Tratamientos eficaces para la ansiedad infantil

1 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
La infancia actual está llena de actividades extraescolares, puntos de evaluación y padres ausentes. Estos y otros fenómenos pueden generar estrés en los más pequeños. Así, en este artículo te presentamos los tratamientos psicológicos más eficaces para los problemas de ansiedad en la infancia.

El miedo es una emoción que forma parte del desarrollo normal de cualquier individuo. Suele ser de una intensidad moderada y, por lo general, tiende a desaparecer con el tiempo. Sin embargo, algunas veces estas reacciones de miedo en algunos niños, pueden ser desadaptativas y desembocar en diferentes problemas de ansiedad infantil.

Los trastornos de ansiedad en la infancia tienen una prevalencia nada desdeñable. Aproximadamente, un 18%. Los desórdenes más frecuentes son: la ansiedad de separación, sobre todo en menores de 12 años; la fobia específica y la ansiedad generalizada. Por otro lado, los trastornos de ansiedad infantiles son más frecuentes en el sexo femenino y suelen ser muy comórbidos con la depresión.

La ansiedad provoca síntomas que interfieren con el funcionamiento cotidiano del niño, afectando negativamente en diferentes contextos: escolar, familiar o social. Los síntomas físicos más frecuentes son las palpitaciones, cefaleas, molestias gástricas, náuseas y alteraciones del sueño.

Los síntomas de ansiedad se acompañan de una fuerte preocupación ante diferentes situaciones que a menudo provocan conductas de evitación y escape. Estas conductas son muy difíciles de gestionar por los padres debido a que generan refuerzos negativos. Los padres suelen ceder a la evitación del niño, agrandando, por lo tanto, el problema.

Niña con ansiedad sentada en la escalera

Tratamientos eficaces contra la ansiedad infantil

En la actualidad, existen varios tratamientos para abordar la ansiedad en la infancia. Lo más recomendable, sobre todo tratándose de niños, es ofrecer terapia psicológica, ya que no tiene efectos secundarios y además se ha demostrado eficaz.

La farmacoterapia debe ofrecerse si la terapia psicológica no ha dado buenos resultados o si la ansiedad es demasiado incapacitante. En este sentido, se prefiere el uso de antidepresivos: afectan menos que los ansiolíticos a los procesos cognitivos como la memoria y el aprendizaje. También se utilizan benzodiacepinas, siendo útiles para reducir la ansiedad a la vez que se utilizan medidas conductuales.

En lo referente al tratamiento cognitivo-conductual, se recomiendan tratamientos multicomponentes, es decir, que incluyan varias estrategias. A continuación señalamos los más útiles:

  • Entrenamiento en relajación para niños. Son el tratamiento de elección para la ansiedad generalizada y de separación. Consta de dos fases: en la primera se comprueba que el niño posee las habilidades mínimas para realizar el ejercicio. Estas son: permanecer quieto 5 segundos, mantener contacto ocular 5 segundos, poseer habilidades de imitación y cumplir instrucciones sencillas. Una vez que se ha comprobado que el niño puede hacerlo, se le explicará cómo funciona la ansiedad y se le enseñará técnicas de relajación. Esta última puede explicarse de distintas formas: masaje infantil, juegos de relajación («robot-muñeco de trapo») y técnicas basadas en la imaginación en las que se narran historias y en un momento dado, el niño tensa una zona del cuerpo, para luego relajarla.
  • Autoinstrucciones. El niño aprende a sustituir los componentes cognitivos que generan ansiedad por verbalizaciones de afrontamiento.
  • Programa Coping Cat de Kendall («El gato que se las arregla»). Es una terapia cognitivo-conductual que consta de dos partes. En la primera fase, el niño aprende a reconocer los síntomas de ansiedad, los pensamientos y elabora un plan de afrontamiento (Plan «FEAR»). Se enseña a los padres a reforzar las conductas de afrontamiento y eliminar las quejas y reproches. En la segunda fase, se ponen en marcha las habilidades aprendidas a través de exposición en imaginación y en vivo a las situaciones temidas.
  • Programa Coping Koala (Barret y colaboradores). Es muy parecido a la versión anterior, pero incluye un libro para padres llamado «Afontamiento de la ansiedad en familia».
  • Programa FRIENDS (Barret). Es una terapia cognitivo-conductual para los problemas de ansiedad infantil basado en la familia. Tiene dos versiones: para niños de 6 a 11 años y de 12 a 16. Cada inicial del programa corresponde a una técnica. Por ejemplo, la «F» de Friends, significa: Feeling Worried? (analiza y detecta las señales de ansiedad del niño).
  • Programa FORTIUS. Es una terapia dirigida a niños de entre 8 y 12 años. El objetivo es desarrollar una fortaleza psicológica y prevenir las dificultades emocionales. Se basa en el lema olímpico «Citius, altius, fortius» (más rápido, más alto, más fuerte). Enseña a enfrentar situaciones difíciles y a controlar las emociones negativas, especialmente la ansiedad. Se ha aplicado con éxito en contextos escolares y clínicos.

Niño tapándose la cara

Conclusiones

Los tratamientos psicológicos se han mostrado muy eficaces a la hora de abordar la ansiedad en niños y adolescentes. No obstante, lo más relevante en este sentido es la prevención. A veces los niños se ven sometidos a un estrés que es desbordante para ellos. Los vaivenes familiares, la falta de disponibilidad de los padres, las tareas escolares o las extraescolares son algunos factores que pueden contribuir a que el niño desarrolle un trastorno de ansiedad.

Por lo tanto, es imprescindible que los padres aprendan a rebajar las exigencias, a la vez que ponen límites basados en órdenes sencillas, realistas y correctamente formuladas.

Tanto la disminución de las expectativas hacia ellos como el establecimiento de límites concretos y firmes son elementos que aportan seguridad al niño. Por otro lado, dedicar al niño un tiempo sustancial y de calidad para jugar, atenderle o escucharle es imprescindible. En este sentido, sería recomendable que, en presencia de sus hijos, los padres aparquen el teléfono móvil, las preocupaciones laborales y las discusiones en pareja.

  • American Psychiatric Association (APA) (2014): Manual de Diagnóstico y Estadísitico de los Trastornos Mentales, DSM5. Editorial Médica Panamericana. Madrid.
  • Comeche, M y Vallejo, P, M (2016). Manual de Terapia de Conducta en la infancia. 3º edición. Editorial: Dykinson-Psicología