Tratamiento psicológico para el autismo

27 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Cristina Roda Rivera
Existen muchos tratamientos para el autismo que no cuentan con un respaldo científico. Así, en este artículo explicamos cuáles son los tratamientos psicológicos con mayor evidencia y te contamos sus principales características.

Son varios los tratamientos que, a día de hoy, se emplean con personas diagnosticadas de un trastorno del espectro autista, tanto en niños como adultos. Algunos poseen una robusta base científica y ofrecen resultados; otros, no tanto o funcionan solo con personas que presentan un perfil muy particular. Por otro lado, lo que sabemos es que el tratamiento psicológico para el autismo efectivo será aquel que se base en la evidencia y sea integrador y holístico.

El autismo fue reconocido formalmente al principio de los años 40 por el psiquiatra de origen austriaco Leo Kanner. Kanner ya hablaba de características que se suelen presentar en el autismo, como aislamiento, problemas en el lenguaje, comunicación limitada o la obsesión por la invarianza del ambiente.

La definición del autismo sigue siendo controvertida a día de hoy.

Desde hace algunos años se ha incorporado el término «Trastornos del Espectro Autista (TEA)» para recoger un grupo más amplio de trastornos que comparten características clínicas que definen el autismo más clásico.

El autismo afecta de 10 a 15 personas de cada 10.000. Cuando se incluyen dentro de estas estadísticas a los subtipos más leves y al síndrome de Asperger, la prevalencia se incrementa hasta 57 de cada 10.000 personas.

En cuanto al sexo, 4 de cada 5 personas afectas son del sexo masculino, aunque en las mujeres tiende a darse una mayor discapacidad intelectual. Esta afecta al 75% de las personas diagnosticadas de autismo; además, el 50% son mudos o presentan un lenguaje muy deficitario.

Niño con autismo mirando a la pared

Tratamientos psicológicos en autismo

De la pluralidad de opciones terapéuticas se extrae un hecho cada vez más consensuado: no existe un único programa de intervención válido para todas las personas con autismo, igual que no existe un único planteamiento terapéutico que sea válido para un mismo sujeto en diferentes momentos de su desarrollo.

Lo que sí está claro es que las intervenciones conductuales son el tratamiento psicológico de preferencia para el autismo. Todas ellas se basan en el análisis aplicado de la conducta para especificar las necesidades de esa persona, y después modificar las conductas pertinentes.

Los supuestos teóricos del tratamiento conductual para el autismo

  • Los principios del aprendizaje son universales y se aplican por igual a personas con y sin autismo.
  • No es necesario conocer la etiología del autismo para aplicar las técnicas conductuales (Lovaas, 1993). Este hecho contrasta con aquellas teorías que se basan en supuestos mecanismos explicativos del autismo.
  • Se concibe el autismo como un síndrome con carencias y excesos de ciertas conductas. Aunque exista una base neurológica, las conductas son susceptibles de cambio gracias a la interacción con un entorno programado.

Los objetivos generales de la intervención en el autismo son:

  • Desarrollar competencias comunicativas que les permitan comprender mejor a las otras personas y dar sentido a sus relaciones y sus acciones.
  • Disminuir comportamientos que interfieran o dificulten la estabilidad emocional e independencia.

En los últimos años han surgido diferentes programas que cuentan con mayor evidencia empírica. Algunos de ellos, son: el Análisis Conductual Aplicado (Loovas, 1987; Simth et al., 2000), la  Intervención Conductual Naturalista (Koegel et al., 1998) y el Modelo Evolutivo Pragmático (Prinzant y Wetherby, 1998).

Tratamiento psicológico para el autismo: Análisis Conductual Aplicado (Lovaas)

El análisis conductual aplicado (ABA – Applied Behavior Analysis) utiliza los conocimientos científicos sobre el aprendizaje. Lo hace para desarrollar procedimientos de enseñanza para la adquisición de comportamientos relevantes en el plano social.

Pensemos que las intervenciones conductuales globales tratan de instruir al sujeto a través de una batería de técnicas durante un tiempo. Sin embargo, las específicas buscan promover habilidades determinadas a través de una o pocas técnicas. Los dos tipos de intervenciones se consideran igual de eficaces.

Los tres principios básicos del modelo de intervención ABA son:
  • Análisis: el progreso se evalúa a partir de las intervenciones registradas y medidas en su progreso.
  • Comportamiento: basado en principios científicos de la conducta.
  • Aplicado: principios aplicados en las conductas observadas.

Por otro lado, los elementos más comunes de las intervenciones globales son:

  • Situación de aprendizaje controlada y estructurada.
  • Tratamiento dirigido a todos los dominios de habilidades e individualizado en función de los déficits y excesos.
  • Uso de procedimientos del análisis aplicado de conducta.
  • Uno o más terapeutas llevan a cabo el tratamiento.
  • 34-40 horas por semana.
  • Selección de objetivos a corto plazo siguiendo el desarrollo normal.
  • Planificación de la generalización y mantenimiento.
  • Es necesario aprender unas habilidades para aprender otras más tarde.
  • Objetivo prioritario: aprender el lenguaje.
  • Uso de procedimientos de aprendizaje sin errores. El aprendizaje por ensayo y error produce un aumento del negativismo, de alteraciones de conducta y de la desmotivación.

Resultados de las intervenciones globales

De las diferentes investigaciones, se concluye que el análisis aplicado de la conducta como tratamiento del autismo ofrece resultados en las siguientes áreas:

  • Aceleraciones en las tasas de desarrollo, con mejoras del CI en torno a unos 20 puntos; se puede llegar a niveles de normalidad.
  • Mejora de la conducta adaptativa hasta la normalidad.
  • Desaparición de rasgos autistas -por ejemplo: conductas autoestimuladas, autolesivas, estereotipias, etc.-.
  • Adquisición del lenguaje por una gran mayoría de niños -generalmente en torno a los cinco años-.
  • Mejora en conducta y habilidades sociales.
  • Incorporación a escuelas normales.
  • Los resultados se mantienen en años de seguimiento.

Variables de las intervenciones globales que afectan a la efectividad

En los estudios sobre los tratamientos conductuales se ha mostrado datos que indican que ciertas variables pueden incidir en la efectividad del tratamiento:

  • Cuanto antes empieza la intervención (antes de los cuatro años), mayores son las posibilidades de integración en escuela ordinaria.
  • A más intensidad, más efectividad. Aunque puede haber distintas necesidades en función del niño.
  • Si hay mejoras en un año, al segundo también. Los avances en la mejora se han visto que pueden seguir el mismo ritmo dos años más tarde.
  • La terapia conductual se ha mostrado superior al resto de tratamientos.
  • La calidad del entrenamiento de los instructores y los supervisores de maestros y padres no parece interferir en los resultados. En algunos estudios los profesionales que participaban no eran necesariamente expertos en autismo.
  • El mejor mantenimiento y generalización de los resultados se obtuvo cuando los padres colaboraban con la intervención.
  • Fundamentar el tratamiento en el conocimiento de las características psicológicas de las personas con trastorno autista.

Tratamiento psicológico para el autismo: intervenciones específicas

Son múltiples los estudios que han utilizado las intervenciones conductuales con tal de instaurar, desde las condiciones más elementales para el aprendizaje, hasta las conductas más complejas como el lenguaje.

Por otro lado, uno de los hallazgos más importantes en el contexto de la intervención conductual en autismo es: a menos conductas disruptivas (como la autoestimulación), más posibilidad de aprendizaje.

En este sentido, dos hechos se han encontrado en investigaciones:

  • Cuando a un niño con autismo se le prohibía un ítem, sus respuestas se distribuían entre las restantes.
  • Al disminuir las conductas disruptivas, los niños aumentaban las probabilidades de realizar aprendizajes discriminativos.

Las investigaciones se han interesado en conocer de qué manera se mantienen las conductas disruptivas: por refuerzo negativo, positivo o ausencia de otro estímulo.

La principal conclusión a la que llegaron los estudios es que, para reducir las conductas disruptivas, no bastaba con procedimientos enfocados de manera directa a retirar o disminuir estas conductas. Una de las estrategias más eficaces para eliminar estos comportamientos es el refuerzo diferencial de otras conductas.

Las intervenciones específicas se basan en técnicas concretas y se centran en enseñar habilidades sociales, lenguaje, lectura, habilidades académicas, etc.

Tratamiento psicológico para el autismo: Intervención Conductual Naturalista (Koegel et al., 1998)

Varios estudios actuales basados en intervenciones conductuales utilizan un enfoque más «naturalista» orientado al desarrollo. Esto marca una gran diferencia con las intervenciones más tradicionales basadas en ABA (Análisis Aplicado de la Conducta).

Por ejemplo, las intervenciones para preescolares más recientemente desarrolladas, se llevan a cabo en ambientes naturales y socialmente interactivos.

Durante las rutinas de juego y diarias, desde el inicio de la intervención, ya se incluyen estrategias en las cuales el niño dirige la situación de enseñanza.

Estas intervenciones, basadas en métodos empíricamente probados, se derivan tanto de los principios del aprendizaje de la conducta como de las ciencias del desarrollo.

La enseñanza naturalista surge en respuesta a las dificultades de los métodos tradicionales de intervenciones, basados en ensayos discretos para la generalización de aprendizajes.

Todas las aproximaciones (Incidental Teaching; Pivotal Response Training; Milieu Teaching; Natural Language Teaching, etc.) se han desarrollado con la intención de alcanzar un abordaje más naturalista; de este modo, se persigue mejorar el desarrollo del lenguaje y la comunicación de los niños autistas.

Dichas intervenciones se basan, en parte, en los principios y los procesos interactivos que se desprenden de los modelos del desarrollo, del ABA y de la importancia en la interacción padres-hijos.

Niña con autismo con una psicóloga

Tratamiento psicológico para el autismo: el Modelo Evolutivo Pragmático (Prinzant y Wetherby, 1998)

Este modelo se caracteriza por un abordaje eminentemente pragmático y social de desarrollo. Enfatiza la necesidad de focalizar el lenguaje preverbal y verbal, así como las habilidades de comunicación funcional.

Además de eso, se incluye el trabajo para disminuir las dificultades a la hora de imitar, junto a las peculiaridades en el procesamiento sensorial, que precisan ser consideradas y trabajadas.

Asimismo, se enfatiza en el contexto natural socio-pragmático, se exige la participación de la familia y se recomienda la inclusión de pares.

Esto es llevado a cabo a través de la construcción de la intencionalidad, de la toma de turno, la atención compartida y las habilidades de iniciación comunicativa; se procura asimismo expandir el repertorio de las funciones, además de las instrumentales, en contextos naturales.

 

Wing, L. (2011). El autismo en niños y adultos: una guía para la familia. Barcelona: Ed. Paidós Ibérica.