breve: solo dura un mes

Este trastorno psicótico se caracteriza por un inicio agudo. Esto quiere decir, que al contrario de la esquizofrenia, hay un claro momento de inicio de la afección.

Presenta al menos uno de los síntomas positivos de la esquizofrenia: delirios, alucinaciones, pensamiento o comportamiento desorganizado o catatonia. Lo verdaderamente característico de este trastorno es que dura menos de un mes y más de un día. Existen trastornos psicóticos breves que han durado una semana, y otros que han durado dos.

Además, suele haber un estresor psicosocial, y por ello es una afección que debe surgir poco después de que ese estresor tenga lugar. También puede tener inicio en el puerperio, es decir, después del parto. El funcionamiento de la persona después del trastorno psicótico breve suele ser igual al premórbido.

Trastorno psicótico compartido: folie a deux

El trastorno psicótico compartido hace referencia al trastorno delirante que surge en una persona a partir del trastorno delirante o esquizofrenia de su pareja —o familiar—. Usualmente un miembro de la pareja sufre el delirio, y el otro miembro asume con gran fortaleza las ideas delirantes de la persona.

Se vuelve psicótico como consecuencia de compartir esas ideas. Esto es similar a lo que ocurre en muchas sectas. Las personas que suelen ser inducidas a partir del caso primario al delirio, se caracterizan por ser vulnerables, influenciables o estar aislados de su ambiente. El tratamiento de la persona inducida pasa, normalmente, por separarla de su pareja.

Trastorno esquizofreniforme: la esquizofrenia leve

El trastorno esquizofreniforme es muchas veces definido como una esquizofrenia leve, puesto que presenta manifestaciones idénticas a esta. Uno de los aspectos que cambian está referido a la duración del trastorno, puesto que dura menos de seis meses, de manera que no se puede hacer un diagnóstico de esquizofrenia.

Además, suele tener un inicio agudo, es decir, muy marcado. Los síntomas acaban desapareciendo antes de los seis meses de forma natural.

Por otro lado, no se establece en el trastorno esquizofreniforme el criterio diagnóstico de deterioro en el día a día. Por ello, las personas con esta afección pueden mantener un buen funcionamiento social, laboral y afectivo.

Mujer triste con crisis existencial

Catatonia: motricidad extraña

La catatonia a veces no figura dentro de los trastornos psicóticos persé, pero como un síndrome debido a múltiples causas. Este síntoma también se encuentra en los diferentes trastornos psicóticos, que están igual definidos, aunque todos pueden presentar catatonia o no presentarla.

La catatonia se define por la presencia de tres o más —de doce— síntomas psicomotores. Estos síntomas pueden derivar de una afección médica o mental. La respuesta motora puede variar desde una falta de respuesta total  —estupor— hasta una agitación severa. Esta agitación puede ser simple o conllevar conductas motoras peculiares, como las estereotipias.

Algunos de esos síntomas motores son: estupor, catalepsia —imposibilidad de contracción de los músculos—, flexibilidad cérea —mantenimiento de los miembros del cuerpo en posturas forzadas—, mutismo, ecolalia, ecopraxia o manierismos.

Trastorno de la personalidad esquizotípica: la excentricidad

Aunque no es un trastorno psicótico, pero un trastorno de la personalidad, es importante incluirlo aquí dado que su diagnóstico puede confundirse con el de la esquizofrenia o el de alguno de los trastornos psicóticos anteriormente descritos.

El trastorno de personalidad es un patrón dominante de deficiencias sociales e interpersonales que se manifiesta por un malestar agudo y poca capacidad para relacionarse. Tienen distorsiones cognitivas y perceptivas, y del comportamiento. Se parece mucho a la fase premórbida, o primera fase, de la esquizofrenia.

Algunas de las distorsiones que presentan son: creencias extrañas como creencias de clarividencia, de telepatía o de sexto sentido; pensamiento mágico, ideas de referencia, ilusiones corporales… Además, su discurso es extraño: es vago, metafórico, o bien excesivamente elaborado. También presentan ideas paranoides y comportamientos excéntricos.

Suelen ser personas son escaso apoyo social. Acuden a terapia por un cuadro clínico de depresión o ansiedad, pero no suelen hacerlo por el trastorno de la personalidad en sí. Es importante recordar que no presentan ni delirios ni alucinaciones, aunque algunos síntomas puedan coincidir con el inicio de una esquizofrenia.

Dentro de los trastornos psicóticos, también se pueden encontrar afecciones psicóticas mucho menos usuales como el síndrome de Capgras o el síndrome de Clérembault.

Sin embargo, es preciso tener en mente el abanico de los principales trastornos psicóticos diferentes de la esquizofrenia antes de emitir un diagnóstico. Los tiempos, así como la presencia de síntomas negativos, juegan un papel esencial que ningún profesional debería de pasar por alto.

  • Álvarez, M. y Sanz, L. (2016) Capítulo 5: Otros trastornos psicóticos.Manual CEDE de preparación PIR. Psicología Clínica, Vol. 1.  Madrid: España.
  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5º edición). Washington, DC: Estados Unidos.