Tratamientos de la hipocondría

13 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana
¿Qué tratamientos de la hipocondría han demostrado ser los más eficaces? ¿Cuáles son sus técnicas y elementos fundamentales? Averígualo a través de este artículo.

La hipocondría, conocida como trastorno de ansiedad por enfermedad (según el DSM-5), implica preocupación y miedo a tener o la convicción de padecer una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas. Dicha preocupación persiste a pesar de las exploraciones médicas realizadas y dura como mínimo 6 meses -un requisito necesario para el diagnóstico-. Se calcula que entre un 1-5 % de la población padece hipocondría, según datos del DSM-5.

Los tratamientos de la hipocondría desde una perspectiva psicoterapéutica (es decir, tratamientos psicológicos), se centran en trabajar sobre las sensaciones corporales que experimenta el paciente, su interpretación errónea y la vivencia de los mismos.

Los autores más conocidos en el ámbito del tratamiento de la hipocondría son: Barsky y cols, quienes se centraron en un componente llamado “amplificadores somáticos” (cuando la persona se queda fijada en una sensación y la amplifica) y Warwick y Salkovskis, muy centrados en la perspectiva cognitiva del trastorno.

mujer preocupada

En este artículo, enumeraremos los tratamientos psicológicos de la hipocondría más eficaces según la Guía de tratamientos psicológicos eficaces de M. Pérez (2010), uno de los manuales de referencia en salud mental. Los hemos clasificado según su orientación de trabajo/tipología.

Como veremos, la mayoría de los tratamientos de la hipocondría, desde una perspectiva psicológica, se centran en trabajar sobre las creencias y los pensamientos disfuncionales del paciente asociados a su estado de salud/enfermedad. Por otro lado, la mayoría de ellos comparten los siguientes dos elementos como parte de la terapia: técnicas para reducir la ansiedad y reatribución de los síntomas (como ejercicio/técnica).

“Tu cuerpo escucha todo lo que dice tu mente”.

-Anónimo-

Tratamientos de la hipocondría cognitivo-conductuales

Los tratamientos cognitivo-conductuales para la hipocondría son los más utilizados para este trastorno psicológico. Según la Guía de tratamientos psicológicos eficaces de M. Pérez (2010), estos presentan una eficacia tipo 2, lo que significa que son “probablemente eficaces” para tratar dicha problemática. Seguidamente, vamos a conocer los tratamientos más importantes que encontramos dentro de la esfera cognitivo-conductual:

Tratamiento de Warwick y Salkovskis

Warwick y Salkovskis (1989, 1990) proponen uno de los tratamientos de la hipocondría más utilizados desde la perspectiva cognitivo-conductual.

Su principal propósito es enseñar al paciente a formular su problema de acuerdo al modelo teórico que sustenta dicho tratamiento; por otro lado, el paciente deberá identificar sus creencias erróneas y pensamientos automáticos sobre la enfermedad y la salud. Los elementos centrales de tratamiento cognitivo-conductual de Warwick y Salkovskis son los siguientes:

  • Obtención del compromiso del paciente.
  • Autoobservación de los episodios de ansiedad por la salud.
  • Reatribución de los síntomas.
  • Cambio de las conductas desadaptativas mediante procedimientos conductuales (por ejemplo: prevención de respuesta).
  • Modificación de las creencias disfuncionales sobre la salud/enfermedad.

Tratamiento de Martínez y Botella (1997)

Otro de los tratamientos de la hipocondría más validados hasta el momento es el propuesto por Martínez y Botella (1997) desde una perspectiva también cognitivo-conductual.

Estos autores desarrollaron un protocolo de tratamiento estructurado en 10 sesiones, de periodicidad semanal y una hora de duración. El programa de tratamiento que proponen se desarrolla en tres fases bien diferenciadas:

  • En la fase uno, se realiza la formulación del modelo y se obtiene el compromiso del paciente (sesiones 1 y 2).
  • En la segunda fase del tratamiento se emplean las estrategias de intervención (sesiones 3-8).
  • Finalmente, en la fase tres se trabaja la prevención de recaídas (sesiones 9 y 10).

Tratamientos de la hipocondría centrados en los déficits cognitivo-perceptivos

En primer lugar, mencionar que este tipo de tratamientos de la hipocondría, como su propio nombre indica, están centrados en los déficits cognitivo-perceptivos que la persona manifiesta durante el trastorno y que en gran medida son los causantes de los síntomas del mismo (según algunas teorías). Dentro de este grupo de tratamientos destaca el propuesto por Barsky y cols. (1988).

Se trata de un tratamiento grupal breve (6-8 pacientes), centrado en el aquí y el ahora y de tipología directiva. Su objetivo es potenciar la posible comprensión dinámica de los orígenes del síndrome. De esta forma, se trabajan los siguientes elementos o factores:

  • Atención y relajación.
  • Pensamientos y reatribución.
  • El contexto situacional.
  • El papel del estado de ánimo.

Tratamientos de la hipocondría conductuales

Como tratamiento conductual de la hipocondría validado encontramos el de Avia (1993). A través de este tratamiento, se le ofrece al paciente (y a sus familiares) información precisa sobre su problema y sobre el tratamiento seguir (psicoeducación). Además, el tratamiento incluye otra serie de elementos y técnicas:

  • Programación de tareas y prohibiciones.
  • Exposición en vivo a las sensaciones corporales.
  • Entrenamiento en técnicas de manejo de la ansiedad.
  • Inundación imaginada e in vivo ante la posibilidad de grave enfermedad o muerte.
  • Mejora de la autoestima.
  • Entrenamiento en técnicas de aserción.
  • Abordaje de áreas conflictivas de la vida del paciente.

Programas centrados en las actitudes

Finalmente, tenemos los programas centrados en las actitudes. En este grupo de tratamientos de la hipocondría encontramos el programa de House (1989), en el que se trabajan una serie de objetivos. Dichos objetivos se trabajan de forma conjunta con el paciente y estos se centran en las creencias disfuncionales del mismo y en sus sensaciones y experiencias corporales. Consisten en:

  • Identificación de errores atribucionales.
  • Confrontación con esos errores.
  • Reatribución de la experiencia corporal percibida.

Otros tratamientos de la hipocondría

Hemos enumerado los tratamientos de la hipocondría más efectivos hasta la fecha. Sin embargo, no son los únicos: también se emplea la terapia psicodinámica para combatir dicho trastorno (según M. Pérez, consiste en un tratamiento en fase experimental, con eficacia tipo 3) y la farmacoterapia (sucede lo mismo que con el anterior). En la parte de farmacoterapia, suelen utilizarse psicofármacos como los ansiolíticos, por ejemplo.

Finalmente, encontramos también otro tratamiento, no enumerado anteriormente: el tratamiento de la fobia a la enfermedad de Kellner y Marks. A través de su método, los autores proponen un tratamiento para tratar la hipocondría de la misma forma en la que se trataría un trastorno fóbico múltiple.

Hombre con ansiedad

La hipocondría: una posible explicación

Como hemos visto, existen muchas opciones de tratamiento a la hora de afrontar un trastorno de ansiedad por enfermedad, más conocido como hipocondría. Dicha problemática afecta a un 1-5 % de la población, lo que supone una cifra a tener en cuenta. Además, esta cifra aumenta en la población ambulatoria, situándose en un 2-7 %. Por otro lado, la prevalencia es igual en hombres y en mujeres. 

Pero, ¿por qué los tratamientos de la hipocondría inciden tanto en la reatribución de los síntomas y en los pensamientos disfuncionales asociados a las sensaciones físicas? Esto tiene mucho que ver con el origen del trastorno; así, en cuanto a su etiología, si bien es cierto que existen varias teorías que explican su origen, una de las más conocidas es el modelo cognitivo del desarrollo de la hipocondría de Warwick y Salkovskis (1990), autores ya mencionados.

Según dicho modelo, la hipocondría se iniciaría con una experiencia previa de enfermedad propia, familiar o error médico; a raíz de vivir dicha situación, la persona empezaría a formar una serie de supuestos mentales disfuncionales.

Seguidamente, al ocurrir un incidente crítico (por ejemplo: un síntoma que sugiera “X” enfermedad), automáticamente se activarían los supuestos disfuncionales anteriores. Una vez activados dichos supuestos, y siempre según el modelo, aparecerían en la mente de la persona pensamientos e imágenes automáticas negativas que originarían dicha ansiedad por la salud (y por ende, por enfermar).

“Busca paz en tu mente y obtendrás salud en tu cuerpo”.

-Anónimo-

  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • American Psychiatric Association -APA- (2000). DSM-IV-TR. Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4thEdition Reviewed). Washington, DC: Author.
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II:. Madrid: Pirámide.