Tres casos clínicos que cambiaron lo que pensábamos sobre nuestro cerebro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 agosto, 2017
Edith Sánchez · 29 agosto, 2017

Las neurociencias han logrado avanzar gracias a una ardua investigación que en las que incluyen casos clínicos ordinarios, pero también otros realmente sorprendentes. Algunos de esos casos han trascendido, principalmente porque su aporte ha sido decisivo para entender el funcionamiento del cerebro.

El ser humano se ha mostrado resistente a admitir que la llamada “alma” o el llamado “corazón”, en realidad corresponden a procesos que tienen lugar en el cerebro. Precisamente lo valioso de esos casos clínicos que se volvieron clásicos es que, de un modo u otro, evidencian la acción del cerebro en nuestro mundo psíquico.

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”.

-Santiago Ramón y Cajal-

Todavía estamos lejos de comprender el cerebro. Sin embargo, paso a paso se ha ido avanzando, desentrañando misterios y encontrando otros. Los tres casos clínicos que os presentamos a continuación merecen ser recordados y tenidos en cuenta por lo que han supuesto en este sentido.

Phineas Gage, uno de los casos clínicos más interesantes

Phineas Gage era un trabajador ferroviario de Estados Unidos que sufrió un accidente insólito. En septiembre de 1848, el joven obrero debía dinamitar una roca, pero cometió un error y la explosión se produjo antes de lo esperado. Como resultado de este error de cálculo, Phineas voló más de 20 metros. También recibió el impacto de una barra de metal que se incrustó en su mejilla y le atravesó el cráneo, saliendo por la frente.

Phineas Gage como ejemplo de casos clínicos

Lo atendió el doctor Harlow y fue él quien dejó testimonio de lo ocurrido. El médico se mostró muy impresionado por el hecho de que Phineas se mantenía consciente después del accidente y no mostraba signos de haber perdido el contacto con la realidad. Pasó por una recuperación que duró tan solo 10 semanas y en ningún momento mostró haber perdido su capacidad cognitiva.

Después de la recuperación, Phineas Gage volvió a sus labores habituales, pero comenzó a mostrar varios cambios en su personalidad. Antes era un hombre apacible y se volvió extremadamente irritable. Lo mismo ocurrió con otros rasgos. Este es uno de los casos clínicos que se hizo clásico porque constituía una evidencia de que los patrones de comportamiento -o incluso lo que llamamos personalidad- están relacionados físicamente con el cerebro.

Pese a esto, algunos estudiosos sugieren que no se estudió con suficiente detalle el efecto del trauma ni el de tener una desfiguración en el rostro. A juicio de algunos, esos factores también pudieron tener gran incidencia en el cambio que sufrió Phineas.

El caso del paciente HM

Este es también uno de los casos clínicos que impactaron el mundo de la ciencia. Se refiere a Henry Molaison, quien pasó a la historia como el “paciente HM”. Cuando tenía 27 años se le practicó una cirugía y se le extirpó parte del cerebro, en la cual estaba incluido el hipocampo y un trozo de la amígdala. El objetivo era terminar con los ataques de epilepsia que este hombre sufría.

chico con la cabeza abierta

El resultado de la cirugía fue, cuanto menos, sorpredente. El paciente HM se volvió incapaz de almacenar nuevos recuerdos. Tenía memoria sobre todo lo que había ocurrido antes de la cirugía, pero nada más. Este hombre estaba siempre, literalmente, en el presente. Lo olvidaba todo tan pronto como sucedía. Por ejemplo, si alguien entraba, lo saludaba y posteriormente se marchaba, cuando al poco tiempo volvía, HM era incapaz de reconocerlo.

Durante toda su vida, el paciente HM vivió rodeado de médicos y en medio de la terrible tragedia de no poder formarse nuevos recuerdos. Murió en 2009. Como el suyo era uno de los casos clínicos más famosos, se hizo la autopsia del cerebro con transmisión en vivo por Internet. Allí se descubrió que la zona más deteriorada de su cerebro era la “corteza entorrinal”, la misma que se malogra en las fases iniciales del Alzheimer.

El caso Donald

Donald fue un hombre que asesinó a su novia bajo los efectos del PCP (fenciclidina). Después no recordó nada. Frente a esto, se diagnosticó una amnesia orgánica. Después de salir de un confinamiento psiquiátrico, Donald sufrió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó en coma. Cuando despertó, comenzó a suceder algo extraordinario.

Hombre perdiendo el control

Donald empezó a recordar el asesinato, una y otra vez, hasta que ese mismo recuerdo se hizo incontrolable. Continuamente veía el asesinato en su mente y lo recreaba de una forma reiterativa y desesperante para él. Tenía además ataques y adormecimiento del lado izquierdo de su cuerpo.

El de Donald es uno de los casos clínicos más misteriosos. La ciencia no ha podido explicar aún por qué un recuerdo perdido retornó. Mucho menos se sabe por qué al volver el recuerdo se manifestó de una manera tan tormentosa para el paciente, más allá de lo tormentoso del propio recuerdo.

Estos son solo algunos de los casos clínicos más relevantes de la historia. Cada uno de ellos ha permitido avanzar, a veces a tientas, en el conocimiento de ese fabuloso órgano que es el cerebro. Lamentablemente, las personas que han permitido ese avance tuvieron que padecer los efectos de no contar con “un cerebro normal”. Pese a ello, le hicieron sin querer un gran regalo a la humanidad.